No habrá crecida del Atuel

PESE A LAS NEVADAS, EL CAUDAL SIGUE BAJO

El Departamento General de Irrigación de Mendoza informó ayer al mediodía que el nivel de los ríos de esa provincia de no alcanzará el caudal histórico, a pesar del incremento de nevadas durante el último año. “Mendoza seguirá en emergencia hídrica”, sostuvo el DGI. La estimación inicial apuntaba a que en estos días iba a ocurrir una nueva crecida, sobre todo en el río Atuel, a raíz de la acumulación en la cordillera. El nuevo pronóstico va en sentido contrario.
Según el pronóstico de escurrimiento que dio a conocer ayer José Luis Alvarez, titular del Departamento General de Irrigación, “los ríos (de la zona de Mendoza) traerán menos agua que el promedio histórico”, cuando hasta hace poco se estimaba que iba a ocurrir exactamente lo contrario.
La zona más afectada “será el sur provincial” aunque el río Mendoza -ubicado en el sector septentrional de la provincia, también tendrá un caudal por debajo del promedio. El sur provincial comprende los ríos Atuel y Diamante, que al igual que los ubicados más al norte, descargan sus aguas en el Desaguadero Salado.
“Si bien este nuevo ciclo hidrológico se presentó con una mayor cantidad de nevadas en el norte y centro, y con disminuciones en la región sur, se prevé que no alcanzará valores medios en los escurrimientos de los ríos”, aseguró el DGI.
El superintendente de Irrigación, José Luis Álvarez, consideró que “debemos seguir contemplando que Mendoza sigue en emergencia y que hay que garantizar agua para el próximo verano y la primavera 2017”. Esta frase permite anticipar que Mendoza cerrará todas sus compuertas y no dejará pasar nada de agua hacia nuestra provincia.

Pobre y seco.
El pronóstico del Departamento de Irrigación indica que los ríos de Mendoza tendrán un año entre “medianamente pobre” y “seco” ya que hay ríos, como el caso del Atuel, que acumulan siete años con caudales por debajo del promedio histórico.
En la temporada pasada hubo más nevadas y agua disponible. Pero como se arrastraba una situación crítica de 5 años, las cuencas no llegaron a recomponer todo su potencial. La llegada de una crecida en pleno invierno sirvió para recuperar el nivel de reservas en los diques de esa provincia e incluso generó una imprevista crecida en La Pampa, que ocasionó múltiples problemas a los pobladores del oeste.
De hecho, las autoridades pampeanas esperaban que en estos meses -septiembre y octubre- llegara la habitual crecida de primavera. Pero el tiempo hay pasado y el río Atuel lejos de crecer está cada vez más bajo. Lo mismo con el Salado Chadileuvú.

Frase desafiante.
En un tramo de la conferencia de prensa, Alvarez sostuvo que los pampeanos “reclaman por un caudal de agua que saben que no existe”, en referencia al pedido pampeano por compartir ese río. La frase de Alvarez revela una vez la concepción expropiatoria que los funcionarios de esa provincia tienen sobre el curso interprovincial, al que consideran propio y se arrogan la potestad de usarlo a su antojo.

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