Izaguirre, otro funcionario que se aleja de Tierno

CUATRO RENUNCIAS EN SEIS MESES

“El subsecretario de Lucha Contra el Narcotráfico, Claudio Izaguirre, ha concluido en su función”. De esa manera, sin dar cuenta de los motivos, el Ministerio de Seguridad informó ayer que el hombre que trajo Juan Carlos Tierno desde Buenos Aires como “la voz autorizada” para hablar de drogas y combatir el narcotráfico abandonó de la cartera.
De esa forma, el nombre de Izaguirre pasa a formar parte de una lista de funcionarios que en menos de 6 meses se alejaron de Tierno por diversos motivos. El 9 de marzo pasado, Franco Aybar (secretario privado del Ministro) fue despedido por tener conductas inapropiadas en un boliche bailable de la ciudad: ingresó alcoholizado, hizo galanura de su calidad de funcionario y generó incidentes. El mismo día Andrea Bravo dejó la Secretaría de Prensa de la cartera por no informar lo ocurrido con Aybar. El renunciamiento más escandaloso fue el del periodista Guillermo Martínez, quien sucedió a Bravo tan solo por diez días y se fue del ministerio denunciando a Tierno de cobrar viáticos en forma indebida y beneficiar a “los medios de comunicación amigos”.
Más allá de haberse mostrado en algunos actos junto al ministro de Seguridad, las apariciones públicas de Izaguirre fueron casi nulas y tampoco hubo informaciones oficiales que dieran cuenta de su verdadera labor. En seis meses de funcionario, no se sabe muy bien qué es lo que hizo.

Mediático.
Antes de ser ladero de Tierno en el Ministerio de Seguridad, Izaguirre era conocido por haber protagonizado un incidente televisivo con el director de la revista THC (Sebastián Basalo) en un programa que conducía Gerardo Rozín por C5N: el ahora ex funcionario terminó una debate sobre la legalización de la marihuana arrojándole un vaso de agua en la cara al periodista. Fue conocida también por los medios la relación amistosa que Izaguirre mantenía con Alejandro Biondini, referente del partido Neonazi en nuestro país. En el año 2008, el entonces jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, ordenó detenerlo porque estaba ebrio protestando frente al Ministerio de Justicia.
Meses atrás, la Asociación Pensamiento Penal salió a cuestionar al funcionario tiernista y su concepción de las drogas y el narcotráfico. Mariano Fusero, miembro de la mesa nacional de la organización dijo que sus posiciones eran “patéticas y anacrónicas” y que mantenía intereses comerciales de fondo respecto de la atención de personas con adicción a los estupefacientes.

Miembro de una secta
Además de ser conocido por haber protagonizado algunos incidentes frente a cámara, el “experto antidrogas” elegido por Tierno contaba con un curioso currículum que ya había sido investigado en Buenos Aires. Según los medios porteños, el hombre formó parte de una curiosa secta que trascendió por el éxito editorial y cinematográfico de El Código Da Vinci: el Priorato de Sión, una organización secreta que involucró en el país a personajes civiles y militares. Llamativamente, el polémico funcionario es señalado como supuesto descendiente de la progenie de Jesús y María Magdalena.
La historia del Priorato de Sión comenzó a trascender en 1960, en Francia cuando se conoció la existencia de esta sociedad semisecreta. La orden siempre estuvo supuestamente financiada por empresas y personajes que mantuvieron su anonimato. Pero su historia no está exenta de escándalos: Eduardo Girerd, el último Gran Maestre, fue condenado por estafa poco después de plantear en Argentina la intención de realizar una trunca inversión millonaria por parte del Priorato, enmarcada en un plan global de la Orden a desarrollarse en más de 120 países.
Izaguirre fue identificado como uno de los primeros integrantes de la filial argentina de la fundación, junto a militares y referentes ultraconservadores. Durante 2004, Girerd prometió a los miembros de la entidad contratos millonarios, con lo que atrajo a gran cantidad de adherentes, mayormente empleados públicos y personal de las Fuerzas Armadas. Las reuniones de la sociedad se realizaron, por la gran incorporación de militares y retirados, en diferentes salones del Círculo Militar, tanto en su sede central como en Olivos.

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