Lavacoches cortaron la avenida San Martín

PROTESTA EN EL CENTRO

Durante buena parte de la mañana, y poco después de las 8, los lavacoches que habitualmente hacían su tarea frente a la municipalidad, cortaron el tránsito vehicular en ese sector, y apelaron a la quema de cubiertas. Cerca de las 10 de la mañana, ante la intervención del comisario Luis Correa -del Ministerio de Seguridad-, depusieron su actitud y volvieron a pedir que se los deje lavar autos en el mismo lugar donde lo vienen haciendo desde hace tres lustros.
Eran apenas una media docena de jóvenes los que se manifestaron haciendo una gran humareda, reclamando que los atendiera el intendente Leandro Altolaguirre, y que todo se retrotraiga a un par de meses atrás.
Vienen expresando su disgusto desde que la municipalidad decidió el reordenamiento del estacionamiento en derredor de la plaza San Martín, disponiendo que sobre el paseo -y frente al municipio-, sólo puedan detenerse vehículos oficiales, ubicados en 45 grados.

“El intendente toma cafecito”.
Los trapitos consideran que con la nueva modalidad se reducían enormemente sus posibilidades de trabajo: “Tenemos familias, hijos… y estamos aquí algunos desde hace 15 años, y otros desde hace 12”, confió uno de los manifestantes. “Lo peor es que el intendente está adentro tomando cafecito, y ni se calienta para recibirnos y darnos una solución”.
Cabe señalar que, desde que se desató la situación de conflicto, los lavacoches instalaron tres carpas en la vereda misma de la municipalidad, y no se han movido de allí. Ayer el asesor letrado Claudio Pérez de Laprida, dijo que irán a la Justicia civil para conseguir el desalojo, y eventualmente que intervenga el Ministerio de Seguridad para que se levanten las carpas.
Consideró que la quema de gomas constituye un delito, pero agregó que de todos modos no harán la denuncia penal, aunque pensó que quizás lo hagan desde el Gobierno provincial.

Inacción municipal.
Algunos vecinos que no podían pasar por la arteria cortada al tránsito, se quejaban de la inacción del municipio, que en tres meses “nada pudo hacer para que esas carpas, que no dan buen aspecto, sean levantadas. ¿Cómo no va a poder conseguir algo tan simple, si apenas son cuatro o cinco muchachones… bien podría recibirlos y persuadirlos que dejen de lado su actitud”, decían.
Otros extendían su queja y decían no entender el estacionamiento en 45 grados. “¿Para qué? De esa forma lo único que consiguen es que la calle quede muy estrecha y los autos estén mucho más cerca cuando marchan en el mismo sentido. Lo que logran es que sea más peligroso transitar en esa zona”, cerraron.