Leticia, la mujer más fuerte del mundo

Mario Vega – Multifacética, kinesióloga, atleta destacada -campeona mundial de Powerlifting-, tiene una historia con la meditación, la escritura y la solidaridad. Manifiesta, en realidad, un compromiso con la vida.
El final de cada año, no se sabe por qué extraña costumbre, es el
momento de los balances. Una cuestión que se puede entender
perfectamente en casos de actividades comerciales, o tal vez también institucionales… pero que en el caso de las personas se me ocurre resulta bastante relativo, porque después de las fiestas, de las reuniones
familiares, de los brindis y festejos, el lunes siguiente nomás, la vida
sigue como todos los días. Habrá que salir a pelearle a las dificultades como siempre, y afrontar parecidos desafíos… más allá que el fin de año haya impuesto una pausa a las cuestiones cotidianas.
Pero la cuestión es que los balances se realizan, y cada uno evalúa si
fue un año en el que las cosas le salieron bien, si quedó más o menos
satisfecho con los acontecimientos que jalonaron su vida, o si esperaba algo más de los doce meses anteriores. Y, obviamente, también se hace una proyección hacia el año que se avecina.

Un año espectacular.
En ese sentido, si de balances se trata, si alguien tiene para
agradecer en este año que ya culmina, esa es María Leticia Bertotto (44). Leti es una mujer como tantas que todos los días se pone de pie para afrontar los acontecimientos cotidianos. Para enfrentar, como todos, las cuestiones más o menos complicadas que, al cabo, no son otra cosa que la vida… nada más, ni nada menos. Hija de Abel Bertotto y de Betty Bigliatti, Leticia tiene tres hermanos: Mariano (contador y empresario, gerente de un hotel Sheraton en Chile), Darío (profesor de educación física, director de un colegio secundario), y Germán (radicado en Estados Unidos y también profe de educación física).
Leticia tiene de su primer matrimonio dos hijos: Paloma (17) y León (15), ambos de apellido Corvalán. Hoy está en pareja con Sebastián Albornoz, hermano de su entrenador.

Santa Rosa, la familia, el vóley.
Nació en Santa Rosa, pero vivió muchos años en Buenos Aires,
en principio porque estudió allí la carrera de Kinesiología en la UBA,
pero además porque se quedó trabajando hasta que decidió que era el
momento que sus hijos supieran que había una vida más tranquila,
quizás más segura, y eligió volver a Santa Rosa donde iba a empezar a escribir un nuevo y, hay que decirlo, exitoso, capítulo de su historia personal.
Hizo toda la escuela primaria, y la secundaria, en la Escuela Normal, donde muchos de quienes fueron sus compañeros la recuerdan muy bien. "Era 10 en todo. La mejor alumna…", mencionan.
Hija de una familia muy conocida de Villa del Busto -"vivíamos en
Joaquín Ferro 1005", precisa-, Leticia desde siempre mostró su afición por los deportes, y el vóley la tuvo como destacada protagonista, entrenando a las órdenes de Omar Amorós, en la Escuela 221. "Por suerte nunca me tocó hacer banco… y jugué en la selección pampeana. En realidad me gustan todos los deportes, y recreativamente hice natación, ciclismo y atletismo; por eso será que tenía la idea de que iba a estudiar educación física".

La música, el arte, otra faceta.
Pero uno propone y el destino dispone. Una lesión -acaecida a los 17 años- de la que nunca pudo recuperarse totalmente, y que hasta hoy la condiciona físicamente, determinó que decidiera marchar a Buenos Aires a estudiar Kinesiología y Fisioterapia. Quizás fue aquel tiempo en que iba al gimnasio de Omar Lastiri a recuperar su maltrecha rodilla derecha ("no tengo meniscos", señala) -recuerda y elogia especialmente al profesor-, lo que la decidió. Allí pudo conocer "lo que se puede hacer en un gimnasio" para tratar lesiones y recuperar a una persona lastimada.
En Capital Federal, aparte de trabajar y estudiar, disfrutó Buenos Aires. Porque Leticia, más allá de la deportista que su porte denuncia, tiene otras inquietudes, vinculadas al arte, a la música y al teatro. "Soy profesora de piano y toco el saxo, así que en una época teníamos una banda de blues y jazz con la que toqué 8 años en diversos locales de Buenos Aires", evoca.
Pero no se quedó sólo en eso porque, al final de la charla, confesó que la escritura es otra de sus actividades, que la poesía es un rubro que le sienta bien, y confía en que alguna vez llevará al papel los dos libros que tiene escritos y listos para ser editados.

