“Hay votantes que definen el voto a último momento”, dice especialista

INDECISOS

El 25 de octubre tuvieron gran protagonismo en el resultado de la elección. Pero los indecisos de ahora no son los de octubre. Y su comportamiento es aún más imprevisible.
Los ciudadanos que optan por la respuesta “no sabe / no contesta” representan un verdadero dolor de cabeza para políticos, asesores y colaboradores ante cada elección. Es un grupo heterogéneo, de perfil difuso y comportamiento impredecible. Pueden inclinar una elección a un lado u otro.
Mabel Grillo es doctora en Antropología y directora del Doctorado en Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Río Cuarto, y el jueves mantuvo una extensa entrevista con Radio Noticias sobre este conjunto de ciudadanos.
“Hay que aclarar que el indeciso no es una categoría homogénea”, remarcó Grillo. “Detrás de la figura del indeciso hay un montón de grupos con diferente situación, expectativas y motivaciones. Uno podría distinguir 3 ó 4 grupos, que corresponden a cada elección, porque tampoco es que los indecisos se conforman de la misma manera en cualquier elección”.
En el balotaje de mañana estos ciudadanos tendrán además particularidades únicas por el carácter propio del comicio. “Me parece que acá estamos ante dos políticos que no son políticos tradicionales, no son lo que nosotros entendemos por candidatos históricos en Argentina”. Es decir, candidatos que vienen del riñón de alguno de los dos partidos mayoritarios de nuestro país. “Por eso presentan rasgos que ponen a la gente en un lugar diferente. Acá hay un grupo de indecisos que tradicionalmente votaban a cada uno de esos partidos (Justicialista y UCR) y hoy no le gusta el candidato que está en ese partido. Eso ya presenta una originalidad en esta elección”, anticipó.

Otros indecisos.
Otra franja de indecisos son “aquellas personas independientes en general, que no van asociadas a ningún partido, y que en este caso no les gusta ninguno de los candidatos” porque entiende que, a la postre, no son tan diferentes como a ellos les gustaría.
Otro segmento es el de los votantes que en octubre optaron por alguno de los candidatos que no llegó al balotaje “y ahora no sabe qué hacer y están entre seguir a lo que han dicho los candidatos que votaron (en la primera vuelta) o no hacerlo”, amén de que algunos de aquellos candidatos optaron por dejar en libertad a sus votantes.
“Hay una gran variedad de características que diferencias a las personas que están dentro de ese grupo que hoy se llama indecisos”, remarcó la entrevistada. Por ello, reiteró, el indeciso de estas horas “no es el mismo” de las horas previas al 25 de octubre.
Otro dato: “muchas personas se deciden ese mismo día” o incluso, cuando es solicitado por una encuestadora. Para Grillo, es cierto lo que afirmaron colegas suyos de que la mayoría de los indecisos definió su voto prácticamente el mismo día de la votación.

La base de al muestra.
En la entrevista con “El Faro, un programa de ciencia”, Grillo señaló el número de encuestados no necesita ser muy grande si la muestra está bien diseñada. “El número aumenta a medida que aumenta el tamaño de la población, pero hasta un monto determinado”, explicó.
“Si usted tiene una población de 100 casos, los tiene que entrevistas a todos; Una población de 100.000 personas, puede hacer 300 entrevistas; pero si tiene 1.000.000 de personas, alcanza con aumentar a 500”, subrayó. “Es una cuestión de probabilidades, porque las alternativas entre las opciones se distribuyen con probabilidades más o menos parejas pasado determinado número de la población. Es un tema estadístico”.
“La muestra tiene que ser una réplica de la población, su nivel educativo, nivel de ingresos, lugar donde vive. La cantidad no es un dato relevante si la muestra está bien diseñada”, reiteró. Por ello, las encuestas telefónicas no son de resultado confiable porque no contemplan las particularidades de la población.

Un margen de error de 3 a 5 puntos.
Una encuesta bien hecha “sale muy cara, cuesta mucho dinero”, remarcó Grillo. Ello por varios factores. En primer lugar, “se necesita un equipo altamente capacitado para el diseño de los cuestionarios” que se harán; en segundo, otro equipo, también eficiente, para diseñar la muestra de población a consultar -ambas son habilidades “diferentes”, aclaró, y muy bien pagas-; en tercer lugar se debe buscar a personas capacitadas y experimentadas en realizar las entrevistas personales, y por último, un equipo que interprete los datos y saque las conclusiones correctas.
¿Cuánto cuesta hacer una encuesta para anticipar qué harán los indecisos? “Una encuesta de 400 casos, a un costo muy bajo, con un cuestionario complejo como es uno para detectar indecisos, no baja de los 30.000, 40.000 ó 50.000 pesos, según la homogeneidad y heterogeneidad de la población, la distancia de la muestra, etcétera”, precisó Grillo.
A la complejidad propia de la muestra se suma la complejidad que representan los indecisos y ello se traduce, o debería, en una multiplicidad de variantes en las posibilidades de respuesta. Por ello, “un margen más o menos aceptable” en el error de la muestra, y aún cuando se cumplan acabadamente todos los requisitos, “aún así tiene un margen de error de 3 a 5 puntos”, aseguró.