“No hay interés, no entregan ni guantes”

TRABAJADORES DEL RELLENO SANITARIO DENUNCIAN "OLVIDO MUNICIPAL"

Un grupo de 22 trabajadores recicla la basura en el relleno sanitario de la ciudad. Trabajan como pueden, recolectando desde la pila de basura porque no les vuelcan suficiente material; y sin los mínimos insumos, como guantes y ropa de trabajo.
En algún momento, los trabajadores del relleno sanitario quisieron mejorar sus condiciones laborales y conformar una cooperativa. Aunque esa iniciativa se diluyó durante el gobierno del anterior intendente, Luis Larrañaga; las cosas no parecen haber mejorado en este nuevo gobierno municipal.
Una visita de este diario, en la mañana de ayer, al galpón del relleno sanitario donde trabajan los recicladores, mostró una dura cara. En ese momento, unos siete trabajadores se encontraban sentados alrededor de un fuego que intentaba paliar el frío matinal.
Con decepción y cierto tono de resignación, relataron que las duras condiciones y el poco material reciclado, no les permite aumentar sus ingresos, cuya disminución es notoria. En el gobierno del ex intendente Larrañaga, podían llegar a reunir entre 6.000 y 7.000 pesos por persona de forma mensual; mientras que hoy en día, aducen “con suerte”, reunir alrededor de 4.500 pesos.
Los problemas de la falta de equipamiento e indumentaria complican más, si cabe, la situación. Las topadoras y tractores se acumulan alrededor del ingreso, descansando sus silencios y a la espera de una reactivación que no llega.
Incluso, se sabe que la máquina topadora que se incendió la pasada semana, era alquilada a una empresa constructora.
Tal como detallan los recicladores, la nueva gestión de gobierno municipal no se ha preocupado por ellos: dicen que “con la falta de dinero”, no les entregan ropa y menos, guantes.
Tan necesarios para su tarea como el agua: sí se cumplió la promesa de construir baños para ellos; pero la realidad afirma que no tienen agua; que los calefones no se encienden y es como “si no estuvieran”; porque no pueden usarlos.

Promesa.
En una de las pocas conversaciones con las nuevas autoridades, gestionaron la promesa del volcado de nueve camiones diarios, para garantizar el trabajo del reciclado. Sin embargo, los trabajadores aseguran que diariamente, son entre cuatro y seis los vehículos que descargan lo recogido en cercanías al galpón; así que no queda más opción que subir, aunque arriesgando la vida, a la montaña de basura y recoger allí el material.
Por si fuera poco, tuvieron inconvenientes con las prensas que empleaban; sufrieron la rotura de ellas y sólo disponen de una para prensar el material recogido. Y para vender, se hace necesario la contratación de un “zamping”, cuyo precio por hora ronda los 600 pesos; costo que deben asumir los mismos trabajadores para cargar el material a los camiones y vender la producción.
Esa venta se realiza en la ciudad de Bahía Blanca. Aunque ya poco queda de la cooperativa; los trabajadores se esfuerzan por exprimir al máximo su trabajo: entre todos están pagando una balanza que les permite conocer certeramente, el peso del material a comercializar.

Planta.
La planta recicladora, llegada desde Santa Fe hace ya algunos años, descansa en silencio en el lateral del galpón. Según los mismos recicladores, en dos ocasiones ya les han robado los cables que permitían su puesta en marcha.
Sin reposición, parece un gran fantasma naranja que yace en las inmediaciones. Lo mismo ocurre con los tejidos perimetrales; hay tramos donde ya no existen.
Esto termina generando el ingreso de particulares, cuya presencia se ha incrementado este último tiempo. Adultos y niños se congregan a rebuscar todo lo que pueda servir: ropa, comida, insumos. Los 22 recicladores, cuyas edades rondan los 18 a 50 años, reutilizan todo lo que pueda tener una segunda vida; y tratan de subsistir como pueden, en condiciones que distan mucho, de ser las adecuadas.

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