Los padres impugnaron sobreseimiento

CASO SERRAINO: UN DRAMATICO TESTIMONIO

Los padres del joven fallecido en un accidente de tránsito en 2008 en la localidad de 25 de Mayo, relataron que sienten que desde la Justicia se actuó con “desidia” frente al sobreseimiento del homicida de su hijo, Angel Patricio Molina. Amelia Zinki y Rubén Serraino, junto a Silvia González, titular de la Asociación Estrellas Amarillas, recordaron los hechos que culminaron con la liberación de culpa del homicida.
El caso había sentado un precedente en la Justicia Pampeana. Lo sorprendente para la familia fue que la Cámara en lo Criminal 1 (encargada de los expedientes residuales) declaró extinguida por prescripción de acción penal la causa contra Angel Patricio Molina, el conductor que atropelló y mató a Adán Misael Serraino Zinki en la localidad de 25 de Mayo. Por ese motivo, el mismo tribunal dictó su sobreseimiento.
La medida ya fue recurrida por la querella, a cargo del estudio Sánchez Alustiza.
Adán Serraino murió el primero de noviembre de 2008. De acuerdo a lo que la Justicia resolvió en la sentencia de primera instancia, Molina conducía en forma negligente y antirreglamentaria.
Le achacaban, además, que corría una picada con otro vehículo, pero el tribunal que llevó adelante el juicio oral y público no encontró pruebas para confirmar esa hipótesis. Luego de evadir un juicio abreviado que pretendía sustanciar el fiscal Fernando Rivarola, los padres de Serraino lograron elevar la causa a juicio oral y público.
La sentencia que se dio tras el debate fue de cinco años de prisión efectiva, más 10 años de inhabilitación para conducir.
Dos años después, el Tribunal de Impugnación Penal (TIP) redujo la pena de prisión en un año, con lo cual quedó condenado a cuatro años de prisión efectiva. La defensa de Molina realizó planteos contra los jueces que habían realizado el juicio oral: Hugo Díaz (actual ministro del STJ), Carlos Novaretto y Miguel Vagge.
Afirmó que no podían ellos llevar adelante el debate porque antes habían rechazado la posibilidad de un juicio abreviado, con lo cual, según consideró, existía un prejuzgamiento. Cuando el expediente llegó al Superior Tribunal de Justicia (STJ), le otorgaron la razón al planteo de la defensa y dictaron la nulidad de todo el proceso.
Desde la familia Serraino aseguraron ayer a este diario que el expediente pasó mucho tiempo parado en el Superior Tribunal de Justicia porque “siempre faltaba un juez para conformar la sala”. Permaneció desde fines de 2012 hasta agosto de 2016.
“Ahora empezaron a normalizarse y los doctores (Elena) Fresco y (Eduardo) Fernández Mendía ordenaron realizar un nuevo juicio, dándole la razón al defensor oficial. Vuelve a la Cámara uno, la toma el Defensor Oficial y afirma que la causa está prescripta, el TIP lo confirma: de esta manera, sobreseen al acusado.

Apelación.
Pese a todos los vericuetos de la causa, la familia Serraino interpuso nuevamente un recurso de impugnación ante el TIP. Están a la espera de la respuesta del tribunal.
“Lo que ha dictado la Justicia pampeana es aberrante”, señaló el padre. González recordó un encuentro mantenido con las autoridades del STJ a principios de año, sobre la importancia de la reeducación de los condenados por homicidios viales.
“Pedimos por esta causa para que la trataran”, y planteó que les comentó a los jueces que “a veces, no sabemos si venimos a pedir justicia o misericordia”.

Una severa advertencia
Con un manifiesto dolor y un hilo de voz apenas perceptible, Amelia Zinki, madre del joven Adán Serraino, explicó ante la prensa que “faltan tres meses para que se cumplan ocho años de la muerte de mi hijo. Hace siete años y nueve meses que estoy sin vida y si no cambian esta decisión, me voy a quitar la vida el primero de noviembre frente al Centro Judicial”.
La mujer, luego de amenazar con quitarse la vida, dijo que “no necesito un revólver, ni un cuchillo, soy enfermera; una simple inyección y se encontrarán con mi cadáver. En representación de todos los padres, madres y familiares que durante tantos años luchamos por pedir justicia, una cosa simple y sencilla, para que jueces y fiscales que pudieron hacer algo, con una sentencia dictada y no aguantar este tiempo, que pase frente a mi casa el asesino de mi hijo y se me ría en la cara; hace siete años que lo estoy padeciendo”.
La mujer, que se mostró con el cabello muy corto, reveló que padece cáncer. “Ya pasé todo, no tengo vida; tengo dos hijos que lloran y saben que no me van a parar. Me atrevo a cualquier cosa y les digo: si no cambian esta decisión, se encuentran con mi cadáver en el Centro Judicial; mi vida ahora depende y está en manos de esos jueces, de esos padres y madres, esta es mi decisión y no la voy a cambiar”, explicó.