Impulsan solución para “trapitos”

CONCEJAL PROPONE QUE LOS "LAVACOCHES" PINTEN LOS CEBRADOS

Las restricciones que nuevas medidas para estacionar les producen a los “lavacoches” en el centro de Santa Rosa produjeron protestas. Un concejal propone que realicen trabajos organizados en una cooperativa.
Una iniciativa que ya fue trasladada a las autoridades municipales acercaría un principio de solución para los trapitos: la propuesta sería que se organicen y empiecen a pintar cebrados en cordones y esquinas de la ciudad por cuenta de la municipalidad.
Esta misma semana la comuna capitalina decidió acotar el estacionamiento vehicular en torno a la plaza San Martín, destinando algunos lugares donde particulares podían dejar sus autos para coches oficiales y taxis. Simultáneamente los baldes de los lavacoches -que habitualmente quedaban por las noches en la plaza- aparecieron rotos, y las canillas para entregar agua cerradas. La reacción de los lavacoches no se hizo esperar.

Explicaciones insuficientes.
Hubo protestas frente al municipio y reclamos pidiendo -al privárseles del lugar donde lavaban autos- que se les diera un trabajo digno, o alguna otra solución. “Con lo que sacamos lavando autos mantenemos a nuestras familias”, se quejaron varios; “así nos dejan sin el pan para nuestros hijos”, reprocharon.
Alguna explicación ofrecida por un funcionario municipal -más concretamente del subdirector de Control e Inspección de Servicios Públicos, Pablo Pera Ibarguren- solo consiguió alterar aún más los ánimos. Hizo referencia a una disposición para regular el estacionamiento, pero desvinculando el tema de cualquier connotación social que pudiera tener. Nada tuvo para decir de la situación en que quedaban los lavacoches que, efectivamente, se ganan el sustento -y el de su familia- con esa actividad.

Una propuesta.
La pregunta que quedaba flotando es si era necesario, en estos momentos de latente conflictividad -la comuna tiene varios frentes abiertos- empezar a tomar disposiciones que no podían menos que generar más malestar.
Al menos entre los trapitos -¿30-40?-, que obviamente se iban a hacer escuchar.
Lo cierto es que, una vez tomadas las medidas, hay que pensar alternativas.
En razón del contexto dado, el concejal Miguel Bravo pensó en alguna solución, y tiene listo para presentar un proyecto de ordenanza que permitiría “la incorporación de ‘trapitos’ o ‘lavacoches’ para las tareas de señalización de la municipalidad”.
¿Cómo sería esto? La propuesta es que se autorice al Órgano Ejecutivo a convenir con la Subdirección de Ingeniería y Planificación de Transito adoptar aquella medida, mediante una contratación que debería ser “a través de una concesión o una cooperativa”. Esta estaría conformada por los mismos ‘trapitos’ que “deberán estar debidamente registrados conjuntamente en la Secretaria de Acción Social y la Subdirección de Educación para el Empleo”.
Bravo, consultado por LA ARENA dijo que también se debía autorizar a la Secretaría de Hacienda Abastecimiento y Producción a realizar las adecuaciones presupuestarias que correspondan; y/o tramitar programas nacionales de empleo a los fines de dar cumplimiento a la ordenanza que se pretende aprobar.

Organizados en cooperativa.
“¿Qué tareas deberían hacer? Pueden realizar los cebrados peatonales, los de los cordones de las distintas arterias, las de las bajadas para los discapacitados. Hay un montón de laburo así pendiente en la ciudad”, argumentó Bravo.
Agregó que “se deberían organizar en una suerte de cooperativa. Hay que buscar la forma legal, y que la municipalidad le haga la concesión de esos trabajos; los muchachos deberían contar con el monotributo social (es gratuito). Es más, hasta me ofrezco a ayudarles organizar la cooperativa”, completó.
El edil le dijo a este diario que ya conversó sobre el tema con el director de Acción Social, y con el secretario de Gobierno, Román Molín, y que en las próximas horas lo hará con el titular de Hacienda, Luis Evangelista. La estimación del monto que puede demandar sería de alrededor de unos 100 mil pesos cada seis meses.
“Creo que hay que encontrar una solución que ayude a esta gente porque hay un problema social, pero además no se puede perjudicar al contribuyente”, concluyó.

“Es una situación compleja”.
“Es una situación compleja y de difícil solución”, admite el concejal Miguel Bravo, deja sin ingresos “a un grupo importante de personas que, aunque en situaciones precarias, contaba con un dinero que les permitía solventar los gastos esenciales de un grupo familiar”, aceptó.
El legislador radical admitió algo que siempre se comenta: “Desde el punto de vista de la ciudad se presentaba como una amenaza a la paz social, toda vez que estos grupos en algunas ocasiones lograban su ‘trabajo’ a partir de presiones a los automovilistas, quienes cada vez con mayor frecuencia reaccionaban violentamente generándose situaciones que requerían de una pronta intervención estatal”.
Así las cosas consideró que Santa Rosa “en los últimos días presenta como situación compleja y de difícil resolución la cuestión de lavados de autos en la vía pública, actividad desarrollada informalmente por un grupo, especialmente de jóvenes, que no encuentran en el ámbito formal posibilidad alguna de insertarse laboralmente”.
Bravo, al analizar la situación expresó que “se debe buscar una solución, sin perjudicar al contribuyente”.
De todos modos quedan otras aristas por razonar. ¿Cuántos son esos lavacoches? El edil cree que rondan en 40 personas las que se mueven en el centro, y que se debe tener en cuenta además la situación de otros dedicados a la misma actividad en lugares más alejados.
Consideró que “se debe pensar en la posibilidad de multar al particular que permita que le laven el auto en la vía pública o por la vía informal”. En realidad no parece fácil de sistematizar, porque hay demasiados lugares donde los “trapitos” se enseñorean, como el hospital Lucio Molas, en otras calles no tan cercanas a la plaza San Martín, y la propia Casa de Gobierno o la Legislatura provincial.
Es verdad, la solución no parece fácil, pero algo habrá que pensar.