La Pampa: rutas cortadas y un laberinto sin señales

PASARON POR LA 35 Y SE PERDIERON

Viajes más largos que lo normal, familias perdidas y accidentes varios son solo una parte de las complicaciones generadas por los cortes en las rutas nacionales que atraviesan la provincia.
En 1993 Alicia Bruzzo, Luis Brandoni y Miguel Angel Solá vinieron a La Pampa para filmar “Una sombra ya pronto serás”, la tercera novela de Osvaldo Soriano que llegaba a la pantalla grande. Dirigida por Héctor Olivera, la película estrenada al año siguiente cosechó premios fuera y dentro del país.
La historia del film es la de un ingeniero argentino que regresa de Europa y que por distintos motivos se queda varado en un camino pampeano. En el intento por sobrevivir y seguir viaje, por llegar a un pueblo o escapar de él, el protagonista (Solá) se cruza con otros que están en su misma situación: un sacerdote, un linyera, una bruja, un artista de circo en decadencia, un ludópata enamorado. En autos viejos o a pie, los personajes deambulan por los parajes y se alejan, hasta que en algún momento vuelven a cruzarse, como si estuvieran en una especie de laberinto pampeano.
Todo lo anterior sirve para graficar la situación que hoy atraviesa la provincia: seguramente ahora, mientras usted lee estas líneas, hay algún viajero desprevenido buscando un mapa de papel ajado en la guantera para hallar el camino correcto hacia un pueblo o la vía directa para escapar de la llanura hacia el mar o la montaña. Historias de familias perdidas con niños que se pelean en el asiento trasero, de conductores analógicos que se resisten al GPS, de autos encajados en caminos pantanosos, llegan a la redacción de LA ARENA como anécdotas, pero son verdaderas muestras de la grave situación en la que nos encontramos.

Cortes y quejas.
“La semana pasada pasé por La Pampa y tuve que dar un vueltón para salir para Córdoba. Que quilombón con el agua ¿Cómo hacen para ubicarse allá? Ni un cartél”, dice un cordobés muy acostumbrado a andar por la 35. Cuentos de viajeros sobran y si alguien quisiera podría recopilarlos en una antología de La Pampa Húmeda.
Los cortes en las rutas nacionales, la ausencia de señalización, el agua imprevista sobre el asfalto, la falta de un buen samaritano que indique qué camino hay que tomar, hicieron de la provincia una cinta de Moebius.
Actualmente hay cortes en las rutas 188 (entre Van Praet e Hilario Lagos) y dos en la ruta 35 (entre Winifreda y Eduardo Castex y en cercanías de Embajador Martini), dos arterias nacionales que atraviesan la provincia y que suelen ser muy transitadas en tiempos de vacaciones.

Perdidos.
Distintos llamados a esta redacción alertaron que en algunas localidades como Alta Italia, Realicó o Quemú los que pasan por la provincia entran a preguntar por dónde seguir camino o cuál es la alternativa para llegar al destino.
Los cortes, inevitablemente, obligaron desvíos por rutas provinciales y algunas de ellas no están en el mejor estado. La semana pasada también estuvo cortada la ruta 5 y el gobernador bajó la orden a la policía caminera de sugerir a los camioneros no transitar por las rutas provinciales.
Vialidad Nacional no sabe (¿no quiere decir?) cuándo va a terminar con los alteos y en la provincia ya no quedan máquinas y personal disponible para acondicionar los caminos y las calles de la ciudad que también están intransitables.
Vale recordar los distintos incidentes en que autos que circulaban por rutas terminaron en el agua, en banquinas donde hay zonas sin señalizar ni ningún tipo de aviso sobre el peligro al transitar por el lugar.
Como en la novela de Soriano, los pampeanos caímos en la cuenta de que, después de tres meses de agua, vivimos dentro de un laberinto del que muchos no saben salir.