Menos caudal para el Atuel
El Departamento General de Irrigación de Mendoza presentó el martes 21 de mayo una evaluación del pronóstico de escurrimiento de los ríos de su provincia para el período 2012-2013 que muestra que en la mayoría de los cauces hubo menos agua que lo que se esperaba. En el caso del Atuel, fue de un 11 por ciento menos que lo estimado.
El informe fue elaborado por el Departamento de Hidrología, perteneciente a la Secretaría de Gestión Hídrica del DGI. La evaluación del pronóstico arrojó que el cálculo previo solo se distanció de lo realmente medido entre un 1 y 2 por ciento por en el caso de los ríos Mendoza, Diamante y Grande; entre 11 y 15 por ciento para los ríos Atuel y Malargüe respectivamente, y un 35 por ciento para el río Tunuyán.
"Esta situación nos llevó a replantear la forma de riego y erogación porque significa que hay menos agua para los regantes de algunas zonas", sostuvo Juan Andrés Pina, director de Gestión Hídrica en el DGI. "Cuando uno presenta el pronóstico, planea cómo se va a hacer el riego, según la zona. Y como en las que dependen del río Tunuyán el nivel fue más bajo de lo pronosticado, se va a tratar de dividir por zonas y que la gente reciba la misma cantidad de agua por cupo, pero que sean más espaciados entre sí", acotó.
Pese a ser más bajo de lo esperado, el margen de error no es tan grande con respecto a lo que se había calculado, por lo que se espera que no tenga grandes consecuencias en lo que tiene que ver con la producción. "Las pérdidas por crisis hídrica no son de tanta magnitud como las que ocasiona el Zonda o el granizo", resaltó Pina. Desde 2010, Mendoza está en emergencia hídrica y todo parece indicar que a fin de año se prorrogará la situación.
Según el organismo, la diferencia para el río Tunuyán se debe al factor térmico ya que, como recordó el ingeniero Rubén Villodas, jefe del Departamento de Hidrología, los ríos de Mendoza tienen un comportamiento "termonival". "Nosotros podemos realizar proyecciones en función de la cantidad de nieve caída, pero no podemos pronosticar la temperatura que generará el escurrimiento", señaló. "Entonces, si bien en el río Tunuyán las nevadas de la temporadas fueron un poco menores a las promedio, la temperatura no permitió que se derritiera cómo esperábamos".
Artículos relacionados
