Jorge Costabel: “Confieso que he vivido”

Mario Vega – Tiene más noches que la luna, podría decir alguien en una manera elemental de referirse a una persona como El Negro Costabel. Un personaje que se fue por tres meses a España y volvió 27 años después.
Es un andariego, un tipo al que le gusta la noche, pero que no le escapa a la responsabilidad del trabajo, sino más bien todo lo contrario… Casi podría decirse que es un típico “busca”, de esos que todo el tiempo están pensando en algo más, un pícaro despabilado siempre dispuesto para intentar cosas. Jorge Oscar Costabel (57), que de él se trata, es simplemente “El Negro”… un personaje sumamente conocido en la ciudad que, durante muchísimos años, desapareció de las calles santarroseñas.
“Y sí… siempre digo que soy poco volvedor, que quizás sea mi principal defecto”, o al menos puede decirse “que tardo mucho en volver, porque cuando salgo alguna noche me cuesta el regreso… aunque eso sí -aclara-, si me acuesto a las 5 de la mañana a las 7 ya estoy levantado para trabajar”. Y tan poco volvedor es, como se admite, que un día se fue a España por tres meses y volvió 27 años después… Sí, El Negro y su particular estilo de vivir… Tómelo o déjelo.

Ricardo Emérico, también personaje.
Recuerdo al Negro de otros tiempos… la piel cetrina, el pelo llegándole hasta los hombros, y su cara de “malo” para parar a los que pretendían entrar sin pagar en un boliche… aunque luego, transcurriendo la noche, muchos iban a pasar gratarola cuando Jorge, con un gesto siempre adusto, indicaba con la cabeza: “Vos… adentro”.
Hijo de Ricardo Emérico Costabel -muy conocido en distintos ámbitos-, y de Isabel Palacios, no se podría decir que tuvo una infancia de privaciones, sino más bien todo lo contrario… Porque papá Ricardo Emérico fue martillero, vendedor de muebles -con un comercio que estuvo radicado en distintos lugares y que terminó al lado de su propia casa en Escalante 737-, trabajó en la Provincia, donde ingresó en Equipos y Talleres y fue alguna vez chofer y jefe del parque automotor. “Papá trabajaba en Casa de Gobierno cuando pasó el famoso caso de Gonzani, que descuartizó a su mujer”, rememora el Negro.
Don Emérico fue dirigente del automovilismo. “Me acuerdo que a mi casa llegaban a parar (Juan Manuel) Bordeu, y el Tucky Casá”, se remonta en el tiempo. Don Costabel estuvo relacionado con Limitada 27 y Promocional 850, y le tocó organizar varias carreras de ruta.

Colegio poco, noche bastante.
Jorge hizo la primaria, y luego pasó por “todos los secundarios de la ciudad, por el colegio de curas, el Industrial, la Agrotécnica, después la Agrícola de Victorica, y
hasta por el nocturno Ayax Guiñazú”, se ríe. “No… el estudio no era lo mío. Me gustaba demasiado la noche”, reconoce.
“Como todos los chicos en el barrio El Oeste (en realidad estaban un poco más al sur los dominios del Negro)… jugué a la pelota en la capilla del cura González (La Sagrada Familia), en un baby entre otros con El Pata Barreix, Capello, los Weigun. Yo era arquero y después fui a Belgrano, en la época del Ruso Schulmeister y El Nene Ondicola (también arquero, fallecido en un accidente); más tarde pasé a Atlético Santa Rosa justo cuando el entrenador era Nelson Festa, y ahí estaban los Jubete y otros amigos. Pero nos sacaban a correr por la Circunvalación, y yo con tanta noche encima… no fui nunca más”, comenta.

