“No hay nadie que dijera que me quedé con un peso”

“No me robé nada. No soy un monstruo. Soy un tipo normal, de 51 años, que estuve a punto de perder el trabajo por algo que no es cierto”. Esa frase resume lo que quiere expresar Carlos Alberto Domínguez, cuyo nombre está asociado a Ser Solidario, la asociación que recibió decenas de subsidios, por miles de pesos, especialmente a través de la ex diputada radical Silvia Petitti. En un momento llegó a embolsar 320.000 pesos en 33 meses.
Domínguez, empleado de la Legislatura, se acercó días atrás a este diario, luego de una publicación informado que la entidad continuaba recibiendo aportes de diputados. “Me apasiona la política y siempre me interesó la tarea social. Simplemente trato de hacer las cosas bien. En algún momento armamos un ropero comunitario en mi casa y desde 2005 constituimos legalmente la asociación en Personas Jurídicas. No hay una sola persona que haya dicho que me quedé con un peso”, remarcó en su descargo.
El hombre aseguró que por la trascendencia pública del tema pasaron de tener 16 talleres barriales, con 480 alumnos, a apenas cuatro en los barrios Aeropuerto I y Atuel, donde durante cuatro días de la semana enseñan danzas árabes y ritmos latinos.
De Pettiti agregó que “no mintió en una coma. La verdad es que esos dineros fueron destinado al funcionamiento de los talleres, a ayudar económicamente a muchas familias que lo necesitaban, a otorgar becas y a comprar remedios oncológicos”. Y afirmó que puede demostrarlo porque tiene registrados los nombres de los beneficiarios.
Domínguez contó su historia laboral: “En 1999 ingresé al hospital (Molas) por un Plan Trabajar. Al otro año me pasaron al Ministerio de Bienestar Social y desde 2003 estoy en la Cámara de Diputados. Siempre laburé (sic). No soy un corrupto, ni le metí la mano en el bolsillo a nadie”.
Hace dos años, a raíz de declaraciones públicas de Petitti admitiendo la triangulación de fondos públicos por intermedio de la institución, el dirigente macrista del PRO, Martín Ardohain, pidió una investigación judicial, que terminó siendo archivada. “Me presenté espontáneamente en la justicia, sin abogados y sin artilugios, y me entregaron un certificado de que no tenía nada que ver. Nunca fui imputado en esa causa ni en ninguna otra”, destacó.
Domínguez subrayó que no es un delito recibir un subsidio de la Legislatura y, a través de una entidad intermedia, girárselo a alguien para una beca o para un pasaje, y que incluso esos movimientos fueron rendidos ante el Tribunal de Cuentas. “Acá no estoy solo. Hay amas de casas y jubiladas que colaboran. Tenemos el privilegio de ser la única entidad civil del país que recibió una donación directa de la Cruz Roja, sin que pasara por sus filiares”, concluyó.