“No hay pruebas que señalen a Irán”

SERGIO BURSTEIN Y EL ATENTADO A LA SEDE DE LA AMIA

El referente de la Asociación 18-J, que reúne a familiares de víctimas de la voladura de la AMIA, destacó el impulso que tomó la investigación tras la muerte de Nisman.
“Me siento incómodo cuando hablo de Alberto Nisman porque está muerto. Pero tengo la tranquilidad de espíritu de haberlo hecho también cuando estaba vivo. No hago ni más ni menos que ser consecuente con lo que decía con respecto a su investigación, en la cual confié”, dijo Sergio Burstein. El hombre que acusó al hoy presidente Mauricio Macri de estar detrás de una organización que pinchaba teléfonos en forma ilegal, entre ellos el suyo, estuvo días atrás en Santa Rosa, armando una muestra sobre el peronismo que seguirá abierta esta semana.
Este diario dialogó extensamente con él para conocer su opinión sobre el estado actual de la investigación por el atentado ocurrido el día 18 de julio de 1994, donde 85 personas perdieron la vida. La pregunta que inició la charla apuntó a conocer su opinión sobre cómo iba la investigación por parte del equipo de fiscales que se hizo cargo de la Unidad AMIA tras la muerte de Nisman, pero Burstein comenzó hablando del fiscal fallecido.
“No es secreto que tenía una relación frecuente con Alberto. Nunca pude decir ni diría que éramos amigos, pero nos comunicábamos frecuentemente, quizá más de lo debido. Desde la organización a la que pertenezco, la Asociación 18-J, estábamos permanentemente encima de la investigación. Cada vez que había una recriminación, con respeto, por parte nuestra, porque la investigación no avanzaba, él nos daba algo, nos alimentaba la esperanza. El tema es que la esperanza estaba fundada en datos falsos. En suposiciones que nunca pudo probar”, sostuvo.
“Yo desafío a cualquier persona que dice que Nisman es un héroe que entregó su vida por los muertos en la AMIA que me diga una sola prueba que haya elaborado, presentado y aportado en cuanto a la causa madre de la AMIA, es decir, con relación a dilucidar la planificación y ejecución del atentado. No van a encontrar absolutamente ninguna. No existen pruebas en absoluto para poder señalar a Irán como un Estado responsable del atentado. Es probable que haya participado alguna persona de origen iraní, pero no el Estado en sí mismo, como se empeñó Alberto y, fundamentalmente su socio, el que le proveía de toda la información, que se llama Jaime Stiuso”, añadió.
-Usted afirma que son los responsables de que no se haya avanzado nada en diez años.
-Nos llenaron la cabeza de información y nunca pudieron probar nada. Stiuso puede declarar durante horas y horas, pero jamás aportó una prueba contundente que pueda ser judicializable para llevar adelante siquiera un procesamiento. O por lo menos para poder sostener un juicio. Esto lo dice el juez de la causa, Rodolfo Canicoba Corral. Este juez le ha dicho por escrito a Nisman que, por favor, le alcance una presentación donde los informes de inteligencia con los que cuenta, se transformen en una prueba concreta. ¿Sabés cómo eran los informes de inteligencia que presentaban Nisman y Stiuso? Que un carnicero, le contó que un primo, de un primo de él, estuvo con una persona que tiene un amigo, que le dijo que tenía que ver con el atentado a la AMIA. Más o menos, desde ese lugar, está armado todo.
Burstein comparó los aportes del espía y el fiscal desde la creación de la Unidad AMIA en 2004 en adelante, con lo actuado en los noventa por el juez Galeano y los fiscales Mullen y Barbachia, quienes actualmente enfrentan un juicio oral y público como acusados de desviar la investigación del atentado. “Es más o menos como se hizo con los policías bonaerenses, que nos llenaron la cabeza, compramos ese pescado podrido, los llevamos a juicio y los tuvimos detenidos 8 años y medio y no tenían nada que ver con el atentado a la AMIA”, recordó.