La mejor de todas.
Si alguien pensaba que su reciente consagración como "Caldén de Oro 2015" la ubicaba sólo como una destacada atleta, como se podrá ver, se equivocaba de medio a medio.
Leticia es una mujer que, como todas cría a sus dos hijos -"sola", dirá y lo dejará muy claro-, pero que hace un sin fin de acciones que la tienen de aquí para allá todo el día. Ahora, a partir de esa condición de mejor deportista a juicio del periodismo deportivo provincial, de su incipiente fama como la mejor de todas, por eso de aparecer en fotos de diarios y programas televisivos, más de uno caerá en la cuenta que esa muchacha que todos los días surca la ciudad de punta a punta en bicicleta -para ir a entrenar al otro lado de la ciudad (calle Telén 1775), respecto de su domicilio en Chaco 58-, es la campeona mundial (triple campeona) de Powerlifting, consagrada el pasado mes de octubre en Las Vegas.
Pero antes de llegar a Estados Unidos hubo un largo camino, recorrido casi impensadamente. ¿Por qué? Porque Leticia llegó al gimnasio a recuperar su rodilla -otra vez-, después de haber hecho un nuevo intento con el vóley, una vez instalada nuevamente -ahora junto a sus dos hijos- en Santa Rosa. Era 2005 y decidió regresar, y volvió a intentar con el vóley en el Club Belgrano…"Jugué allí y en Filial 21, pero ya no fue lo mismo, porque las chicas que había eran más jóvenes, no había gente de mi edad jugando y se observaba una distancia generacional importante, por eso lo hice sólo un tiempito".

La vuelta a Santa Rosa.
Regresó pese a que en Buenos Aires podía tener un mejor nivel económico. Entendió que sus hijos -que son porteños- iban a estar mejor: "Quería que supieran que este estilo de vida existe, a mí me iba a permitir estar más cerca de su educación; y por lo menos mientras hagan el secundario nos vamos a quedar… después no sé", dice y deja la incógnita.
Leticia está conectada absolutamente a su carrera deportiva, pero no deja de lado su profesión, en la que tiene muchísimo trabajo. Como kinesióloga regresó -en 2005- ya con trabajo, colaborando con personas que debían hacerse operaciones oncológicas en Buenos Aires, realizando drenajes linfáticos; y dedicada a llevar adelante terapias antiestrés a través del cuerpo. Se hizo conocida también por hacer meditación -"tengo amigas de la India que conocí en Buenos Aires", expresa Leticia-, y dictó cursos en el Centro Cultural y en diversos colegios.
Cuando comenzó a hacer tareas de rehabilitación para su rodilla, hubo un ejercicio con pesas, y el profesor advirtió en ese momento que estaba levantando lo que constituía un récord nacional de Powerlifting.

