“La prostitución no se terminará nunca”

El viceintendente Angel Baraybar quedó en medio de una polémica el día martes, luego que la Comisión de Derechos Humanos del Concejo Deliberante analizara la problemática de un grupo de víctimas de la explotación sexual. Ayer, durante una entrevista radial, el viceintendente de Santa Rosa reiteró algunos de los conceptos que lo pusieron en el ojo de la tormenta y fue más allá al relatar una anécdota de sus años al frente del Juzgado de Paz de esta capital provincial.
Baraybar le concedió un reportaje al periodista Daniel Lucchelli, de Radio Nacional Santa Rosa. Allí buscó defenderse de las críticas que recibió por sus intervenciones del martes a la mañana (ver aparte), cuando ensayó una justificación de la prostitución delante de concejales, de la directora local de Políticas de Género y de las propias mujeres que pedían ayuda.

“Profesión”.
“Se tergiversan las cosas que uno dice -afirmó-. Yo era uno de los colaboradores del padre Ermesino (NdR: Ricardo, el fallecido párroco, fundador del Hogar María Magdalena, dedicado a dar albergue a las víctimas de las redes de prostitución que buscaban una salida). La prostitución, como una de las profesiones más viejas del mundo, no se va a terminar nunca. Por necesidad o por lo que sea. Me imagino que habrá gente que la lleva (a prostituirse) la necesidad de vivir y de mantener a su familia, pero algunas que realmente lo hacen porque les gusta la profesión (sic)”, razonó.
-¿Usted contó una anécdota de una apuesta con Ermesino?
-Yo era uno de los que ayudaba económicamente al padre Ermesino. Yo le jugué un asado a que no iba a solucionar esta situación, pero fue en broma, porque si de siete recuperaba a una, ya era un logro. Yo vi a algunas de estas niñas siguiendo otra vez en su trabajo (sic).
-¿Cree que el proyecto de Ermesino fracasó?
-No. Yo lo que dije es que no alcanza con eso. Yo, con 80 años, he visto mucho. Cuando dije también que la prostitución no estaba solamente en la pobreza, es porque están los grandísimos círculos, justamente donde están las modelos y qué sé yo, que tienen un precio bastante más elevado, que viven, no digo de la prostitución, pero viven de su cuerpo.

“Absolutamente normal”.
En otro tramo de la conversación, el viceintendente de Santa Rosa recordó sus tiempos de juventud, cuando realizó el servicio militar obligatorio en un regimiento de General Pico. Explicó que en ese momento, hace 60 años, le ordenaban realizar guardias en una casa de tolerancia. Entonces recordó que en ese momento él mismo mantuvo relaciones sexuales con las mujeres del prostíbulo. “En aquella época se tomaba como una cosa absolutamente normal. Incluso las chicas salían a pasear los días que no trabajaban. Casi te diría que se había creado hasta una cierta amistad”, recordó.
Sin embargo, reconoció que debían custodiar el prostíbulo porque “ese tipo de lugares se prestaban a muchas cosas”. Aclaró que si bien creía que existían mujeres que se prostituían porque les gustaba, también había “fiolos” y tratantes de personas, que eran “malos y explotan a unas pobres chicas (sic)”.

Casamiento.
Cuando el periodista le pidió una opinión sobre la situación judicial del intendente Luis Rogers, en el marco de una investigación por trata de personas en la whiskería Good Night, de Lonquimay, Baraybar recordó anécdotas de cuando era juez de Paz de Santa Rosa, entre 1991 y 2007.
Relató que por el Juzgado pasaban mujeres provenientes de Centroamérica que llegaban, pura y exclusivamente, a “trabajar en los cabarets” y traían “todos los papeles”, con las firmas de las autoridades de la época. “Venían con visa de tres meses, pero dentro de esos tres meses tenían que conseguirse un amiguito (sic) y casarse para ir a buscar el documento para extranjeros”, afirmó.
Incluso recordó el caso de una mujer oriunda de Brasil a la que, a sabiendas, casó con el novio de una amiga de ella para que pudiera quedarse a “trabajar” en el país. “Le pregunté sí tenía novio y me dijo que no, pero que una amiga se lo prestaba. Los fui a casar a un cabaret”, recordó. “Fijate cómo se manejan las cosas en estos ambientes”, concluyó Baraybar.