La Escuela 143 tiene una nueva sala

UN AMBIENTE IDEAL PARA LA MUSICA, CON APOYO DE LA COOPERADORA

El nuevo mobiliario se construyó con el esfuerzo de los padres y madres que componen la Cooperadora de la escuela Mariano Moreno. El próximo objetivo será un kiosco que venda productos saludables.
El curso de segundo grado ni siquiera se desconcentra cuando ingresa el fotógrafo. Sentados y sentadas en las nuevas gradas escuchan las melodías que salen del órgano y buscan una entonación que suene agradable al oído. Por momentos lo logran, pero lo importante es que el objetivo se busca en el ambiente ideal: una sala que está destinada a ese fin, a que sea una sala de música.
La Escuela 143 Mariano Moreno tiene desde hace unos días un nuevo lugar que es modelo. Una sala que fue acondicionada especialmente gracias al trabajo y el esfuerzo de la Cooperadora de padres y madres de la institución educativa que se ubica sobre la avenida Illia de Santa Rosa.
“No había una sala para música. En una piecita que antes era para computación se ensayaba, y sino en las aulas, pero ahí es muy disperso como para poder aprovechar la hora y trabajar bien. Así que nos pusimos a trabajar para acondicionar esta sala y lo que se hizo fue insonorizarla, pusimos piso flotante, compramos instrumentos, le agregamos gradas. Quedó muy linda y los profes están chochos”, contó Gabriel Bardini, uno de los integrantes de la Cooperadora escolar que impulsó la obra.
La sala tiene una pared con placas. Cada una está insonorizada, al igual que la puerta. En esas placas trabajó un arquitecto y una diseñadora y se les puso color, como si fueran las barritas de las consolas que suben y bajan de acuerdo al sonido. Se construyó también una salita para guardar los nuevos instrumentos y se agregó una pantalla colgante para que el lugar también se pueda utilizar como sala de proyección.
“Empezamos a trabajar en 2009, el primer trabajo fue reacondicionar el playón del patio externo. Se acomodaron los aros de básquet y se construyó un escenario que se usa para los actos o cuando viene alguien a cantar. Ahí quedamos medio desfinanciados así que organizamos polladas y dio resultado”, contó Bardini a este diario.
El impulso llevó a ir por más. Una sala de plástica en mal estado se convirtió en un aula pintada, con atriles, materiales, obras artísticas. “Quedó muy buena, se hizo como una intervención artística y los chicos trabajan muy cómodos y en un ambiente ideal para esa materia”.

Laboratorio.
El trabajo de la Cooperadora siguió con un nuevo laboratorio. Se construyó una mesada gigante, se compraron taburetes y sillas y desde Nación llegaron microscopios, probetas y distintos elementos ideales para los nuevos “científicos”.
“El resto de los padres vio que el aporte (400 pesos por familia por todo el año) da resultado así que cuando hacemos las polladas y eventos, colabora. Siempre hay cosas por hacer, el tema es no quedarse solo en la queja y en esperar que el Estado te dé todo. Hay que comprometerse y trabajar, se trata de la educación de nuestros hijos. Creo que si ellos ven lo que se hace también se genera un efecto contagio”, aseguró Bardini.
La construcción de la sala de música dejó las cuentas maltrechas en la Cooperadora, por eso el 8 de octubre se hará una pollada para apuntar al nuevo desafío: un kiosco con productos saludables. “Vamos a necesitar una heladera para poder guardar frutas y verduras y demás cosas así que esa es la idea. También tenemos la peña tradicional de fin de año”.
Todas las actividades del grupo de trabajo se pueden seguir en el Facebook de la Cooperadora Escuela Mariano Moreno, un lugar de encuentro que invita “a no quedarse de brazos cruzados”.