Matzkin niega amenazas

El ex diputado nacional no quería hablar con LA ARENA, pero finalmente algo dijo: "No existió amenaza alguna, nada de nada. Además, sería un insulto a mi inteligencia, con la edad que tengo, hacer algo por el estilo".
Jorge Matzkin se presentó ayer por la mañana a declarar en el Juzgado Nº 3 de Santa Rosa por una acusación de amenazas en medio de la disputa por la propiedad del campo "La Guitarra".
Tras cumplir con el trámite judicial, el ex diputado nacional y ex ministro del Interior, entre otros cargos públicos, resaltó que "no sucedió nada que pudiera explicar una reacción así", en alusión al "breve" diálogo que mantuvo con el puestero "La Guitarra" al momento de querer hacerse cargo del campo, que le disputa a la familia Tobal.
"Tengo testigos de que no hubo amenazas", agregó, poco después de haber declarado en la justicia por esa denuncia en su contra.
Matzkin también aclaró que ese campo lo adquirió con lo producido por la venta de propiedades rurales en la zona de 25 de Mayo, que forma parte de una sociedad ("Vástagos") con sus hijos y que "La Guitarra" fue la única operación realizada.
"Si tuviera solamente el uno por ciento…", acotó en alusión al capital y empresas que se le atribuyen. "De tener todo lo que se dice, estaría en el nivel de Slim (el millonario mexicano que tiene la fortuna personal más grande a nivel mundial)", dijo como forma de poner término a la breve charla tras su declaración.

El escrache que no fue.
El ex funcionario Jorge Matzkin tuvo que terminar escabulléndose por una puerta trasera del Palacio de Tribunales, tras declarar en el juzgado de Laura Armagno. ¿Por qué? Los empleados judiciales, en pleno clima de protesta por los pedidos de recomposición salarial, lo buscaron para escracharlo. Pero "el Toto" logró que le hicieran paso por una salida alternativa y así logró evitar el mal trago, y repetir la experiencia de años atrás cuando, mientras era parte del gabinete del presidente Eduardo Duhalde, debió salir del aeropuerto de Santa Rosa custodiado bajo una lluvia de insultos.