Ideología.

COSAS QUE PASAN

Es una mala palabra ésa. Los que diseñan las campañas electorales -marketing, le llaman ahora- de dirigentes y partidos de derecha (o de derecha disfrazados de otra cosa) le huyen como a la peste. Se puede hablar de todo menos de ideología, es la consigna de los Durán Barba a los que contratan sus servicios. Con esas técnicas vistosas de publicidad electoral, muchos ingenuos caen encandilados por el cotillón que rodea a ciertos candidatos presentados como un producto dentro de un bonito packaging (las palabras inglesas son “lo más” para hablar de estas cosas, ¿viste?). Pero por la costura más escondida se les ve la hilacha. A veces algún hecho menor, impensado, que zafa de la planificación sesuda de los marketineros, los desnuda de pies a cabeza. Acabamos de ver un bonito ejemplo en nuestro pago chico. En la Cámara de Diputados se está tratando el nuevo Centro de Medicina Nuclear. Los indios vernistas quisieron mandarse una de esas jugarretas electorales pero el gran cacique los retó y volvieron a la fila. Claro, es un avance tecnológico indiscutido para nuestra provincia, y encima con plata de Nación. Las peleas entre los muchachos peronistas siguen (como no podía ser de otra manera) pero todo indica que en poco tiempo van a fumar la pipa de la paz y los distintos bloques darán el okey. ¿Todos? Claro que no. Ahí está el solitario del PRO que anunció su rechazo, cruz diablo, por este engendro del Estado que viene a mancillar la sacrosanta propiedad privada. Parafraseando a Bill Clinton, bien se podría decir: “Es la ideología, estúpido”.

AFA… nando.
El ventilador que prendieron sobre la FIFA terminó salpicando a nuestra AFA y ya hay tres argentinos prófugos. Hasta el fallecido capo supremo de la entidad argentina, que la manejó nada menos que treinta años, Julio Grondona, quedó manchado en su buen nombre y honor. Parece que el hombre estuvo en contacto con sumas de ocho cifras en dólares y todo por izquierda. En la FIFA los números que se mencionan son escalofriantemente más altos. Una fiscal norteamericana metió la nariz y olió tanta podredumbre que puso tras las rejas a medio mundo. Tenía razón nomás Maradona cuando los denunciaba por “chorros y mafiosos” y los acusaba de ensobrar fortunas millonarias mientras hay jugadores en todo el mundo que pasan miseria. Los negociados y sobornos con gigantescas empresas televisivas como TyC Sport (aliada del Grupo Clarín en su acaparamiento del fútbol en los noventa) que algunos periodistas denunciaban sin demasiado eco, ahora están saliendo a la luz. Pero en la FIFA siguieron con su gran festichola y reelgieron a Blatter por quinta vez como si nada hubiera pasado. Caras de cemento, diría uno. (RAM)