La defensa dice que el policía no estaba capacitado

JUICIO DEL CAZADOR

Bajo un fuerte operativo policial comenzó ayer por la mañana en el Centro Judicial de Santa Rosa el juicio oral y público contra Fernando Safenraider, el policía acusado del homicidio de Santiago Garialdi, un cazador de General Pico. El hecho ocurrió el 24 de julio de 2016 en un camino rural entre Lonquimay y La Gloria.
La carátula del expediente del juicio define la acusación como “homicidio doblemente agravado por ser cometido por un miembro de las fuerzas de seguridad en abuso de sus funciones y agravadas por ser cometido con arma de fuego”. Durante el juicio el policía acusado de haber efectuado ocho disparos con su arma reglamentaria contra la camioneta en la que se movilizaba el grupo de cazadores de General Pico, dijo: “No puedo declarar”.
Posteriormente prestaron declaración ocho testigos, entre ellos cinco policías y tres integrantes del grupo de cazadores. Las audiencias continuarán hoy y mañana y el 29 de noviembre.
La audiencia pública se desarrolló ante la presencia de los familiares y amigos de Garialdi. Dio comienzo a las 9 de la mañana y concluyó pasadas las 15.20. El Tribunal está integrado por el juez Daniel Sáez Zamora, Alejandra Ongaro y Carlos Chapalcáz. Mientras quien lleva adelante la investigación es la fiscal Maria Cecilia Martiní. En tanto, por la querella participan los abogados Ariel García, en representación de la familia Garialdi, y Omar Gebruers, defensor de Andrés Enrique Casabonne, quien recibió una herida de bala en su glúteo izquierdo mientras se desempeñaba como conductor de la camioneta durante la trágica noche. Mario Aguerrido es el defensor de Sanfereider.

Silencio.
Fernando Safenreider llevaba hasta mayo del 2016 cinco años de prestar servicio a las fuerzas policiales de La Pampa y al momento de los hechos se desempeñaba como Cabo en la Subcomisaría de Lonquimay. Hoy está detenido en Anguil y ayer fue su momento de sentarse frente al tribunal, los querellantes y familiares de Garialdi, pero el joven optó por guardar silencio y prefirió no declarar. Ante una sugerencia de pasar a cuarto intermedio por parte del presidente del tribunal, Safenreider volvió sobre sus palabras y argumentó, con lágrimas en los ojos, “no quiero declarar”.

Abogados.
Los abogados García y Gebruers expusieron que van a “probar” que no hubo agresión hacia los policías por parte de los cazadores. Aguerrido cuestionó el Protocolo por el cual se rigen los policías: “si yo sigo el Protocolo, Safenreider actuó correctamente. Si yo sigo lo que dice el Código Penal, en coincidencia con el Protocolo de Actuación Policial, Safenreider actuó en legítima defensa”.
“Nadie puede hablar, ni creo que se pueda hablar de un dolo homicida de un policía que en función policial no tiró un solo tiro en su carrera. Era la primera vez que utilizaba el arma reglamentaria y fue en este hecho”, sostuvo el abogado.

Testigos.
Ayer se esperaba la declaración de ocho testigos, entre ellos cinco policías y tres integrantes del grupo de cazadores que llevaban una temporada realizando la actividad como “equipo”.
El primero en prestar declaración fue Norberto García, Cabo de Lonquimay y compañero de Safenreider.
García sostuvo siempre que se trató de un enfrentamiento. Además recordó una frase que le dijo Safenreider luego de recibir el llamado de la doctora que recibió a Garialdi en el hospital de Lonquimay: “‘Negro, lo maté’, me dijo”. También aseguró que 15 días previos a este encuentro, ya había existido un “intercambio” con cazadores.
García recordó que hacía pocos minutos había abandonado la guardia cuando recibió el llamado de Safenreider: “Yo andaba de civil cuando recibo un mensaje de Whatsapp de Fernando. Me dijo que andaban los cazadores. Así que le dije que me pasara a buscar, que traiga el chaleco (antibalas) y que cargara la escopeta. Así que me pasó a buscar y salimos para el campo”. En ese trayecto hacia la zona rural, García solicitó a su compañero que le dé aviso al jefe (Trinchieri) porque él estaba de civil y lo iba a acompañar: “creo que Fernando me dijo que Ochoa lo había llamado por la presencia de cazadores. Vía radial opero con el Cabo Ochoa y él me indica que los cazadores venían por el camino de ‘El cargador'”.