La campeona.
Su característica de apuntar a la perfección, la hizo comenzar a prepararse para competir. Participó por primera vez de un torneo nacional en Bariloche, y después se iba a convertir en campeona en el Mundial desarrollado en Puerto Iguazú. Más tarde la participación en Las Vegas -adonde concurrió acompañada por su hermano Germán (que vive en Miami)-, y la consagración que desató todo este momento tan especial que le está tocando vivir.
"Es verdad que resulta muy sacrificado, porque son 24 horas de preparación diaria, empezando por la alimentación, después caminar dos horas todas las mañanas, y todo el tiempo que le dedico en el gimnasio", cuenta Leticia.
"¿Lo que vino después de Las Vegas? Sí, es un poco sorprendente, y en cuanto al tema del Caldén de Plata estaba casi segura que iba a estar en la terna; después racionalizándolo un poquito pensé que a los Ranquel llegaba… pero en cuanto al Oro dudaba un poquito más. Trataba de tener los pies en la tierra, pero alguna expectativa tenía… sobre todo porque mi mamá, que siempre es muy severa en sus juicios, decía que alguna posibilidad podía tener… En mi casa nos enseñaron a no ser bocones, a no hablar de más. Son muy inteligentes mis padres", admite y elogia; "pero si mamá lo decía…".

La fiesta inolvidable.
En la fiesta del deporte estaban todos: la familia, padres, hijos, hermanos, los amigos del gimnasio… "En Xtrem Gym se ha generado algo muy lindo… se entrena gente muy esforzada, y cada uno que lo hace se siente un guerrero. Pero un guerrero de verdad… y que todos ellos estuvieran fue realmente muy fuerte", confiesa.
Leticia fue campeona mundial en powerlifting (levantamiento de potencia), entrenada por Juan Martín Sosa y José Albornoz ("José es un pionero de la disciplina", reconoce). Logró el título ecuménico en tres disciplinas, dentro de la categoría master (hasta 75 kilogramos), levantando en despegue 190 kilos. Si es difícil imaginar que un hombre lo haga… qué pensar de una mujer. Pues bueno, Leticia lo consiguió…
Pero todo eso, en este año que termina, es lo que queda atrás, porque ya se está planteando nuevos desafíos: "Tengo por delante el mundial de Serbia, el año que viene, y quiero llegar en la mejor forma. Por eso, en días empiezo a entrenar cross fit (disciplina que tiene que ver con un entrenamiento militar), y a trabajar con mis compañeros de gimnasio", completa.
"Soy de La Pampa, de la tierra, nacida del amor. Amo la vida, amar es acción, creo firmemente que de la cuna a la tumba es una escuela, y no quiero perderme ningún, pero ningún día de clases". Firmado: María Leticia Bertotto…. Así lo escribió, así piensa…
¿Un personaje? ¿Y a usted qué le parece?

Dos partos en una casa.
No se podrá decir que Leticia responde a cánones estructurados. Por el
contrario se muestra como bien distinta en algunos aspectos, como en
este de revelar que a sus hijos, Paloma y León, los parió en su propia
casa.
"Asistida por una amiga partera, Estella Nieto, y por quien era mi
esposo, los tuve a los dos en mi departamento, en mi cama, sin
anestesia, y sin puntos…". De sólo imaginarlo duele, pero Leticia
reivindica aquél que, será, seguro, el momento más sublime de su
vida… "Siempre dije que quería sentir lo que es parir en crudo a un
hijo. Lo que sucede es que el dolor es una alarma que dispara los
sistemas neurotransmisores…", informa detalladamente-
Leticia se extiende en explicaciones que, a esa altura, apenas
escucho, porque estoy inmerso, casi abstraído, en el pensamiento de qué
dolor terrible debe ser parir… "Cuando nació León un poco se complicó,
porque estuve horas pujando, y no había caso. En un momento dado
Estella me dice: ‘bueno, vamos a una clínica, aquí no vamos a poder’.
Pero me opuse, de ninguna manera… y al final lo logré", dice rotunda.
Naturalmente esa experiencia debe haber sido determinante para ella.
"No quiero ser soberbia, pero yo digo que a mí nada me para: si pude
parir a mis dos hijos como lo hice, y criarlos sola como lo hago, ¿a
qué le puedo temer?", pregunta y la respuesta es obvia.
Tiene una fortaleza incomparable, y que no sólo tiene que ver con ese
fisico moldeado en el gimnasio y el esfuerzo, sino que se vincula con una fortaleza mental que pocos pueden exhibir.
Me digo, si esta mujer no es un personaje especial, ¿quién? No les parece?