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Edición del 7/2/2010
Guito Gaich: entre mates y música
Desde los comienzos de Radio Noticias, Guito Gaich estuvo detrás del micrófono. Pasando buena música y estableciendo con el público una relación muy especial.
MARIO VEGA
Cada tarde de lunes a viernes, cada domingo en la mañana, la radio se transforma en una caja de momentos amenos, agradables, matizados con melodías de calidad. Es, en síntesis, una cita con el buen gusto musical. "La mañana del domingo es mate, música y medias lunas", abre la voz del hombre que no es locutor profesional pero que, a su manera, va diciendo sus cosas.
Se habló y se dijeron tantas cosas de la magia de la radio -una frase gastada por el tiempo-, que quien se detiene a pensarla por un instante le encontrará sentido en esas horas de remanso musical que provocan una relación especial entre el oyente y los que hacen el programa.
Guito Gaich -y Tati Pereyra desde el control- tienen la virtud de convencer a la gente de que esa propuesta es la mejor alternativa para la jornada. En la casa donde vive desde hace 40 años, en la calle Turdera, bien frente al arco sur de la cancha de All Boys, Guito nos recibe tras una reparadora siesta. Es que el día anterior, como tantas veces en la semana, los amigos han prolongado una noche de anécdotas, de conversaciones sobre los temas cotidianos, y sobre música, claro... "Aunque te parezca mentira casi no hacemos guitarreadas. Nos juntamos para comer, cada uno compite por ver quién cocina mejor cuando le toca, charlamos mucho, ahora con el tema de los festivales de esta época del año sobre eso, y sobre las cosas que nos pasan a cada uno de nosotros todos los días".

"Me da vergüenza".
Lo conozco a Guito desde hace muchos años, y aún sin frecuentarlo con frecuencia sé muy bien quién es. Un tipo sencillo, activo, dispuesto a dar una mano, en lo que sea... El que era capaz de subirse a un auto y recorrer miles de kilómetros en un día -manejando siempre él-, en aquellos tiempos de torneos regionales de fútbol, donde además oficiaba de fotógrafo; el que -antes y ahora- se prende en cuánta cosa hay que organizar; el que presta siempre su tiempo, y sus ganas, para lo que haga falta... Hoy Guito está intranquilo. No lo dirá en la charla, pero la jubilación que está al alcance de la mano le marca, naturalmente, el final de un ciclo de su vida, y lo inquieta un poco.
¿Por qué no querías hacer la nota?, le preguntamos. "Porque me da mucha vergüenza", dice casi como un chico. "Porque no va a faltar el que diga que nos hacemos notas entre nosotros" (se refiere a quienes trabajan en Radio Noticias y LA ARENA), "y porque me da vergüenza cuando alguien me reconoce por la calle, y me pasa todo el tiempo".
Con su estilo particular, ése de simplemente conversar desde el micrófono con la gente, se ganó un espacio -ni él sabe cuánto- entre los conductores pampeanos. Tiene una forma particular de conectarse... es capaz de bromear con alguien que en un mensaje le dijo alguna cosa, y regañará a "las viejas" que se enojan por algunas de sus expresiones. Tiene de a ratos un estilo campechano, espontáneo, casi familiar cuando hace falta. Y la música, qué duda cabe, es de la mejor, aunque algunos se enojen cuando él canturrea sobre un tema que le gusta.

La música en casa.
Nacido en Santa Rosa hace 66 años, Osvaldo Hugo Gaich, Guito, es hijo de Reynaldo -histórico secretario de All Boys, el club que estaba a una cuadra y media de su casa- y de Carmen Jorge. Sus hermanos son el también muy conocido "Tachi" y Marita. Tiene dos hijos, Luciano y Emilia, y dos nietos, Esmeralda de 9 años y Azucena de uno y medio ("gran valor", resumirá refiriendo a la menor).
"Fui a la Escuela 4 y después al Comercial, y la verdad que cuando chico vivíamos en el club. Jugaba a la pelota a paleta y al básquet, pero al fútbol aunque me gusta mucho nunca... Al básquet sí, y llegué a jugar en la primera de All Boys, pero como había muchos buenos jugadores me tuve que ir a Fortín Roca, y ahí compartí equipo con Alfredo Galluccio, con Cacho Otero".
Y cuenta: "En casa era música todo el día. Si sonaba un tango en la radio capaz que los viejos se ponían a bailar en el patio. Pero al que le tocó estudiar en el conservatorio fue a Tachi, y a mí me tocó hacer los mandados", casi reprocha. "Y Marita, como era la menor, era la nena de la casa".
La música es, indudablemente su pasión. "En los '60 fue el boom del folklore... los días de 'Tardecitas pampeanas' y ahí andábamos, prendidos. Escuchando a Los Andariegos, Los Trovadores, Los Nocheros de Anta", ennumera para marcar lo que le gusta. ¿El Chaqueño? "No es que no me gusta, pero me parece que los músicos no lo acompañan, lo persiguen... Pero bueno, él, Soledad, los que hacen los que llaman 'folklore joven' han hecho que mucha gente se acerque a la música y esto está bueno", admite pero no logra convencerme.
"Soy bailarín", agrega para cerrar el círculo. "Tuvimos un grupo de danzas con Susana Pome, Rubén Giavedone, Marta Cufré, Cuny Prado, Estela Bleck, Carlitos Rodríguez, Oscar Salazar, Cacho Di Pietro, Sara Riesco... Seguro que me voy a olvidar de alguno y se va a enojar". El grupo era dirigido por Margarita Lordi cuando estaba vinculado a la Escuela de Bellas Artes. Pero no era todo en lo que tiene que ver con el arte. "Soy actor, me encanta actuar. En aquellos tiempos del teatro local éramos un poco los pobres entre las compañías que había. Con el grupo que dirigía Aníbal Velásquez hicimos Las del Barranco, Se necesita un hombre con cara de infeliz, que interpretaba yo, claro. Me gustaba de verdad. En esos tiempos reconozco que el grupo de Guille Gazia era el mejor, pero nosotros nos las rebuscábamos", recuerda hoy.

