“Me voy a comprar un arma”

La llamada telefónica sorprendió al periodista que escuchaba atónito: “Me voy a comprar un arma y voy a esperar…”.
La víctima de un robo -sucedido hace algunos días-, indignada por lo que considera inacción policial en la investigación, señaló que se siente amenazada después de denunciar el ilícito. “Después de un par de semanas no se avanzó nada, y ni noticias de lo que me robaron. Pero lo que es peor, anoche sentí que alguien andaba por los techos de mi casa; y después tiraron algo contra el portón que da a la calle… la perra que queda afuera, en el patio, ladraba enloquecida; y más tarde, como a las 3 de la mañana me golpearon la puerta”. Como para preocuparse.
Una situación para nada envidiable, que debe afrontar quien ha resultado damnificado por un robo, después que alguien ingresara en su ausencia a su vivienda para llevarse varios elementos de valor”.
El cansancio por el nulo avance en la pesquisa, sumado a lo que parece ser una suerte de amenaza para impresionar -y quizás para impedir que continúe con sus reclamos pidiendo justicia-, y evitar que siga pidiendo que se dé con los delincuentes y se recuperen sus cosas, llevó a que esa persona resolviera lo que decidió: comprarse un arma.
Con indignación se preguntó si “los chorros estarán contentos con Tierno… ante todo esto no sé qué más hacer, y por eso me voy a comprar un arma y voy a esperar…”. Causa un poco de escalofrío sólo escucharlo. Es grave.

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