Portero de New Star.
Luego del estudio sin concretar y el futbolista fallido, “siempre en el centro… la noche, Kascote, New Star, Yoy… de barman, portero y lo que fuera… Era de los que hacía quilombo en el boliche y por eso el dueño, Pracilio, me contrató y se le terminaron buena parte de los problemas… Estando en la puerta me acuerdo de un coloradito que me miraba como para dar lástima y lo dejara pasar… y al rato yo le hacía un gesto con la cabeza y entraba: sí, era ‘Colores’ Mac Allister”, sostiene.
Atorrante como era algunos se extrañaron que Jorge se casara muy joven, en 1977. “Tenía 19 años y luego nació Marcos (39), que nos ha dado dos nietos: Joaquín (9) y Malena (5) que viven en Unquillo, Córdoba”, relata.
Compartiendo el trabajo en el boliche tuvo un programa de radio en LU33: “Fue en el año 80, y ahí fundé la Productora 11PM que duró un año”.

Separado, y a España.
Luego vendría la separación, y decidió que se iba. Vendió los muebles, compró el pasaje y partió a España… “El dinero me duró un mes y medio y me volví”, resume.
Pero el Negro Costabel es así: “Un día, me acuerdo como si fuera hoy, iba cruzando la plaza San Martín y me dije ¿qué estoy haciendo aquí? Me tengo que ir… Y otra vez, vendí un Falcon Sprint que tenía, compré el pasaje y cuando llegué al aeropuerto de Barajas directamente rompí el boleto de regreso, que era abierto, para que no me pasara lo de la vez anterior”, rememora.
Una chica que iba para Alicante lo invitó a ir para allá, y arrancó. “Los primeros días dormía en la playa… compraba muñequitos y armaba llaveros que vendía por ahí; trabajé en una hamburguesería, luego de parrillero por la comida con argentinos que me pagaban poco porque no tenía documentación, y de portero en algunos boliches”, cuenta Jorge. “Pensar que al principio me iba por tres meses y al final me quedé 26 años”, precisa.

Rumbo a Barcelona.
Al tiempo se fue para Barcelona. “Ahí me fue de primera… me casé allí, y duré dos años hasta que volví a divorciarme. A esa altura estaba mejor, puse tienda de ropa (compraba en fábrica y vendía en su propio comercio), y cuando me separé me fui a vivir a Sitges, a 30 kilómetros, en la costa… un lugar donde había mucha liberación y ahí empecé a vivir con Julia”, completa.
Julia Barrios también es pampeana, nacida en Parera.”Ya la conocía porque era amiga de mi hermana -precisa-, y nos reencontramos allá”. Hoy ella es su coequiper en cada emprendimiento en los medios que inicia el Negro Costabel.
Hay una particularidad que, de alguna manera podría definir la forma de ser de Jorge: “Me casé tres veces en forma ‘oficial’ -recalca-, y mis ex se llevan muy bien, y hasta se visitan”, revela. No siempre pasa, ¿no?

Taxista catalán.
Si algo no podrá decirse del Negro es que elude trabajar, o que no tiene voluntad para hacerlo: “En Barcelona, aunque ya tenía las tiendas, fui taxista, y le metía horas y horas, así que conozco cada rincón de la ciudad, de ida y de vuelta. Y te imaginás que arriba de un taxi pasa la vida. Fueron siete años todos los días de llevar gente, algunos muy conocidos como el mismísimo Alain Delon, Miguel Bossé, y hasta el jugador del Barca, Carles Puyol… Me tocó de todo, gente extranjera borracha que llevaba a un barco y me decía que no tenía plata, y me tenía que quedar con su teléfono para cobrarme. Son cinco millones de habitantes, y con mi forma de ser eso fue toda experiencia”, señala.
“Y también hice de portero en discotecas, y las pasé brava, porque a veces había que pelearse y no había excusas. Si hasta tengo un tiro en una pierna (y muestra una vieja herida) y algún cuchillazo que me hizo un raspón… Sí, claro que me las aguantaba”, se jacta el Negro.
Que es un verdadero “busca” no hay dudas… “Un día se me ocurrió que iba a poner un estudio fotográfico y estudié fotografía. Estuve cuatro años trabajando con agencias de moda, hacía casting… también me las rebusqué con eso”, refiere.

