“Me equivoqué”

“Por supuesto temo por mi vida y por mi familia, pero no nos vamos a rendir. Tenemos sospechas de quiénes pueden haber sido, y el fiscal y la policía están trabajando en el tema”, dijo Miguel Calamari, al referirse al ataque perpetrado contra un automotor y la vivienda en que viven su ex mujer y sus hijos.
Desde que la concesionaria de Calamari empezó a manifestar ahogo financiero y económico, las más diversas versiones comenzaron a correr, y se supo de amenazas concretas que involucraban al titular de la firma. Pero lo que sucedió en la madrugada del martes último, una arremetida mafiosa contra un auto y la casa donde viven su ex esposa, María Domínguez, y sus hijos, puso en riesgo no sólo los elementos materiales, sino también la vida de los ocupantes del inmueble.
El empresario, entrevistado por LA ARENA, admitió que podía esperarse algo así, pero “no de esta magnitud”.
-¿Esperaban un ataque de este tipo?
-En realidad sí podría decirse que esperaba un ataque, aunque no de esta magnitud, o que iban a llegar a este extremo. Porque había amenazas, a mí y mi familia, de manera telefónica, o mediante cartas amenazando de muerte a mí y mis hijos.
-¿Hubo denuncias o no?
-Sí, claro, está todo denunciado desde el jueves anterior, que fueron a la sucursal de 9 de Julio; y también el domingo rociaron con gasoil un Renault en el que se movilizan mis hijos, pero se apagó en el mismo piso. Pero el martes fue el acto mafioso, en la casa donde viven mi ex mujer y mis hijos estaban durmiendo. Claramente es un atentado, porque los daños materiales se solucionan, pero pusieron en riesgo la vida de los que estaban en la casa.
-¿Tienen idea de dónde provendría el ataque?
-Tenemos sospechas de quiénes son. No tengo certezas, pero el fiscal y la policía están trabajando en todo esto. Nos sentimos acompañados y tenemos custodia en la casa, en la concesionaria y en el edificio donde yo vivo. Y supongo que la custodia estará hasta lo que determine la Justicia.
-¿Hay personas, particulares, que están reclamando deudas?
-A estos que están reclamando, de los que sospechamos, no les debemos. Y lo que digo es que si nosotros les vamos a pagar a los que determine la Justicia. Porque por ejemplo hay quien reclama que nos dieron cheques, pero al otro día los denunciaron, y obviamente no se podían cobrar por ventanilla. Es decir que esos cheques los depositamos y vinieron para atrás. No son muchos los particulares como se dice, pero sí nos equivocamos al tratar con esta clase de gente.
-¿Admite que cometió errores?
-Uno en un momento de desesperación a veces comete errores y hace cosas que no debe hacer. Lo que sí digo es que el atentado del lunes se le fue de las manos a esta gente. La casa por el machimbre se podría haber quemado íntegra.
-¿Cómo se enteró del incidente?
-Me llamó mi hija a las 4 menos cuarto, y cuando llegué ya estaba apagado. Claro que cuando recibí el llamado y hasta que estuve en la casa fueron momentos terribles. Volví a mi departamento a las 5 de la mañana y cuando me levanté a las 7 ya tenía otra amenaza que me habían pasado por debajo de la puerta en un sobre que decía “Señor Calamari”.
-Pero está en un tercer piso, y hay porteros.
-Sí, pero los porteros no vieron nada. Así que no sé si es alguien que vive acá o cómo llegó esa nota.
-¿Fue la única vez que recibió una nota en el edificio?
-Sí, fue la única vez.
-¿Cómo está hoy?
-Estuve muy enfermo, con una depresión profunda, pero ahora estoy en condiciones de hablar, volví a trabajar, estoy en la concesionaria todos los días y viajando a 9 de Julio. No tomo previsiones especiales, porque sigo haciendo lo de todos los días. Sí temo por mi familia y obviamente también por mi vida, pero no nos vamos a rendir.
-Ha recibido muchas críticas…
-Sí, pero los que escriben en las líneas abiertas de los diarios son ex empleados dolidos, porque se llenaron de plata con Calamari y cuando nos caímos huyeron como las ratas.
Quiero decir que estamos más que agradecidos con los bomberos, con la policía…
-¿La empresa se recupera?
-Gracias a Dios se puede decir que estamos bien, que seguimos operando aquí y en 9 de Julio y es mentira que los clientes tengan problemas con los papeles… ahora estamos otra vez en un buen momento, porque alguna vez tuvimos 110 empleados, y ahora estamos otra vez en unos cien.

“Nada justifica esta barbaridad”
El abogado José Mario Aguerrido, que representa a la familia Calamari, sostuvo que “todos los hechos están debidamente denunciados, y que se está “puntualmente en la etapa de la investigación”. Agregó que se le está aportando a la Justicia “elementos y datos, porque podemos imaginar cómo viene la mano”.
Aguerrido especificó que de entrada estaría tipificado el delito de daño con el incendio; y también el fiscal podría investigar algo más grave como podría ser un intento de homicidio, considerando que en la casa estaban María Domínguez y sus hijos y sus vidas pudieron correr riesgo si el fuego se extendía y provocaba daños mayores.
El profesional detalló que la semana anterior hubo un atentado en la concesionaria de 9 de Julio, donde estaba Juniors, uno de los hijos del empresario; después el domingo por la noche en Santa Rosa rociaron un auto de la familia Calamari con gasoil, el que no alcanzó a prenderse fuego; y luego sucedió lo del martes. “Todos los hechos están denunciados” por los familiares de Miguel Calamari. En el caso del empresario hizo la denuncia de una amenaza que le hicieron tirando un sobre con una nota por debajo de la puerta de su departamento. “Están todas las denuncias hechas”, ratificó.

Concursado.
Después Aguerrido razonó que en todo caso “nada hay tan grave atrás (de los hechos), más allá de más o menos plata, que justifique hacer esta barbaridad. Pretender prender fuego una casa por una presunta deuda es una locura… y si querían prender fuego el auto se les fue de las manos”.
En otro momento el abogado señaló que “lo que sí está claro es que Calamari está concursado, y la idea es pagar lo que está dentro del concurso”, con lo que especuló que quienes llevaron adelante la agresión son “los que están nerviosos porque están fuera del concurso”.
Finalmente informó que Miguel Calamari después del ataque incendiario a la vivienda de su ex mujer y sus hijos, “recibió mensajes de WhatsApp, diciendo ‘comunicáte conmigo’, ‘estoy esperando’, ‘necesito hablar’, lo que obviamente ofrecería algunos indicios” para la investigación.

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