Avances recientes.
Burstein destacó que la llegada del equipo de fiscales implicó una revisión de lo actuado por Nisman en la investigación por el atentado y el avance en aspectos que el anterior fiscal no entendía necesarios. “Desde 2004, Alberto me negó siempre la posibilidad de establecer la identidad del cuerpo NN que estaba supuestamente depositado en la morgue. Me decía: ‘Sergio, yo trabajé con ese cuerpo y no hay posibilidad de identificarlo’. Los nuevos fiscales convocaron al Equipo Argentino de Antropología Forense, reconocido en todo el mundo, para analizar todos los restos no identificados. Se hizo un trabajo minucioso y, al poco tiempo, establecieron la identidad del NN (NdR: Augusto Jesús, quien tenía 20 años el día de la voladura). No solo la madre, María Lourdes Jesús, había fallecido en el atentado, y estaba su ADN para cotejarlo, sino que estaba el documento de él, que se había encontrado entre los escombros”.
Los fiscales, aseguró, analizando videos de las autopsias que permanecían en una sede de la SIDE en el pasaje Parolo, de la Capital Federal, detectaron la existencia de un balde rojo con restos de ADN y de esquirlas. Esos elementos, 23 años después, fueron hallados en el interior de una heladera en un laboratorio de la Policía Federal. “Comenzaron a llegar pruebas que llevaron a los fiscales en el análisis de esas esquirlas, a determinar que esos materiales pertenecían a una Traffic. Ahora, supuestamente, tenemos que creer que esas esquirlas no fueron plantadas sino que pertenecen a la causa”, explicó.

¿Un suicida?
Del hallazgo en aquella heladera, los fiscales creen haber encontrado ADN que no se corresponde con el de ninguna de las 85 víctimas. La Asociación 18-J reclamó casi de inmediato que se cotejaran esos restos con los de los hermanos de Ibrahim Berro, el supuesto suicida, a decir de Nisman, quien en su momento viajó a Estados Unidos para reunirse con sus familiares.
El cotejo había sido solicitado por los familiares de las víctimas al titular de la Unidad AMIA pero nunca se concretó. Burstein reveló que los nuevos fiscales finalmente lograron que uno de los hermanos Berro aceptara realizarse la prueba de ADN. “Se van a realizar las pruebas, lo que está en discusión ahora es dónde y quiénes las van a hacer. Fijate el grado de desconfianza que hay no solo en los familiares sino también en los fiscales, que ellos pretenden que se haga por parte del cuerpo de peritos forenses en un laboratorio de los Estados Unidos. Hoy la disputa está en eso, si lo permiten o no”, abundó.

El Mossad y la CIA.
Burstein, como parte interesada en la causa, tuvo acceso a informes de inteligencia, videos y contenidos sobre las reuniones entre agentes de inteligencia y ciudadanos iraníes. “Cuando uno lee papers y ve operaciones que están determinando la manera de cómo llevar adelante la investigación y qué hacer con cada uno de los sospechados. Sumado esto a papers que llegan de otro país, que no son elaborados por la SIDE, advierte que la investigación fue orientada y casi comandada por otro país, y no por la Argentina”, afirmó.
“Yo no puedo ser muy específico -se disculpó-, pero te puedo decir que, después de leer lo que eran esas operaciones, o esa operación, no tengo ninguna duda de que nos vendieron lo que les convenía al Mossad (Israel) y a la CIA (Estados Unidos) en ese momento, es decir, acusar a un Estado (Irán) de terrorismo, utilizando 85 muertos en la AMIA”.
-¿El juicio por encubrimiento a Galeano reveló algo nuevo?
-No. Prácticamente ha confirmado todo. Pero se demoró y tiene tantos vericuetos la Justicia que testigos fundamentales ya fallecieron, como el padre de Alberto Canore Edul, alguien clave en lo que se llamó la ‘pista siria’, que no tiene nada que ver con Siria, el país, sino con la ascendencia siria. También falleció Munir Menem, hermano del ex presidente. Usted recordará que el padre de Alberto Canore Edul le fue a pedir a Munir Menem, de quien era amigo, porque eran del mismo pueblo, que cesara la investigación sobre su hijo. Munir Menem habló con Carlos, el presidente, y el juez Galeano dejó de investigar a Alberto Canore Edul, una de las pistas más importantes que había, sino la más importante. ¿Por qué? Porque el día que Carlos Telleldín entrega la camioneta, ese día, habla con Alberto Canore Edul. ¿Y qué se encuentra en la agenda de Canore Edul? El teléfono de Moshen Rabani, curiosamente, el agregado cultural de la Embajada Iraní acusado de ser uno de los responsables del atentado a la AMIA. Ante la orden del Presidente, se deja de investigar, se dejan de hacer escuchas a los teléfonos de Canore Edul. Entonces, si había una posibilidad de establecer una relación entre la camioneta y, por lo menos, un ciudadano iraní, se esfumó. Era lo más fuerte que teníamos. Al cerrarse esa investigación, prácticamente nace el desvío y comienza a generarse la Causa Brigada, que llevó a la detención de una serie de policías bonaerenses, que no eran ningunas carmelitas descalzas, como se probó, pero que no tenían nada que ver con el atentado.