Su casa, casi una embajada.
Más tarde se iba a dedicar a la gastronomía. “Puse un bar y restorán que se llamaba ‘La Percanta’, y se llenaba de argentinos, e iban también muchísimos pampeanos. Llegué a tener once personas alojadas a la vez en mi casa, entre ellos Mariano Fernández hoy vicegobernador, Beto Naval, El Negro Bustamante; jugadores de fútbol como Néstor Comino, pasó alguna vez Cococho Rodríguez… El mundo estuvo en mi casa”, exagera.
Después del taxi Jorge se volcó a los medios, “y nació 11PM, y en Canal Barcelona, hacía ‘El Inventario’ con la conducción de Mario Lóriga que andaba por allá”. Este programa lo recrearía junto a Julia, su esposa, una vez regresado definitivamente a Santa Rosa.
En pleno centro de la ciudad catalana el Negro Costabel inauguró -entre tantas actividades que llevó adelante- “El Patio Argentino”, dedicado al tango y al folklore, donde actuaron varios pampeanos, entre ellos El Negro Roldán y El Negro Bustamante.

Un tipo solidario.
“¿Quién es el Negro Costabel? Qué pregunta… creo que un buen tipo, de buen corazón, pero andariego. Me gusta la gente, la sociedad, soy muy amigo de los amigos… en España hubo gente que encontré en la calle y para ayudarlos los he puesto al frente de mi negocio. Soy derecho, y siempre doy una segunda oportunidad, pero en la tercera te digo no, y cuando digo basta es para toda la vida”, reflexiona.
Un día, hace de esto exactamente cinco años, el 3 de abril de 2012, el Negro y Julia emprendieron el regreso. Ella dejó allá a su hijo Francisco, al que Jorge ayudó a crecer desde que tenía un año y medio: “Hoy Fran es el mejor barman de Barcelona”, afirma el Negro.

La vuelta.
“¿Por qué volví? Por mis viejos, porque así alcancé a disfrutar de mi papá el último año y medio de su vida; por mi hijo, por mis nietos así los tengo más cerca… Y de verdad me gusta como estoy viviendo, la edad que tengo, hacer lo que quiero, y no cambiaría nada de lo que me está pasando… Soy feliz, tengo una gran compañera, y vivimos en una quinta rodeados de nuestros cinco perros y los gatos… ¿Te parece que con todo lo que viví y con la vida que me ha tocado me da para quejarme? Y no sabés todavía todo lo que tengo para dar, y para hacer…”, promete.
El Negro Costabel, este de hoy, con el pelo cortado al rape, con esos anteojos con los que pretende pasar de intelectual… Pero en el fondo el mismo tipo de toda la vida: andariego, nochernícola (al decir de Bustriazo) poco volvedor… y buena gente.

Productor radial y televisivo.
Después de haber tenido una experiencia catalana en televisión, el Negro Costabel regresó con la intención de volcarse decididamente a los medios. Ya pasó por distintas emisoras; y hoy hasta tiene su diario digital. “Primero estuve en Radio Latina, donde las únicas publicidades que pasaba eran las mías, o de algunos amigos como para hacer ver que tenía. Pero me costó mucho de entrada insertarme, porque no conocía ni los valores de nuestro dinero, ni cuanto costaba una producción en radio y televisión… y algunas personas que conocía y sabían que había vuelto me abrazaban y me deseaban suerte, pero no me daban nada. Y cuando conseguía alguna publicidad me costaba cobrarla, me daba vergüenza”, “Ahora mismo estoy produciendo tres programas de radio, uno de televisión, y por Canal 3 empiezo el viernes 21 a las 22.30 ‘El Café del Negro’, con la idea de convocar a grandes personajes. Me parece que puede salir algo bueno”, se entusiasma.
El Negro Costabel ha recorrido buena parte de Europa, casi toda España, Portugal, Inglaterra, Suiza e Italia, y en todos lados se arregló con un inglés básico, y el cocoliche que mezclaba italiano, francés y castellano. “Y cuando volví a Santa Rosa y hacía radio algunos creían que era cubano…”, se ríe con ganas.
Lo cierto es que para mejorar ese aspecto -talón de Aquiles de su condición de conductor radial y televisivo-, el Negro empezó vocalización con Adelma Keller, reconocida cantante lírica. “Van a ver que ahora voy a estar mucho mejor”, promete.

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