“No justificar delito por costumbre”

TRATA: JOSEFINA DIAZ FUSTIGO AL EX GOBERNADOR MARIN

“Quien no pueda acompañar, percibir o entender los enormes avances de la sociedad en este y otros sentidos, deja de ser un legítimo representante de ella. Es lo que pienso como mujer y dirigente”, disparó la diputada provincial Josefina Díaz (Cambiemos).
La legisladora dijo que “no podemos justificar delitos basándonos en las costumbres”, y le contestó así al ex gobernador Rubén Hugo Marín. El presidente del Partido Justicialista, al ser consultado, había respondido que “antes, quizás por una cuestión generacional, no se veía con malos ojos la presencia de prostíbulos”.
Ahora Josefina Díaz dice que “mientras algunos dirigentes y/o funcionarios responsables de las políticas públicas sigan creyendo que las mujeres pueden ser un objeto sexual que se puede comprar para tener relaciones sexuales y se piense que el varón tiene derecho a hacer eso, el fenómeno va a seguir. Si hay una cultura de desigualdad entre hombres y mujeres, eso genera que haya un sentimiento de los varones de explotarlas y de las mujeres de asumir que pueden ser explotadas por los hombres”.

“Contención espiritual”.
Se refirió a expresiones del intendente de Lonquimay -hoy condenado por la Justicia Federal-, Luis Rogers, que había dicho que los cabaré son “lugares de contención espiritual” para los hombres, camioneros y jóvenes”; y a declaraciones de Rubén Marín “que con sus 83 años reivindica una cultura machista que poco tiene que ver con los nuevos paradigmas culturales que están emergiendo producto de luchas en muchos casos dolorosas, de mujeres, organizaciones y dirigentes que hace años vienen trabajando para deconstruir prácticas de explotación y sometimiento de un sexo sobre otro”.

“Siempre fue delito”.
Agrega Díaz que “para las personas con valores y principios, la utilización de la mujer como un bien económico de intercambio siempre fue un delito. Es inconcebible justificar un delito por ser una ‘costumbre’. La trata de personas, la explotación de la mujer con fines sexuales, es hoy un delito tipificado en leyes tanto nacionales como internacionales, y ha habido en ello un consenso muy amplio en el tratamiento de la cuestión. ¿Será que para algunos dirigentes políticos pesan más las afinidades/complicidades personales que la legalidad?”.

Connivencia.
Señala luego que “el negocio de trata es uno de los que más dinero genera en el mundo. No podemos hacernos los distraídos en cuanto a la relación directa entre la explotación de mujeres y la corrupción. Sin la connivencia de algunos funcionarios públicos este flagelo no tendría asidero. Por ello, es un tema muy complejo, vemos en el caso puntual que nos ocupa hoy violación a los derechos humanos, participación en el delito de trata, corrupción, complicidad con los proxenetas, y como frutilla del postre protección del jefe que viene a reivindicar una gestión del delito, porque era de buena costumbre ir a ‘pasar un rato’ al cabaré del pueblo”.