“Hay que cortar un poco ese pelito…”

Era apenas pasado el mediodía del domingo, una mañana gris y apacible en la ciudad. Algún vecino paseaba su perro en plena avenida San Martín, en tanto unos pocos vehículos recorrían la ciudad.
Imprevistamente el conductor de una moto 50cc que circulaba por la avenida fue obligado a detenerse por una camioneta que tenía en una puerta la inscripción de División “Accidentología”.
Algún curioso que otro se paró a observar la escena: uno de los dos policías que descendieron del vehículo -el otro quedó el volante- pidió títulos de la moto (parecía un poco vetusta), documentos de su conductor, y al verificar que todo pareció estar en orden el oficial devolvió los papeles y le dijo al muchacho que podía seguir.
Pero no fue todo, lo miró de arriba a abajo y le recomendó: “Hay que cortar un poco ese pelito, eh!”. El joven -que es cierto lucía el cabello renegrido hasta los hombros-, que expresó andar buscando una farmacia de turno, sólo pudo sonreír, algo nervioso… “Sí, está bien”, balbuceó. La policía siguió su marcha, el joven subió a su rodado y se fue un tanto confundido.
Un vecino le dijo al periodista de LA ARENA, que también observaba: “¿Escuchaste lo que yo escuché?”.
No es cuestión de exagerar, pero sin dudas una actitud fuera de lugar de un policía, y en todo caso un abuso inadmisible. Al cabo, quizás, una rémora de otras épocas.