Maldonado, mucho más importante que la campaña

LA SEMANA POLÍTICA

Emilio Marín – Las campanas están tocando a rebato por las legislativas de octubre. Otra vez guerra de encuestas, disputa en los medios y acciones tribunalicias. De todos modos la desaparición de Santiago sigue siendo lo más importante.
Otra vez inmersos en la campaña electoral, con el gobierno nacional gastando en obras necesarias en las provincias pero postergadas para ocasiones de proselitismo. Y parcializadas porque distritos gobernados por otros colores, como La Pampa, lejos de recibir ayuda nacional escuchan reclamos para que bajen del 82 al 75 por ciento lo que pagan a sus jubilados, Carlos Verna dixit.
Aparte de esa lógica de hijos y entenados (o inundados), el macrismo tiene a full trabajando medios concentrados, redes sociales y empresas de encuestas. Estas últimas le vienen dando buenas noticias, que habrá que ver si el 22 de octubre se confirman. La fórmula del PRO-Cambiemos resultaría vencedora en Buenos Aires.
La apuesta para ese pronóstico se apoya -además del pago de quienes encargan esos sondeos- en el cálculo de que 500.000 bonaerenses que no fueron a votar en agosto lo harán en la ocasión y que la mayoría optará por Bullrich-González frente a Cristina-Taiana.
Eso es posible porque el grueso de quienes no votan -no todos- integra el lote desinteresado de la política, una presa más fácil para la propaganda oficialista. Los pastores de la bondad y del trabajo en equipo, les dicen que con fe y optimismo, trabajando todos juntos, se podrán resolver los graves problemas heredados de la “yegua, puta y montonera”, según expresiones de la expresidenta en su reportaje en Infobae.
Para que esa demanda de votos surta efecto, volverá a actuar María E. Vidal como si fuera la candidata, en vez del errático Bullrich. Con ese rostro sonriente, salvo cuando le preguntan inopinadamente por Santiago Maldonado, más algunas obras de sentido electoralista, creen que las urnas van a darle el primer lugar, no como la mentira en la noche del escrutinio provisorio.
Todos esos artilugios no tendrían mayor efecto si no fuera por otro, de mayor impacto electoral: el gobierno disimula el ajuste impiadoso que piensa ejecutar luego de las elecciones. Una vez más sigue el libreto del gurú Jaime Durán Barba.
Los hechos y la lógica indican que habrá caída del salario real vía puestos de trabajo peor remunerados y baja del “costo laboral”, como llaman los empresarios al salario y condiciones de trabajo dignas. Ese ataque contra los asalariados registrados no dejará indemnes a los de la economía informal, a los jubilados y pensionados, ni tan siquiera a quienes cobran pensiones por discapacidad, como se vio en un primer intento oficial respaldado con apelaciones judiciales.

¿Cristina suma, resta o es igual?
El resultado de octubre depende de cómo se resuelva en la conciencia del electorado esta cuestión básica: ¿la situación para las mayorías va a empeorar en lo económico-social con una mayoría macrista? ¿O va mejorar de a poco como repite el gobierno y estampó en la meta de un 3,5 por ciento de aumento del producto bruto para 2018 el proyecto de presupuesto presentado en Diputados por Nicolás Dujovne?
Conocedor del paño mediático, el macrismo apelará a todo el poder de fuego propio y de sus aliados de Clarín y demás medios, para incidir en la decisión de los votantes.
Los opositores del palo kirchnerista incluyen en su propaganda un par de imágenes y una frase, interpelando a esos votantes: “¿A quién creerle, a tu heladera o el televisor?”. La desgracia es que muchos que no tienen en su heladera todo lo que necesita su familia, tienen prendida la tele todo el día y ven en sus celulares una novelita donde los malos son más buenos que el pan y prometen multiplicarlo, como los peces. Está bien plantear opciones concretas, pero hay que fundamentarlas mucho y refutar ese martillero mediático que rompe cerebros, incluso bien pensantes.
La principal candidata opositora es por pergaminos y votos de agosto, Cristina Fernández de Kirchner. Y ganó, bien que ajustadamente las PASO en Buenos Aires, por 0,21 por ciento o 20.324 sufragios, para ser exactos.
Numéricamente la suya fue victoria, desde el punto de vista político hubo un virtual empate técnico, muy valioso para Unidad Ciudadana porque venía corriendo de atrás y en inferioridad de condiciones.

