Llaman a llenar vacío legal

SEGUIMIENTO DE LA LEY ANTITABACO

Las especialistas Marita Pizarro y Lorena Allemandi exhibieron su preocupación porque aún restan cuatro provincias que no han adherido a la ley nacional antitabaco ni, en uso de su autonomía, cuentan con una propia, como es el caso de La Pampa. Durante una reunión de la Comisión de Legislación Social, sostuvieron que el enemigo que enfrentan, la industria tabacalera, es “inmenso” y que la edad de inicio de los fumadores es cada vez más baja, y que en promedio, hoy, es de 12 años.
Al analizar, frente a los diputados, los puntos más acuciantes de esta situación, destacaron que en La Pampa ya se está cumpliendo a pleno con algo que en el país era muy difícil de alcanzar, los ambientes libres de humo.
Esa dificultad se mantuvo hasta que en 2011 se dictó la ley nacional 26687 y, “con el necesario apoyo de la población, porque la comunidad tiene que estar preparada para dar esta batalla, los ambientes libres de humo ya son el 80% de los espacios públicos”.

Víctimas.
Aclararon que lo que se pretende no es estigmatizar al fumador, “que es un adicto, víctima de una enfermedad, pero el derecho al ambiente libre de humo es un derecho colectivo y por eso debe respetarse”.
El otro gran tema para las especialistas es la prohibición completa de publicidad, “algo para lo cual también la provincia ha alcanzado un gran avance”, pero hicieron mención a un reciente relevamiento de los puntos de venta y se encontraron “con una gran promoción del producto pues se lo exhibe en más de 70 de los 100 kioscos relevados en La Pampa”.
Creen que esto es porque no hay una clara prohibición de la exposición de los cigarrillos y, por eso, abogaron por “una normativa que se ocupe de ese vacío legal”.
Si bien La Pampa ha logrado un resultado digno de resaltar, ya que bajó el consumo de cigarrillos de un 40% en 2019 a un 26% en 2012, “una prohibición de la exhibición podría darle al país, no sólo a nuestra provincia, un porcentaje cercano al de Panamá, donde el consumo es de sólo el 5% de la población”.

Aliados.
También consideraron un aliado en su disputa al aumento de los precios, que se operó cuando el Poder Ejecutivo Nacional en mayo de 2016 dispuso una suba impositiva del 60%. Pero, aclararon, “la industria tabacalera va cuatro casilleros por delante y encontraron la manera de recuperar al consumidor que abandonaba las grandes marcas por el formidable incremento del precio, sencillamente dispuso el incremento de la exhibición de los cigarrillos de menor precio y de los demás productos a los cuales no les alcanzó la modificación impositiva y pertenecen a la misma industria, como el tabaco para cigarro armado, para pipas y el cigarrillo electrónico”.
Justamente “el engaño que significa el cigarrillo electrónico”, fue otro de los temas abordados por las expertas. El mismo reside en la promoción que de él se hace, pese a que el Anmat prohíbe su venta en la Argentina, como un camino para dejar el consumo de tabaco.
Dijeron que “lo que se está haciendo al consumirse este producto es inhalar (de hecho no lo están fumando sino “vapeando”) vapor de la combustión de líquido que tiene nicotina, más saborizantes, más vaya uno a saber qué” y que “de ninguna manera está comprobado que efectivamente provoque la disminución del consumo de cigarrillos y mucho menos el abandono de esta práctica”.