La Escuela 246 de Santa Rosa festejó 25 años de trayectoria

SEMBRANDO EDUCACION DESDE 1991

En un río de recuerdos, emociones y reencuentros la Escuela 246 de Santa Rosa festejó el viernes sus 25 años. El acto se llevó a cabo en el edificio donde funciona el establecimiento educativo, Trenel 1550, del barrio Butaló. Allí estuvieron presentes docentes, no docentes, alumnos, primeros directivos de la Escuela, ex alumnos y representantes del Ministerio de Educación. El color de la fiesta lo pusieron los bailarines de folklore que actuaron al finalizar la ceremonia protocolar. Uno de los grupos estaba compuesto por personas que habían sido alumnos de esta escuela, mientras que el otro, “Pampa y Caldén” es dirigido por una ex docente de dicha institución.
El acto comenzó pasadas las 19. El salón estaba lleno. Cada persona que cruzaba la puerta de ingreso saludaba y abrazaba a otra. Así todos. La alegría estaba en el aire. Muchas expectativas puestas en el festejo de estos primeros 25 años que, como dijo la directora Mónica Alejo, “ya son 25 años sembrando educación”. Durante la ceremonia brindaron reconocimiento a todos aquellos que alguna vez fueron parte de la institución.
En la actualidad el colegio cuenta con 94 alumnos que cursan el primario, desde primer grado hasta sexto. Niños de seis a 11 años que recorren sus primeros pasos en la educación. Guiados por un cuerpo docente comprometido que busca el mismo objetivo: formar personas para el futuro. Con el acierto y las falencias de un sistema educativo que pareciera haber decaído, pero siempre con amor.

Cambios.
Durante el acto, Alejo recordó que en los inicios la escuela funcionaba en un lugar más amplio dentro del edificio de Trenel al 1550. Hace algunos años, por motivos que aún no comprende, tuvieron que adaptarse a dar clases en un sector más reducido. Este cambio trajo problemas con respecto a la cantidad de alumnos que el colegio podía recibir y también provocó que un taller de huerta que realizaban en el patio fuera suspendido porque no había lugar.
“Yo no recuerdo bien qué razones nos habían dado para cambiar de lugar”, manifestó la directora y añadió que “en el año 99 nos dijeron que necesitaban más espacio, ahora contamos con seis aulas, y antes, cuando funcionábamos del otro lado había nueve. Con el tiempo eso influyó con la cantidad de alumnos que podíamos tener”.

Sentimiento de pertenencia.
La directora recordó que un año tuvieron un grupo de 36 alumnos que compartían el mismo grado. Actualmente, una ex alumna de ese grupo dicta clases a niños de quinto grado. “Ella tuvo la oportunidad de dar clases en otro colegio pero decidió venir acá”, expresó Alejo, destacando que tanto los alumnos que pasaron por la institución, como las familias, siempre han tenido un gran sentimiento de pertenencia para con la escuela. “La familia siempre está presente, participan continuamente”, concluyó Mónica Alejo.

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