Hallan penitenciario sin vida

Ayer a la tarde un guardia externo del Servicio Penitenciario de la Unidad 30 apareció sin vida en un taller del mencionado establecimiento. Se trataba de Sergio Duportal -de unos 30 años, casado, oriundo de Santa Rosa- quien misteriosamente cerca de las 15 había abandonado su puesto de control.
“Los compañeros se extrañaron porque no lo veían en la garita, entonces fueron a buscarlo. Al salir notaron que en uno de los talleres, ubicado en la manzana del frente, en la intersección de Liberato Rosas y Seuqeira, no estaba puesto el candado en uno de los portones, cuando normalmente está cerrado desde el exterior”, dijo ayer a LA ARENA la jueza federal subrogante Iara Silvestre, a cargo del caso. Y agregó: “Así es que dos efectivos ingresaron al lugar por una puerta lateral, con los chalecos antibalas puestos porque nos sabía con qué iban a encontrarse. Minutos más tarde, cerca de las 16.20 encontraron el cuerpo sin vida de Duportal”.
Desde la garita donde habitualmente cumplía su trabajo, hasta el taller donde apareció muerto hay unos 50 metros. Cuando llegaron los efectivos de la Seccional Primera y las autoridades judiciales recorrieron ese mismo trayecto, tratando de reconstruir los últimos minutos de vida. En el lugar quedó abandonada una Motomel 125, color negra, con la que el hombre había ido a trabajar.

Hallazgo.
El cuerpo del penitenciario yacía dentro de una Fiat Fiorino color blanca -perteneciente al Servicio Penitenciario Federal- que estaba estacionada en el taller. Allí también había otro vehículo. Duportal se habría disparado en la cabeza con su arma reglamentaria -una pistola calibre 9 milímetros- pero antes había cerrado el portón trasero del utilitario. El disparo también atravesó uno de los cristales de la camioneta.
“Hasta el momento, estamos en condiciones de decir que se quitó la vida porque no hay elementos en la escena que nos permitan pensar en otra cosa. Al lado del cuerpo había una carta para sus familiares”, agregó la jueza.
Ayer cerca de las 16.30 el cuerpo del fallecido fue enviado a la morgue donde el médico forense Juan Carlos Toulousse, le iba a practicar la autopsia. “La carta también deberá ser sometida a pericias para determinar si la letra pertenece al occiso. Hasta ahora todo indica que se trataría de una decisión personal”.