La desalojaron y ahora vive hacinada

Dos semanas pasaron desde que Estela Payero (67), vecina de Villa Santillán, fue desalojada de la casa en la que pasó más de 50 años. Con un ardid médico, la policía logró que la mujer abandonara su casa y cuando regresó, las paredes de la vivienda habído derrumbadas.
“El desalojo fue violento, me llevaron engañada. Mandaron a esconder todos los patrulleros a la placita Martín Fiero y me sacaron con la excusa de hacerme un estudio en el Hospital. Era de mañana, me sacaron de la cama, hacía mucho frío y ni siquiera pude lavarme la cara”, dice Payero que ahora vive junto a su hija en el Fonavi 42.
“Las policías me abandonaron en el Lucio Molas y yo no tenía plata para el taxi. Pasé un papelón bárbaro porque estaba con una remera toda rota. Cuando volví, ya no había nada en casa. Me sacaron todo y lo dejaron en un depósito de la ruta 35. En el desalojo me rompieron un ropero y me faltaron 1.400 pesos que tenía en una cartera. La jueza Berardi, que ordenó todo esto, no tiene corazón”, agrega.
Ante la falta de un techo, Estela Payero, su pareja y un hijo mayor tuvieron que recurrir a los familiares. Ahora viven con la hija de Estela, sobre el Pasaje Bernardo Houssay, en una casa en la que cuatro generaciones se distribuyen en los tres dormitorios: vive Estela, su pareja, una hija y su marido, dos nietas y tres bisnietos “Somos nueve, estamos apretados, mi bisnieta más chiquita tiene que dormir con su madre en la misma cama. Es todo muy chiquito. Yo quiero hacer la vida que hacía antes, conseguir en Villa Santillán, que me quede cerca para ir al banco. Por eso pido que intervengan el gobernador Verna. Esto que me han hecho una cobardía, una canallada”, cerró Estela.