Los merenderos vuelven al protagonismo

Más de 200 pibes festejaron su día en un merendero del Barrio Matadero con juegos, murga y castillos inflables. En el Obreros de la Construcción, la fiesta se dio en el Centro de Salud.
Blanca Aguilar de Balquinta -“Blanquita” en el Matadero, 59 años, cinco hijos, trabajadora de la posta sanitaria del barrio- tiene las puertas de su casa abiertas de par en par. En la octava cuadra de calle Médici hay fiesta, doscientos niños que corren entre castillos inflables, siete perros que pelean, una murga que improvisa y hace bailar el chuchuá de Piñón Fijo. Son las cinco de la tarde y en pocos minutos va a repartirse la merienda. Mientras tanto, la mujer mira todo como un gran espectáculo. Quizás se sienta conforme con el trabajo que viene haciendo desde hace dos años: todos los sábados le da la merienda a más de 30 chicos.
“Yo lo hago todo a pulmón y de corazón, con la ayuda de mi familia y la colaboración de gente de afuera que me trae leche y azúcar. Los chicos vienen acá y se llevan siempre las facturas y la leche. Hoy está haciendo mucha falta”, dijo la mujer que hace 42 años que vive en el Matadero.
“Llamé al diario porque sabía que se iba a poner lindo, pero nunca fui de andar haciendo propaganda de lo que hago. Se acercó mucha gente a colaborar como las Luchadoras contra el Cáncer de Mama. Esto me pone contenta”, agregó.

Merenderos.
Desde hace unas semanas, este diario viene publicando notas sobre la proliferación de merenderos, esos lugares de comunión que pone a los pibes en primer lugar, que son la primera trinchera cuando el fantasma de la miseria reaparece. Hoy hay nuevos merenderos en el barrio Almafuerte, en el Néstor Kirchner, que se suman a históricos merenderos como el de Villa Germinal. Días atrás los vecinos del Obreros de la Construcción anunciaron que a partir del próximo sábado, en el salón de usos múltiples del barrio, van a dar la merienda.
Con motivo del Día del Niño, los vecinos del Obreros, junto a los de Villa Elisa y Malvinas Argentinas, organizaron una celebración en el Centro de Salud del Obreros. En el norte de la ciudad, casi pegado al campo, hubo música, castillos inflables, facturas con gaseosa, un ropero comunitario y decenas de chicos.
“El apoyo debe ser urgente porque la situación es preocupante”, dice Prudencio Fernández, presidente de la Comisión Vecinal de Villa Elisa ya ala vez presidente de la Comisión de Apoyo al Centro de Salud del Obreros de la Construcción.
“Hay muchas madres solas, jefas de hogar, que tiene varios chicos a cargo. Son familias que necesitan contención y, porqué no, un refuerzo en la merienda”, dice Mariana Depetris (41) vecina del Obreros e integrante de la comisión de apoyo al centro sanitario.
Para la jornada de hoy, los vecinos organizan un bingo en Villa Elisa (Vaira 2440) para juntar fondos para comprar juguetes. La intención es poder entregarle un presente a los niños del Obreros cuando inaugure formalmente el merendero.

La fuerza de la organización.
Los vecinos que integran la Comisión de Apoyo al Centro de Salud del Obreros han demostrado en los últimos meses que la organización es lo único que va a permitir que los barrios del norte de Santa Rosa se desarrollen. Desde hace dos meses, el lugar que antes era considerado como una simple posta sanitaria cuenta con atención las 24 horas. Todos los días pasan por allí alrededor de 50 personas. Hay dos médicos generalistas, un psicólogo, un odontopediatra, una obstetra, un asistente social, una empleada administrativa, un responsable de farmacia y dos enfermeras. También cuentan con el único servicio de odontología para personas con discapacidad en la provincia de La Pampa.
“No solo es muy interesante el compromiso que tiene la gente de los tres barrios que integran la Comisión de Apoyo sino también los trabajos que semana a semana se viene haciendo. Es importante que los vecinos comprendan que la salud es mucho más amplia que la ausencia de enfermedad. Hay que trabajar para que el barrio tenga todas las condiciones sanitarias como debe ser”, dijo el médico Claudio Acosta, director del Centro de Salud. Y agregó: “Ninguno de los profesionales de la salud que trabajamos acá vive en el barrio, y sin embargo tenemos un gran sentido de pertenencia. Nos sentimos identificados con la población y las problemáticas del barrio”.