La Corte avaló una prueba clave

EL CASO SKANSKA

La Corte Suprema de Justicia de la Nación consideró ayer la validez como prueba de una grabación telefónica clandestina sobre el presunto pago de sobornos a funcionarios del gobierno anterior por parte de la empresa Skanska para obtener contratos para construir dos gasoductos en el norte y sur del país y el Acueducto del Río Colorado en La Pampa.
El máximo tribunal avanzó en ese sentido al rechazar un recurso del ex gerente comercial de la empresa multinacional sueca, Javier Azcárate, quien en la grabación admitió el pago de comisiones ilegales, a cambio de adjudicación de las obras y de este modo el máximo tribunal confirmó la validez sobre la grabación de la confesión de uno de los presuntos sobornos para la adjudicación de la obra de ampliación de gasoductos y el Acueducto del Río Colorado en La Pampa.
Los sobornos se habrían pagado con facturación apócrifa para justificar gastos inexistentes o sobredimensionados. La causa llegó a la Corte por el recurso de Azcárate contra la grabación telefónica realizada en el año 2006 por el auditor de la empresa, Claudio Corizzo.
La grabación fue declarada nula en principio pero en diciembre de 2015, la Corte a pedido de la Fiscalía de Investigaciones Administrativas dispuso revisar la medida y cuatro meses más tarde, la Cámara de Casación Penal la convalidó, generando la apelación de Azcárate, ahora rechazada.
La defensa dijo que la grabación no fue ordenada por ningún juez y que fue consecuencia de un engaño. En la grabación el directivo decía que en La Pampa se habrían pagado coimas por la adjudicación de la obra del Acueducto.
En la provincia, se inició una causa como consecuencia de la investigación federal sobre el presunto pago de sobornos a funcionarios nacionales. La maniobra les aseguraba ganar licitaciones en la ampliación de gasoductos en el norte y en el sur del país.
Los imputados eran el ex titular del Enargas Fulvio Madaro y el ex director de Nación Fideicomisos Néstor Ulloa. Ambos formaban parte de la gestión del presidente Néstor Kirchner (2003-2007). Con un micrófono oculto, Corizzo registró en 2006 cómo Azcárate decía que la empresa sueca había coimeado para participar de las obras.
El entonces juez federal Norberto Oyarbide procesó al entonces secretario de Energía de la Nación, Daniel Cameron, a Madaro y a Ulloa. En 2011, la Sala I de la Cámara Federal anuló la prueba de la grabación porque era ilegal y concluyó en base a una pericia que no hubo sobreprecios en las obras de los gasoductos y que por lo tanto no hubo coimas.

En La Pampa.
En el audio, Azcárate no solo se refirió a la obra del gasoducto, sino que, ante una pregunta del auditor, aseguró que años antes habían hecho lo mismo (pagado sobornos) con la obra del Acueducto, en La Pampa. Por ese motivo en los tribunales provinciales se inició la investigación.
En La Pampa la investigación se abrió a mediados de 2007 cuando actuó de oficio el fiscal Guillermo Sancho. El tramo de la escucha relacionado con la provincia es donde se habla del “gober…” (¿por el gobernador?); del “secretario de Obras Públicas”, apuntando a quien habría que pagarle las supuestas coimas; y de la valijita que “venían a buscar de La Pampa o se la llevábamos a La Pampa” (sic).
Corizzo estuvo en Santa Rosa donde prestó declaración durante 10 horas y cuando el juez Carlos Flores (entonces subrogaba el Juzgado donde se tramitaba la causa) le preguntó si estaba hablando de coimas, respondió: “Póngale el nombre que quiera. Yo hablo de pagos indebidos”.
Corizzo manifestó en aquella extensa declaración que había viajado una sola vez a La Pampa a controlar los trabajos del Acueducto, pero que no mantuvo contactos ni con los funcionarios provinciales de los gobiernos de Rubén Marín y Carlos Verna ni con los responsables de la Comisión Técnica del Acueducto. Esos dos apellidos, más los del ex subsecretario de Obras Públicas, Raúl Rodríguez, y los ex integrantes de la Cotarc, Carlos Oppezzo y Raúl Crespillo, entre otros, habrían sido mencionados por Flores durante la declaración, aunque el testigo respondió que no los conocía.