“La educación corre riesgo”

DANIEL FILMUS Y "EDUCAR PARA EL MERCADO": BENEFICIO PARA POCOS

El ex ministro de Educación se refirió al ajuste que sufre la educación en tiempos de Gobierno neoliberal. También sostuvo que el Estado debe educar para un país, pensando a futuro.
Los cambios drásticos en las políticas públicas orientadas a la ciencia y la educación a partir de la llegada de Mauricio Macri al poder, sus posibles consecuencias y sus eventuales alternativas, son algunos de los temas que se desgranan en el libro “Educar para el mercado, escuela, universidad y ciencia en tiempos del neoliberalismo”, una colección de artículos compilada por el ex ministro de Educación y actual candidato a diputado nacional, Daniel Filmus.
La llegada de Macri a la presidencia implicó una profunda transformación en las políticas dirigidas a la educación, la ciencia y la tecnología. El modelo de desarrollo económico y social que se intentó imponer a partir de ese momento ha avanzado contra la creación y la distribución democrática del conocimiento. El neoliberalismo postula que la inversión en escuelas, universidades y ciencia es un gasto para el Estado y, por lo tanto, está sujeto a las políticas de ajuste. En este contexto de recorte y ajuste por parte del Gobierno, el candidato a diputado dialogó con Radio Noticias donde brindó algunos conceptos sobre los temas que se tratan en ese libro.

Polarización.
“Educar para el mercado es más que nada una crítica a la polarización”, sostuvo Filmus y argumentó que “si uno quiere educar para el mercado, y el mercado se achica, es muy polarizado”. Esto originará la existencia de “una minoría muy cualificada” mientras que habrá “una mayoría que no va a tener muy buenos trabajos. Entonces también la educación se achica y se polariza, dando como resultado una educación con mucha calidad para unos pocos y una educación de mala calidad para las grandes mayorías”, agregó. En pocas palabras, el mercado achica las posibilidades de trabajo para las grandes mayorías.
El ex ministro de Educación recordó además que “cuando se discutió la ley de educación en el 2006, se planteó que había cuatro objetivos para educar: educar para la democracia, para la igualdad social, para la identidad social y para el trabajo” y, cuando estos objetivos se dejan de lado y el único objetivo pasa a ser educar para el mercado, “la educación corre un gran riesgo de ser parte de las políticas de ajuste y de polarizarse”.

Educar para un país.
Un país puede decidir, desde la dirigencia del Estado, en qué capacitar a sus ciudadanos. Ante la falta de profesionales en carreras importantes, por ejemplo, ingenieros, médicos pediatras, personas capacitadas en cibernética, surge la necesidad de orientar la educación en torno a una formación en particular. En este sentido, Filmus sostuvo que esta orientación en los jóvenes “se puede, es necesario, y ya se hizo (en el gobierno anterior)”.
Es sabido que Argentina tiene una tradición distinta a otros países respecto a la educación de sus ciudadanos. Aquí la educación superior es gratuita y cualquiera puede elegir cualquier carrera. Para poder realizar una orientación o buscar formar en una profesión en particular “el Estado beca a los estudiantes”. El Estado debe jugar un papel activo pero con un equilibrio: “no puede obligar a nadie a estudiar, no puede prohibirse a nadie a estudiar otra cosa, pero debe decirles que el país necesita este desarrollo, las carreras las estudian unos pocos y es todo el pueblo el que paga la universidad (con los impuestos), entonces tiene derecho el Estado a orientar la matriz”, argumentó.

Apostar a largo plazo.
La semana pasada se presentó un proyecto de ley en el Senado para incrementar el presupuesto en ciencia y tecnología. Lo importante de este proyecto es que fija la posibilidad de ir incrementando el presupuesto hasta el 2030. Todos los bloques votaron a favor del proyecto, menos el oficialismo. El PRO argumentó su voto negativo basándose en que “no se puede predecir para el futuro qué es lo que la Argentina va a necesitar. No le podemos decir para el futuro al Congreso qué es lo que tiene que decidir”.
Filmus sostuvo que “es todo lo contrario. Países como Corea, Estados Unidos, Israel, que invierten en ciencia y tecnología. Invierten y proyectan a muchos años” y agregó que “es una preocupación, porque si el Gobierno nacional prefiere comprar todas las cosas afuera y no producirlas acá, prefiere pagar patentes o pagar por innovaciones tecnológicas de afuera y no que nuestros científicos las desarrollen, estamos en un serio problema”. No sería descabellado incluso pensar que estas decisiones son las que empujan a nuestros científicos a abandonar el país e irse, como ocurrió en la década del ’70, cuando emigraron los 3.000 científicos más importantes. Como consecuencia, se cortó el desarrollo científico.
Es por esto que “se necesita de un país que apueste a largo plazo, porque los tiempos de la educación, los tiempos de la ciencia y la tecnología, no coinciden con los calendarios electorales. Las leyes deben estar por encima de un período electoral y tiene que marcar un modelo de país”, sostuvo Filmus.

No hay interés.
El presidente de gobierno español, Mariano Rajoy, eliminó el ministerio de ciencia y tecnología. En Argentina, como no se pudo hacer lo mismo, se practica el ajuste hacia dicha área. Lo que está claro, para Filmus, es que “con esto se demuestra cada día que no les interesa. Este modelo, eligió comprar todo hecho y no fabricarlo acá. De esta manera, para qué necesitamos ciencia y tecnología”.