Enfrentamiento.
Los efectivos iban por el camino rural cuando Safenreider descendió del móvil: “él se bajó porque estaba uniformado. En ese momento yo agarro el mando de la camioneta y cuando iba a pasar la camioneta de los cazadores prendí las balizas y la sirena y les hice señas de luces (las luces siempre las tuvimos prendidas). La camioneta encaró a Fernando (Safenreider) y escuché tres disparos”, sostuvo García y aseguró que su compañero previamente “les hizo señas con las dos manos para que frenen”.
Después de esto, el Cabo oyó los disparos: “Cuando veo que Fernando hace señas con las manos y ellos encandilan a Fernando y a la camioneta escucho tres disparos. Me agacho y me voy a para atrás de la camioneta y cargo la escopeta”. Todo fue en cuestión de segundos.
“Se oyen los disparos de un arma de calibre menor a la 9 mm, la camioneta pasa, no lo veo más a Fernando y ahí sí escucho disparos de la 9 mm. A los pocos metros frena la camioneta y hace una maniobra en U, cuando vi la maniobra yo le dije a Fernando ‘vámonos que nos van a cagar a tiros’. Fernando estaba como shockeado”, agregó.

Repliegue.
Tras los disparos los dos efectivos se retiraron del lugar. García conducía ahora la Chevrolet S10. En medio del camino se cruzan a Ochoa (encargado del Destacamento de La Gloria) que iba por el mismo carril pero en dirección contraria a bordo de un Volskwagen Polo de la Policía. “Lo cruzamos a mitad de camino, por radio le avisamos y Ochoa pegó la vuelta y nos fuimos”, dijo García quien aseguró que en ese momento “teníamos miedo, estábamos nerviosos, la adrenalina del momento, todo junto”. Cuando los efectivos perdieron de vista a la camioneta que trasladaba a los cazadores replegaron hacia el destacamento de La Gloria. Allí encontraron al Cabo (Elías) Lemos, “porque habíamos pedido apoyo. Se escucha por los equipos base”, recordó. “Decidimos volver a ver si podíamos identificarlos. Hicimos 2.000 metros del pueblo y ahí Fernando recibió un llamado al 101. Ahí vi que se pone muy mal y empezó llorar y a agarrarse la cabeza y me dijo ‘Negro, lo maté, negro, lo maté'”. El llamado provenía de la doctora de Lonquimay avisando el ingreso de una persona con un tiro en la cabeza.

Le quitaron el arma
El jefe de la subcomisaría de Lonquimay, Pablo Alejandro Trinchieri, coincidió con los efectivos de que a Safenreider hubo que quitarle el arma “para que no atente contra su vida”. También sostuvo las palabras de García de que “es común acudir a los oficiales cuando están fuera de horario”, aunque no ocurrió lo mismo con lo argumentado por el Cabo de que estaba de civil: “García estaba uniformado”. Finalmente expresó que “el uso del arma es la última opción”.

“No hubo intención de pararnos”
Mario Luján Arroyo era “el tirador” del grupo de los cazadores y dueño de la camioneta Ford F-100. Fue la última persona que vio a Santiago Garialdi con vida ya que ellos viajaban juntos en el interior de la torreta y además ambos reflectoreaban. El muchacho aseguró ayer que los dos policías dispararon: “vi el fogonazo de la escopeta y escuché cuatro o cinco disparos juntos de la pistola”.
También sostuvo que los efectivos estaban frente al móvil, con las armas, la cadena de miguelitos a pocos metros y todas las luces apagadas, dando a entender que todo fue una emboscada porque “nunca tuvieron intenciones de pararnos”. A diferencia de lo manifestado por García, el cazador dijo que los reflectores de ellos “estaban apagados para evitar infracciones de caza” y manifestó no haberles disparado nunca.
Cuando el grupo de cazadores circulaba por el camino vieron, gracias al resplandor de su camioneta, “una camioneta que estaba parada”. En ese momento Casabonne “hizo un zigzag para evitar la cadena de miguelitos”, aseguró Arroyo y agregó que “apenas veo el resplandor de la camioneta se escucharon todos los disparos. Adelante del vehículo estaban los dos policías. Yo vi el fogonazo de la escopeta del que estaba al lado del volante y se escucharon cuatro o cinco disparos de pistola”, confió.