INTA: temen por achicamiento

RECLAMO POR RECORTE DE FONDOS

Desde el gremio que nuclea a los trabajadores del organismo, denunciaron que el ajuste en el presupuesto podría afectar a los programas y los trabajadores. En La Pampa hay 190 personas que trabajan en el instituto.
El Presupuesto Nacional para el próximo año es uno de los principales temas de la semana porque los números finos del Gobierno Nacional dejaron a la provincia sin la posibilidad de encarar obras de infraestructura y también porque han afectado algunos organismos que ven amenazados sus futuros. Ayer trabajadores del INTA denunciaron un recorte de 1.140 millones de pesos en el presupuesto 2017, lo que fue visto como un anuncio del cambio de modelo para el instituto: de los números surge que buena parte de la poda de recursos, 218 millones, corresponden a salarios.
Asimismo, Apinta, el gremio que nuclea a los trabajadores del organismo señaló que “peligran más de 630 puestos de trabajo, asistencia a productores y proyectos estratégicos”. La situación podría afectar al INTA Anguil que actualmente contiene a 190 trabajadores y que lleva adelanta distintos programas.
“La disminución de la masa salarial de profesionales y científicos supone una amenaza concreta para 300 contratos y 330 trabajadores de la planta no permanente. A ello se suman unos 340 becarios en formación que no podrán ser incorporados, lo que afectará el mantenimiento de la planta profesional, tanto la creación de nuevas áreas de trabajo como el reemplazo de las vacantes por jubilaciones”, destacaron desde Apinta en un artículo publicado ayer por el diario Página 12.

Cambiamos.
“Aunque el sector agropecuario se encuentra entre los elegidos por la administración de la Alianza PRO, que favoreció principalmente al sector exportador apenas asumió el gobierno, principalmente vía la devaluación y, especialmente, la eliminación parcial de retenciones, también parece estar en curso un cambio de modelo más profundo hacia el interior del sector. El nuevo paradigma indica que el proceso de acumulación, apropiación y difusión de conocimiento no se considera un área en la que el Estado deba tener una participación central. Si existían dudas sobre el carácter de la nueva administración, los recortes presupuestarios a las universidades públicas y, ahora también, a un organismo de difusión y aplicación de tecnología, evidencian el nuevo camino”. Si bien el gremio denunció en el periódico porteño el temor que se percibe con la nueva administración nacional, no hubo hasta ahora comunicación oficial con el INTA Anguil que haga pensar en un recorte inminente.
“Hoy la situación de Presupuesto es normal, lo que se está hablando es a futuro, en el 2017. Hasta el momento no hubo ninguna información oficial, es más, todos los contratos fueron renovados hasta fin de año. Por ahora no se ha dejado a nadie afuera”, dijo el director del INTA Anguil Jesús Pérez Fernández.

Sombras de los 90.

“El número importa porque la amenaza de achique y recorte presupuestario se produce en medio de una campaña de estigmatización de los trabajadores públicos. Para los profesionales y técnicos con muchos años en la institución vuelve a sobrevolar la sombra de los 90, cuando el mandato de la conducción de la entidad pública fue que los recursos para investigación debían surgir de la cooperación con el sector privado. El resultado de aquel modelo fue en la práctica que el Estado, vía el dinero que destinaba al INTA, contribuía a la Investigación y Desarrollo de las principales empresas privadas, quienes virtualmente definían y conducían las áreas de investigación y se apropiaban mayoritariamente de los resultados, un camino que desvirtuaba el sentido y razón de ser original del organismo”, concluyeron.

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