Causas armadas.
La situación tribunalicia de la expresidenta es complicada. Tiene tres procesamientos (causa del dólar a futuro, direccionamiento de la obra pública y alquileres en Los Sauces) y tres imputaciones (causa Hotesur, encubrimiento a iraníes por el Memorando y traición a la Patria, según denuncia trucha del suicida Nisman).
No debe ser nada fácil conducir una fuerza política en plena lid electoral con tantas zancadillas puestas desde Comodoro Py y la Casa Rosada, actuando en banda. Esta sí podría ser una “asociación ilícita” y no el gobierno kirchnerista de doce años, por más que no haya sido perfecto ni buenísimo, como se desprende de la defensa de Cristina ante Luis Novaresio.
En esa transmisión en vivo por América quedó expuesta lo brillante que es CFK así como sus límites políticos y personales. Desde el punto de vista electoral habrá que ver cómo lo tomó el padrón que votará en Buenos Aires pero también el del país. Ese reportaje tuvo efecto nacional.
El análisis de este cronista es que ella reafirmó ser un animal político de raza, con un plus por arriba de los dirigentes del oficialismo y la oposición. Y fue muy positiva su crítica al ajuste del gobierno contra los que menos tienen.
CFK no se quedó en una crítica economista sino que acusó al gobierno de estar violando el estado de Derecho, como ocurre en la región. En lo tocante a sus causas armadas en Tribunales, se defendió con argumentos políticos, legales y de sentido común, denunciando la existencia de una “mesa judicial” en la Rosada. Querría decir que a Macri no le bastan los carpetazos de la AFI de su amigo Gustavo Arribas sino que suma órdenes explícitas a jueces, fiscales, camaristas y cortesanos amigos del poder.
A una parte de los televidentes le quedó sabor a poco por su falta de autocrítica, excepto en el tono enojado que admitió de sus cadenas nacionales. Y al electorado antiimperialista le molestó su dicho de que en Venezuela no existe el estado de Derecho: además de inexacta supuso una coincidencia objetiva con Macri.
Ese reportaje, dado a un medio de derecha como el de Daniel Hadad y pensado para un público de centro, cuando no de derecha, ¿habrá servido para morder votos en ese electorado? Las dudas del cronista son mayúsculas…

Lava Unimog.
A 48 días de la desaparición de Maldonado, tras la represión de Gendarmería en la comunidad Pu Lof en Chubut, no hay nada para festejar.
El gobierno, muy especialmente su ministra de Seguridad, en cambio, festejó que los peritajes sobre las camionetas de los escuadrones de Gendarmería de El Bolsón, Esquel y José de San Martín no tuvieran huellas de ADN del joven. Para Patricia Bullrich, eso “despeja fuertemente la hipótesis de lo que ha sido acusado el gobierno, de desaparición forzada”.
Esos estudios se hicieron muchos días después que los vehículos fueran lavados con el burocrático argumento de que -cuando un operativo se termina- deben entregarse limpios. ¿También se lavan cuando Gendarmería fue acusada por un operativo donde había desaparecido un manifestante?
En Brasil hay una famosa causa judicial, con muchos presos, llamada “Lava Jato”, porque el disimulo de las coimas se hacía -entre otros modos- con negocios de lavado de autos. ¿Habrá alguna causa que en el futuro lleve autoridades argentinas a juicio y que se llame “Lava Unimog”?
Como si el descargo de Seguridad hubiera sido valedero, el gobierno retomó su línea prescindente en el caso. Bajo presión, el 29 de agosto el ministro de Justicia, Germán Garavano, había aceptado el pedido de la familia para dar intervención al Alto Comisionado de Naciones Unidas para Derechos Humanos (Acnudh). Luego que el peritaje diera negativo en las camionetas de Gendarmería, el 12 de septiembre Garavano comunicó a aquella dependencia que no se aceptaba formar parte de una comisión internacional en la investigación.

No es campaña.
De a poco, pese a maniobras del gobierno y la fuerza investigada, la verdad de la represión contra los mapuches se va abriendo paso. Ahora se sabe que los gendarmes llegaron hasta el río, y no a 40 metros como mintió el jefe del operativo. Algunos gendarmes admiten haber escuchado a alguien suyo decir “acá tenemos a uno”. Otros declaran que arrojaron piedras a los manifestantes que cruzaban el río. Uno contó que entró armado a Pu Lof, desairando la afirmación contraria de su jefe. Videos muestran a gendarmes con hachas.
Si la verdad todavía no se supo fue porque el juez Guido Otranto operó en complicidad con Gendarmería, ganándose el pedido de recusación de la familia Maldonado. No quiso pedir la indagatoria del jefe de Gabinete de Bullrich, Pablo Noceti, ni avanzó en la geolocalización de los celulares peritados de los 120 gendarmes, para saber dónde estaba cada uno ese mediodía, cuando desapareció Santiago.
El gobierno se victimiza y dice que la oposición toma esto como una bandera electoral. Falso. Lo de Santiago trasciende la campaña y si formara parte de ella será como resultado de las políticas macristas de represión al conflicto social.