Homicidio: una pena de 8 años

CRIMEN DE FERREYRA: LA JUSTICIA CONDENO A ABELINO CANALE

Un tribunal conformado por los jueces Carlos Besi, Carlos Mattei y Andrés Olié condenó el viernes último a Carlos Raúl Ferreyra a la pena de ocho años de prisión por ser autor material y penalmente responsable del delito de homicidio simple contra Avelino Ramón Canale. El crimen se produjo entre la noche del sábado 11 y el domingo 12 de julio del año pasado, en el patio de un complejo habitacional en el que ambos vivían, ubicado en la calle Wilde 758 del barrio Villa Santillán. La sentencia dispuso que continúe con prisión preventiva hasta tanto el fallo quede firme.
Los magistrados dieron por probado que aquella noche o madrugada Canale fue apuñalado en el ingreso a la pieza que habitaba. Pereyra, utilizando una cortapluma, le produjo una lesión cortante en el dorso de la mano derecha y una lesión punzo cortante en la región anterior de hemitórax izquierdo, el puntazo fue tan profundo que provocó una lesión punzo-cortante en el corazón. Esa herida fue letal, a juzgar por el médico forense que realizó la autopsia.

Defensa propia.
Durante la audiencia, el fiscal Oscar Cazenave estuvo a cargo de la acusación, mientras que la defensa de Ferreyra corrió por cuenta de la abogada Silvina Blanco Gómez, quien intentó probar que su defendido había actuado en legítima defensa y que, por lo tanto, no correspondía aplicarle ninguna pena. Cabe recordar que el propio Ferreyra había reconocido la autoría del crimen el mismo domingo 12 de julio, cuando compareció ante la Policía.
Como vecinos del complejo, Ferreyra y Canale se conocían. El acusado declaró incluso que tenían una cierta amistad circunstancial. Según su relato, el crimen fue precedido de una discusión en la noche del sábado, cuando ambos había bebido algo de alcohol. Ferreyra aseguró que fue a visitar a Canale a su habitación y que éste, inesperadamente, reaccionó insultándolo y lanzándose encima con un arma blanca, situación por la cual solo le quedó defenderse con otra arma blanca que llevaba consigo, ya que venía de comer un asado.
En la audiencia también prestó declaración el médico forense José Manuel Sanson, quien revisó el cadáver en el lugar del crimen y, más tarde, en la morgue, donde realizó la autopsia. Manifestó que no puede asegurar si el ataque había sido de frente de costado o de atrás, pero sí que había sido en una pelea porque había una lesión de defensa en una de las manos de la víctima. Dijo que no conocía el elemento agresor, ni su envergadura ni las circunstancias del hecho.

“Un puntazo”.
Un testigo, Eduardo Fabián Chamine, manifestó que era amigo de Canale y a Ferreyra lo conoció en la casa que alquilaba. Relató que esa mañana (el domingo 12) se iba a comer un asado con su amigo, y que pasadas las 9 de la mañana le golpeó la puerta. Explicó que Canale tenía la luz prendida y que ese día llovía. Le dijo que abriera la puerta pero no lo hacía. Entonces se dirigió al fondo y había dos personas levantadas, preguntó y le dijeron que había tenido una discusión con Ferreyra.
Entonces, Chamine recordó que le golpeó la puerta a Ferreyra, quien le abrió y lo invitó a su habitación, pero se negó a entrar. Recordó que en ese momento le dijo: “…qué hiciste hijo de puta”. A lo que Ferreyra le respondió: “Le pegué un puntazo”. Entonces se dirigió nuevamente a la habitación de Canale y desde afuera lo vio tirado con la mano en el corazón y con sangre. Entonces llamó a la Policía. La detención de Ferreyra se produjo en el mismo lugar.
Consultado sobre la personalidad de Canale, Chamine respondió que era un excelente amigo, jamás había sido violento y nunca lo había visto pelear. Explicó que eran amigos desde hacía 15 ó 20 años y que cuando tomaba, lejos de ponerse violento, era mejor persona.

No era malo.
Otro testigo, Ernesto Luis Quiroga, manifestó que fue amigo de Canale. Cuando estaba fresco era una excelente persona, era medio renegado cuando tomaba, apuntó. Afirmó que habían trabajado mucho tiempo juntos en el campo, que no era malo, pero sí “bocón”, y que no era violento o “jodido” como para “estropear a alguno”.
Otros de los testigos fueron el agente Gabriel Cruceño, de la Seccional Tercera, quien aseguró que ese día, cuando constataron que Canale estaba muerto, Ferreyra les dijo que él lo había matado para defenderse. También Juan Carlos Cremona, quien efectuó pericias en el laboratorio de química forense de la policía. Informó que el valor de alcohol en sangre de la víctima fue alto.
Tras los alegatos del fiscal y la defensa, Ferreyra manifestó que sentía mucho lo ocurrido y que estaba arrepentido, pero insistió en que lo mató en defensa propia, argumento que el Tribunal no tomó por cierto, sino como una estrategia para aliviar su situación, teniendo en cuenta que no había habido testigos del hecho.

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