Lezcano, complicado

El informe preliminar sobre los estudios de ADN enviados por el Primer Centro Argentino de Inmunogenética dejó una certeza sobre el crimen de María Guadalupe Puebla, quien el lunes 18 de agosto apareció sin vida en el cuenco norte de la laguna Don Tomás, en Zona Oeste Quintas, después de ser abusada sexualmente y semienterrada desvestida. La certeza es que Roberto Lezcano, uno de los dos detenidos por el homicidio, quedó como principal sospechoso luego que se comprobara que los restos de semen tomados en un hisopado anal eran suyos y que había sangre de la víctima en una de sus medias.
El trabajo del Pricai también determinó que había ADN del otro imputado, Walter Baigorria, en una bombacha de Puebla, aunque la diferencia es que este hombre era el novio de la mujer de 27 años desde hacía siete años.
Tanto Lezcano como Baigorria tienen dictada la prisión preventiva hasta el próximo miércoles, por lo que es un hecho que el fiscal Máximo Paulucci pedirá una audiencia de reexamen para solicitar que al menos el primero permanezca preso hasta la finalización del proceso. ¿Qué pasará con Baigorria? Por ahora es una incógnita. Si no da ninguna explicación es posible que la fiscalía requiera lo mismo; pero si entrega alguna información aclaratoria podría quedar en libertad.
La justicia había enviado a Buenos Aires, hace un mes, una bombacha con semen, un hiposado anal y una media con una mancha de sangre para que se efectuaran análisis genéticos, luego que el fiscal general Guillermo Sancho ordenada que a los imputados se le extrajera sangre, para cotejar sus patrones con los encontrados en el cuerpo de la víctima y en sus ropas.

Sordomudos.
Lezcano, de 38 años, y Baigorria, de 44, son sordomudos y no declararon durante la audiencia en las que se les formalizó la acusación por los delitos de abuso sexual con acceso carnal y homicidio doblemente calificado por criminis causa y femicidio. Lo que aún no determinó la fiscalía es si el ataque sexual fue cometido por uno solo o ambos.
La autopsia demostró que la víctima -que padecía un retraso madurativo, aunque ello no le impedía manejarse sola- fue muerta por el golpe de un ladrillo. Luego el cuerpo habría sido trasladado unos 500 metros para dejarlo semienterrado a la vera del cuenco y en una zona de difícil visibilidad, a tal punto que fue hallado por un perro de la Sección Canes a pesar de las decenas de policías y cadetes que rastrillaron el área.
La última vez que Puebla fue vista con vida, de acuerdo a familiares que testificaron en la causa, fue el sábado a la madrugada. En esas circunstancias se la vio con Baigorria y con Lezcano, que era amigo del novio. Este última cuenta con el antecedente de haber matado de dos puñaladas, en 2001, a una trabajadora sexual de 35 años, aunque la justicia lo absolvió por considerar que actuó en legítima defensa. Los propios familiares de la joven habrían admitido que siempre mantuvo un buen trato con Baigorria, aunque ella no habría una buena relación con Lezcano, agregaron fuentes relacionadas con la investigación.
La policía pudo identificar a la mujer -que vivía en condiciones pobrísimas- a partir del ticket de un supermercado hallado entre sus prendas. Con la hora, el importe y la caja en que fue emitido el comprobante, los pesquisas accedieron a las filmaciones del lugar y comprobaron que Puebla era la víctima porque llevaba puestas las mismas zapatillas y el mismo pantalón que encontraron en un descampado cercano al cuenco. Al salir de Changomás estaba acompañada por Baigorria.