“Los diputados estuvieron mal informados desde el principio”

GALGEROS ENOJADOS

El criador de galgos local Marcos Loyola dejó en evidencia su tristeza y preocupación por la Ley, y describió que tener un perro galgo es “como tener un integrante más en la familia”.
Luego de que la Cámara de Diputados de La Nación convirtiera en Ley la prohibición de las carreras de galgos en todo el territorio argentino, que castiga con penas de hasta cuatro años de cárcel y multas de hasta 80 mil pesos a quién realice, promueva u organice la actividad, el “galguero” local Marcos Loyola aseguró que tener un perro galgo es “como tener un integrante más en la familia”.
Queda claro que la postura de Loyola en relación a la Ley es contraria. Por eso el hombre, entrevistado por Radio Noticias, remarcó el porqué de su posición: “Estoy triste por la decisión que han tomado los diputados, muy mal informados desde el primer momento, ya que se manejaron muchas mentiras”.
A su vez abdujo que la opinión pública “consumió imágenes de la televisión que, en un 80 por ciento, no eran de Argentina”. El hombre, que estuvo presente en la Cámara de Diputados en Buenos Aires mientras se realizaba la sesión -fueron un total de 80 mil galgueros-, argumentó que hubo diputados que “hablaban que las carreras son en óvalos, que ahí se producían la mayoría de los accidentes, cuando acá no existen canódromos en óvalos, acá se corre en rectas”, además destacó que hace 30 años es habitué de las carreras de galgos y abdujo que, en todos estos años “jamás vi a alguien que tire a un perro en una carrera o después de la carrera”.

Actividad regulada.
La comunidad de “galgueros” -para no decir que es sólo Loyola- reclama que se regularice la actividad: “No había necesidad de prohibirla, queríamos igualdad con las carreras de caballos, con los partidos de Polo y Pato”, comentó el entrevistado y agregó que “nosotros exigimos la misma igualdad que tiene el Turf”.
Loyola, desde su visión de criador y organizador de carreras de galgos, manifestó que “en un 80 por ciento las carreras de galgos y de caballos son comparables”, pero la diferencia que notó fue que, en el caso de las carreras de caballos “la familia no está tan cerca del caballo porque el animal debe ser atendido por profesionales, en cambio, con el galgo, es la familia el que lo asiste y atiende”.

“Un hobbie familiar”.
Marcos Loyola aseguró que en Diputados “cortaron el hilo por lo más fino” y remarcó que la división de clases está a la vista. “Yo no conozco un político que tenga galgos, pero sí varios que tienen caballos, como el diputado Daniel Lipovetsky, que tiene caballos de carrera. Acá, más que de un deporte, estamos hablando de un hobbie familiar”.
“Galguear”, dijo Loyola, “es sinónimo de la gente humilde, pensar que hablaban de premios de 4 millones de pesos, pero nada que ver. Manejaron una Ley a base de mentiras y no nos dieron oportunidad de nada”.
Hoy, ese hobbie familiar que el criador de galgos defiende a capa y espada, está prohibido por una Ley. Una Ley que, para Loyola, “fue utilizada para distraer a las personas de las cosas malas que pasan en el país. Si desde que tengo uso de razón, desde el primer día que fui a la escuela, jamás vi que una Ley se tratara tan rápido. Nos liquidaron en menos de un mes”.

Como un deportista.
“Con esta Ley difamaron la actividad, parece que ahora, decir ‘galguero’ es una mala palabra”, manifestó Loyola y, para aquella persona que desconoce como vive un perro “nacido para correr”, explicó los cuidados que les brindan.
El hobbie familiar, como había nombrado anteriormente, cuesta “cerca de los 3.000 pesos mensuales”, dijo el hombre, quién además aseguró que el perro tiene que vivir y alimentarse como un deportista, “con su carne, manzana, yogurt, controles veterinarios semanalmente, con la revisión de un profesional que lo atiende de los dolores”, todo esto para poder competir durante los 12 segundos que dura la carrera.
La inscripción a una carrera cuesta 300 pesos (corren seis animales), lo que da un total de 1.800 pesos, un porcentaje se lo queda el organizador, y el ganador “estaría cobrando unos mil pesos”, lo que deja en claro que no alcanza para salvar la mantención del mes.
Hoy las carreras de galgos en La Pampa reguladas por el Colegio de Martilleros. “Se necesita un martillero, el seguro correspondiente, el permiso de la municipalidad, más los adicionales policiales y una ambulancia”, informó Loyola, quien tuvo tres perros campeones nacionales y contó que “los galgos viven hasta 14 años”.

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