La radio.
Lo que no sabía Guito es que tenía reservado un lugar en una radio. "Un día allá por 1995, ya con Radio Noticias en marcha, Leo (Santesteban) me dijo si no me animaba a pasar música los domingos, y así iniciamos. Un día no sé que pasó con el locutor y me preguntaron si podía presentar los temas, y ahí arranqué". Pero aclara enseguida: "no soy locutor".
"La idea fue siempre mostrarle a la gente otra música, que la gente después de 15 años nos pida esa música, sorprender con alguna 'joyita', algo inédito, y en eso tiene también mucho que ver Tati Pereyra, que es mucho más que el operador. Diría que va adelante mío, adivinando lo que digo y poniendo lo que al fin la gente está pidiendo", dice sobre lo que resulta un éxito radiofónico que tratará de relativizar al merituarlo.
"¿Si a veces voy bajoneado a la radio? No, me gusta mucho lo que hago, me divierto, le ponemos un toque de humor jugando un poquito con la gente. Por ahí voy un poquito más ansioso cuando tengo algo nuevo para mostrar, para poner, y de verdad en ese momento siento mucho orgullo, y lo compartimos con Tati, con Lucas y Leo Santos. La radio es un vehículo hermoso... no soy para nada original ¿no? Porque le sirve a la gente, se pueden hacer muchas cosas y nuestro programa es a, su manera, un lugar de contención para los cantantes pampeanos, para que tengan un lugar". Y desliza una crítica para las autoridades que no tienen un programa para difundir la música pampeana, porque más allá del Cancionero de los Ríos "se hizo muy poco".
Guito es a esta altura alguien reconocido en nuestro medio. Aunque su modestia le haga decir que es sólo "un tipo que pone buena música, y nada más". El cabello ralo que le amplía la frente, los grandes bigotes que apuntan hacia arriba, la barba blanca, y el cuerpo prominente y su decir casi cansino, sosegado, sin levantar la voz.

Policía para conseguir el crédito.
En aquellos tiempos "la obligación" paterna era terminar el secundario, y después había que empezar a buscar trabajo. E hizo de todo un poco Guito. "Fui policía", cuenta y se ríe con ganas. ¿Cómo es eso? "Y, uno buscaba una salida laboral, y era eso, pero por suerte me tocó trabajar en la división Comunicaciones, en la radio, y la gente que estaba ahí era piola. La verdad que lo que quería era acceder al crédito para la vivienda que entonces daba la Caja de Previsión Social (anterior al Instituto de Seguridad Social), y por eso cuando me dijeron un viernes que escriturábamos la casa, el lunes siguiente renuncié". Estuvo nueve años allí, y después hizo varias cosas más. "Me presenté en un concurso en el INTA y me fue bien, fui visitador médico de un laboratorio, más tarde el Negro González se hizo cargo de la CPE y me llevó, hasta que llegó (Jorge) Matzkin y me mandó a la planta láctea", resume en apretada síntesis.
"¿Cómo me vinculé con el diario? Fue más o menos por el '67. Había conocido a 'Tonio' D'Atri en el secundario, aunque él iba al Nacional, porque un grupo formó Los Cantores de La Pampa. Y empecé a ir, y viste como es eso del diario, te atrapa... Me pasaba las horas y los días ahí. Y bueno, primero comenzamos a hacer suplementos por el interior, viajar me encantó siempre, hasta que en el '83 me ofrecieron ingresar efectivo a hacer más o menos lo mismo. Y vos sabés, hacíamos de todo, de chofer en los regionales, de fotógrafo, nos vinculamos al ciclismo y por muchos años hicimos el equipo de LA ARENA. Pasé buena parte de mi vida allí", concluye.


Solidario.
"Siempre me gustó ayudar a los que estaban mal, aunque llega un momento en que a lo mejor uno no puede", dice Guito. Y se puede recordar cuando con Jorge Schab, y el mismo Tati Pereyra, cargaban una camioneta con ropa y salían por las escuelas hogares del interior a repartirla. "Es mucha la gente que necesita, y a veces no cuesta más que las ganas de ponerse", señala. Santarroseño de ley dice que quiere mucho a la ciudad, y que sería bueno -a pesar que no cree en los políticos- que al intendente, siempre que sea 'normal', le demos una mano, que lo ayudemos a cuidar a Santa Rosa".


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