“Muchos niños no comen”

UNA IGLESIA ABRIO COMEDOR EN VILLA GERMINAL

La Iglesia Hijos del Altísimo comenzó hace dos domingos a trabajar con un comedor de fin de semana en el barrio Villa Germinal. El pastor Víctor Montenegro explicó que muchos chicos del barrio no almuerzan ni cenan sábados y domingo cuando el comedor que funciona en la calle Errecalde, casi Francia, está cerrado.
“Hay muchos chicos que no comen en la casa. Los padres, por algún motivo, por dificultades económicas o por lo que fuere, el fin de semana no almuerzan ni cenan. La idea nuestra es acercarles un almuerzo”, afirmó Montenegro.
Los últimos dos domingos, el menú fue de emergencia, sandwiches y algunas golosinas, porque el salón de la Comisión Vecinal les fue cedido por pocas horas y no pudieron cocinar. El pastor aseguró que después del 15 de septiembre podrán trabajar con una cantidad mayor de chicos y con un menú que variará entre guisos, milanesas, tallarines y empanadas, entre otras preparaciones.
El comedor de la iglesia ya había estado funcionando allí, pero dejó de hacerlo hace cuatro años por decisión de la comisión vecinal de entonces. Las autoridades actuales les volvieron a permitir el uso del lugar. “La idea es ofrecerles un almuerzo y acercarnos a los chicos para conocer cuáles son los problemas que tienen. Es una manera de acercarnos a la familia”, explicó el pastor.
-¿Cuál es le problema más recurrente que manifiestan los chicos?
-De todo. Peleas en la familia, problemas matrimoniales, problemas de conducta en los padres, mucha violencia… Todo eso es muy común. También la falta de comunicación entre los chicos y los padres. Es común la falta de amor, de afecto. Los chicos sienten que todo el mundo les grita, que los maltratan. No encuentran alguien que les dé un abrazo, que se preocupan por ellos, por cómo están, si comen o no, si están bien, si están mal. Muchas veces es porque los padres trabajan los dos y los chicos están todo el día solos. Y cuando los padres llegan a la casa falta eso de preguntarle a los chicos cómo están, cómo les fue en la escuela, si pelearon o no, por qué. No hay tiempo, el ritmo de vida en la sociedad no da tiempo para eso. Hay una fractura social muy grande, no solo acá sino en todo el mundo.
-¿Han logrado revertir estos problemas familiares?
-Sí, en varios hogares hemos logrado cambiar esto. La idea es comenzar por los niños y luego llegar a los padres. Nos afirmamos en Dios, que es nuestra columna vertebral. Trabajamos en la fe, predicamos la palabra de Dios.
-¿Las cosas cambian cuando los más grandes se acercan a la iglesia?
-Muchas veces sí, pero también logramos cambios aun sin que los padres se acerquen a nosotros.
Montenegro está en Santa Rosa desde hace dos años. Es oriundo de Lamarque, una localidad ubicada en el Valle Medio, en la provincia de Río Negro.

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