Jornada sobre cáncer y glifosato

En nuestra provincia ya podría haber personas o familias afectadas en su salud por el uso de agroquímicos en base a glifosato aún cuando ello no esté en conocimiento del sistema de Salud. El dato surgió durante la jornada “Relación de los Agroquímicos con la Salud Humana y el Derecho Ambiental” en la que dos especialistas cordobeses expusieron sobre el impacto que ese producto está teniendo en pueblos o barrios periféricos de esa provincia.
Organizada entre la Universidad Nacional de La Pampa, la Fundación Chadileuvú y el Sindicato de Trabajadores de la Salud de La Pampa (Sitrasap), la jornada “Relación de los Agroquímicos con la Salud Humana y el Derecho Ambiental” superó las expectativas de los organizadores en cuanto a convocatoria de público y ello obligó a trasladarla al Aula Magna de la UNLPam. Entre otras autoridades, contó con la presencia del ministro de Salud de La Pampa, Rubén Ojuez.
Tras la bienvenida de Carlos Ortellado, titular del Sitrasap, dos especialistas cordobeses disertaron sobre lo que está sucediendo en Córdoba, donde la afectación por el uso del glifosato está enfermando a muchas personas. Los disertantes fueron el médico Medardo Avila Vázquez y el abogado Darío Avila, ambos integrantes de la agrupación Pueblos Fumigados.

Salud afectada.
“La idea es empezar a instalar el tema y debatir qué modelo de provincia queremos en cuanto al desarrollo”, sostuvo Carlos Ortellado minutos antes de empezar la jornada al repasar el espíritu de la convocatoria. “Tenemos que generar los espacios para debatir qué modelo productivo queremos, y si tiene que afectar al medio ambiente y a la población”.
El médico Medardo Avila Vázquez contó -también antes de comenzar con su disertación- que se involucró con el tema al percibir que en un barrio periférico de Córdoba rodeado por campos de soja que se fumigaban con glifosato “empezamos a tener muchos problemas de salud en esa población” al punto que en 5 ó 6 años “tuvimos el triple de casos de cáncer y muchos niños que nacían con malformaciones”.
“Desde el área de salud vemos un fuerte impacto de los agrotóxicos, como se llaman los pesticidas que se usan en nuestros cultivos, en la salud de la gente. Desgraciadamente todos los años aumenta la cantidad de glifosato o agrotóxicos que se usan, porque la misma naturaleza se va adaptando, las plantas se van haciendo resistentes a los herbicidas y los insectos ese van haciendo resistentes a los plaguicidas, entonces los productores tienen que aplicar mayores cantidades, o mezclarlos con herbicidas más potentes”.
Esta espiral implica “una mayor exposición para las poblaciones que viven en zonas rurales, a sustancias cada vez más peligrosas y a mayores dosis”. El problema es grave y se agrava cada año, remarcó.

En La Pampa.
Consultado por la situación en La Pampa, Avila Vázquez estimó que “ya debe haber un impacto en la salud de los pampeanos”, principalmente en los pueblos de la zona agrícola, aún cuando no se conozca.
El fenómeno es difícil de visualizar porque los mismos afectados tienden a negarlo, explicó. “Paralelamente a que la gente se va enfermando, va mejorando la situación económica porque la soja trae mucho dinero al pueblo; las mismas familias de productores son los que más se afectan, los trabajadores rurales que fumigan son los que más se enferman, entonces no declaran esos problemas por miedo a perder su trabajo, esa es la experiencia que tenemos cuando nos van a hacer la consulta”.
“Es un problema que no sale a la luz y que está pasando también en Uruguay, en Brasil y en muchos lugares del mundo”, afirmó.

Niegan autorización.
Según reveló el médico, el jueves el Parlamento Europeo rechazó la renovación de la patente comercial para seguir usando este herbicida en su territorio. “O sea que desde 30 de junio no se puede usar más glifosato en Europa”, resumió.
La negativa se disparó, entre otros motivos, luego que un estudio mostrara que las cervezas alemanas, de todas las marcas, tenían residuo de glifosato. En California, Estados Unidos, el vino también tiene indicios del producto y también se lo ha encontrado en algodón, gasas y tampones.
A todo esto, recordó Avila Vázquez, la Organización Mundial de la Salud aprobó una declaración que dice “que el glifosato produce cáncer” y ello aceleró definiciones como la que tomó la Unión Europea.
El principal productor del agroquímico es la multinacional Monsanto, una corporación de enorme peso con antecedentes en fabricar otros productos químicos muy tóxicos, entre ellos el agente naranja que se usó en la Guerra de Vietnam, y con un poder de lobby tan grande en su país de origen, Estados Unidos, que el Congreso dictó una ley que, según dijo, prohíbe hacerle juicio.