Las mentiras que matan

UDO ULFKOTTE. UN PERIODISTA ALEMAN PUBLICO UN LIBRO SOBRE "PERIODISTAS COMPRADOS"

Un prestigioso periodista alemán publicó el libro “Periodistas comprados”, donde narra las coimas que cobró para escribir, entre otras cosas, artículos tendenciosos contra el líder libio Muammar Khadafi.
“En innumerables ocasiones puse mi firma en notas que me entregaron los servicios de inteligencia de Estados Unidos, de Alemania o de la OTAN. Mentí, traicioné, recibí sobornos y oculté la verdad a la opinión pública. No hacía periodismo sino propaganda. Me avergüenzo aunque sea tarde para revertirlo”, confiesa Udo Ulfkotte, uno de los más prestigiosos periodistas alemanes, en su libro “Periodistas comprados” (Gekaufte Journalisten, de la Editorial Kopp), que se convirtió en un éxito de ventas.
En su libro, Ulfkotte admite haber aceptado coimas para escribir, entre muchos otros artículos tendenciosos, uno donde denunciaba supuestos planes de Khadafi para usar gas venenoso contra su pueblo. Y advierte: “Hoy pasa lo mismo: hay periodistas sobornados para mentir y convencer a la gente sobre la necesidad de una guerra contra Rusia”.
Hace unos días el diario porteño Página/12 publicó una nota firmada por Telma Luzzani (reconocida periodista y escritora argentina especializada en política internacional) en la cual se transcriben partes del libro al tiempo que habla el propio autor.
El escenario de hace tres años en Libia, en febrero de 2011, era el siguiente según Ulfkotte: “Los diarios ‘serios’ del mundo anunciaban, con títulos alarmantes, que Muammar Khadafi estaba bombardeando a su pueblo, que iba a envenenar las aguas del país y que por las calles corrían ríos de sangre. Salvo voces solitarias como la de Jordán Rodríguez, corresponsal de la venezolana Telesur, los medios masivos de gran tirada repetían la noticia sin chequear su veracidad. Peor aún: publicaban falsedades a sabiendas, por dinero, con el objetivo de crear el clima propicio para que Naciones Unidas, pocas semanas después, el 17 de marzo de 2011, autorizara los bombardeos de la OTAN sobre Libia”.

“Sucursales”.
“Periodistas comprados”, que en buena parte resulta autobiográfico para el cronista alemán, revela que “hay un tráfico de sobres que van desde la embajada estadounidense, en Berlín, hasta las principales redacciones de los medios alemanes”.
“Pasan la información o directamente mandan redactado el artículo o el editorial que quieren publicar”, afirmó. Ulfkotte, según Página/12, tiene una lista hiperdocumentada con nombres y apellidos tanto de los periodistas (se incluye) como de las organizaciones que hacen “lobby” para instalar en la opinión pública lo que será el “sentido común predominante” en coincidencia con los puntos de vista de EE.UU. o la OTAN. El esquema -asevera- se repite para los programas de radio y televisión. “Salvo pocas excepciones, las redacciones europeas son sucursales de los servicios de la CIA y de la OTAN”, resumió.

Censura.
¿Cómo reaccionó el poder mediático? le preguntaron a Ulfkotte, furioso por lo que considera la “colonización” de Alemania y Europa por parte de EE.UU (“Alemania se ha convertido en un país bananero”, remarca). “Cuando los abogados del Frankfurter Allgemeine Zeitung -diario donde trabajaba- supieron que el libro estaba en imprenta me enviaron una carta advirtiéndome sobre las consecuencias legales que enfrentaría por publicar nombres y secretos. Ellos saben que yo tengo pruebas de todo”, dijo.
El libro, que desde octubre del 2014 es best seller en Alemania, apenas si es conocido en el resto del mundo. “Ninguna de las empresas mediáticas permite hacer notas sobre ‘Periodistas comprados’ -aseguró a un diario ruso-. Ningún periodista puede hacer una bibliográfica sin arriesgarse a quedar sin trabajo. Por lo tanto estamos ante un libro que es un éxito editorial en ventas pero a ningún periodista le es permitido escribir o hablar de él”.
También le preguntaron por qué adoptó esa postura. “No tengo hijos y estoy enfermo. Mi salud quedó seriamente dañada después de un ataque con gas en 1988 en Irán. Tuve tres paros cardíacos. Lo pensé durante cuatro años y me decidí a escribir la verdad sobre lo que hacen los medios y los periodistas alemanes. Ahora, están buscando una guerra en Europa con el pretexto de Ucrania. Y eso me preocupa. No quiero más guerras. No quiero ser parte del largo brazo de propaganda de la OTAN. No quiero apoyar el belicismo. Estoy preparado para asumir las consecuencias”, resaltó.

Ucrania.
Respecto al conflicto en el este de Ucrania, Ulfkotte cree que la manipulación de la noticias es masiva. No tiene dudas de que, cuando el semanario alemán Der Spiegel publicó la información de que el Boeing malayo (vuelo MH 17) fue derribado sobre Ucrania por un misil ruso, lo hizo bajo el dictado de los servicios especiales aunque sin presentar ninguna prueba. Ulfkotte recordó que esa noticia sirvió de pretexto para que Occidente impusiera sanciones económicas contra Rusia, algo que para él debe ser interpretado directamente como “una declaración de guerra económica a gran escala, luego complementada con la reducción artificial del precio del petróleo y la depreciación del rublo, todo orquestado con el mismo fin”.
Según destacó Luzzani en su artículo, tres meses después de editado, el libro de Ulfkotte sigue siendo casi desconocido, “mientras la guerra en el este de Ucrania avanza”.
El libro sacudió el panorama internacional, que consideraba al periodismo alemán como uno de los más independientes. No se trata de un testimonio, sino de un texto documentado que sindica de forma, con nombres y apellidos -incluido el del autor- la situación moral en la que se encuentran los medios de su país.

Corresponsal en varios países.
Udo Ulfkotte acaba de cumplir 55 años. Estudió jurisprudencia y ciencias políticas en Freiburg (Alemania) y en Londres. Tiene 25 años de periodismo, 17 de los cuales fue editor de uno de los diarios más importantes de su país, el Frankfurter Allgemeine Zeitung. Como corresponsal de prensa vivió en Irak, Irán, Afganistán, Arabia Saudita, Egipto, entre otros países de Medio Oriente. Tras la publicación, el libro “Periodistas comprados” se ubicó en dos semanas como el libro más comprado en el país teutón.