Licitan el Acueducto a Bahía

ABASTECERA DE AGUA POTABLE A BAHIA BLANCA

Al igual que La Pampa, Bahía Blanca se inclinó por el río Colorado para resolver sus problemas de falta de agua todos los veranos. Hay quienes apoyan la opción, y quienes dicen que hay soluciones más accesibles.
El viernes 15 de septiembre se abrirá la licitación internacional para la construcción del acueducto que abastecerá a las ciudades bonaerenses de Bahía Blanca y Punta Alta desde el río Colorado. La primera etapa de la obra costará 5.600 millones de pesos. El acueducto tendrá una extensión de 120 kilómetros y la toma estará en Pedro Luro. Al igual que ocurrió con el Acueducto del Río Colorado, hay quienes dicen que existen opciones más cercanas, accesibles y baratas.
Después de años de debate sobre la mejor solución para el déficit de agua potable que vive Bahía Blanca, la balanza parece haberse inclinado en forma definitiva a favor de una opción que es resistida por algunos especialistas.
La alternativa comprende un acueducto de 120 km. de extensión que tomará agua del río Colorado y la trasladará, en parte por gravedad y en parte por bombeo, hasta la principal ciudad del sur bonaerense, según informó el diario La Nueva Provincia.
La primera etapa de la obra tiene un costo de 5.600 millones de pesos y se encuentra en proceso de licitación internacional. La apertura de sobre se hará el 15 de septiembre, a las 12, en la ciudad de La Plata.
Aunque de larga data, el proyecto fue impulsado por gestión del Daniel Scioli y retomado por la actual gobernadora María Eugenia Vidal.

Pocos datos.
Según La Nueva Provincia, no se conocen muchos datos técnicos del proyecto. Se sabe que el plazo inicial de ejecución de cinco años, se bajó a 3 años, que beneficiará también a la localidad de Villarino y que en Pedro Luro, donde estará la planta de toma, habrá una planta potabilizadora de gran magnitud.
El caudal de diseño final del acueducto será de 1.900 litros por segundo en el tramo de agua potable, y de 2.100 litros por segundo en el tramo de agua cruda. Esto permitirá beneficiar a más de 450.000 habitantes de la región y asegurar una infraestructura de servicios que brinde factibilidad al crecimiento sostenido del polo industrial.
El acueducto troncal tendrá un diámetro de 1.200 milímetros, con ramales a las distintas localidades -entre las que se destaca Médanos, con una derivación de 22 kilómetros en diámetro de 250 mm-; habrá una cisterna de 10.000 metros cúbicos en Pedro Luro, cuatro estaciones de bombeo, dos cisternas de 15.000 metros cúbicos en el centro de distribución de Bahía Blanca, en el parque Independencia, y un anillo de distribución en esa ciudad.

Críticas y apoyo.
“Mientras algunos profesionales de la Universidad Tecnológica Nacional no ocultaron su preocupación porque la futura construcción del acueducto río Colorado-Bahía Blanca termine sepultando el proyecto destinado a erigir un dique en la zona de puente Canessa, incrementando así la vulnerabilidad de la ciudad ante el riesgo de grandes inundaciones, otros especialistas no dudan en defender la obra como medio para terminar con las penurias locales”, sostuvo La Nueva.
Al igual que ocurrió en los tiempos previos a la licitación para construir el Acueducto del Río Colorado, en Bahía Blanca se debate la conveniencia o no de realizar una obra de gran magnitud, muy similar a nuestro acueducto en muchos aspectos, solo que de menor extensión.
El ingeniero Juan Carlos Scheffer, ex director del dique Paso de las Piedras y uno de los que se sumó a la polémica, consideró que “el principal error” está en haber salido a buscar una solución más lejana y costosa que otras que estaban más al alcance de la mano.
“A nosotros, tanto las aguas del dique (Paso de las Piedras), como las del Napostá o el Sauce Chico nos llegan por gravedad, mientras que las del río Colorado las tendremos que bombear con 70 metros de altura de diferencia y desde 120 kilómetros de distancia. Ese enorme gasto de energía lo vamos a tener que pagar todos en la tarifa”, lamentó.
“La cantidad de agua que vamos a recibir por esta obra es la que, si nos asomamos un poquito, hoy vemos pasar por el canal Maldonado y perderse en el mar. Hace décadas que la universidad propuso regular el Sauce Chico y el Napostá, una obra que además tendría otros beneficios”, explicó Scheffer.