“No soy prestamista”

La bancarrota de Calamari SA sigue dando que hablar. Ayer, Miguel Calamari -dueño de la firma y ex candidato a gobernador por el Frente Renovador- fue denunciado por otro agenciero de la ciudad, Sergio Bertello, quién hace tres meses le prestó -entre cheques y dinero en efectivo- 1.700.000 pesos.
"No hice ninguna clase de negocios con ellos. Les hice un favor. Incluso tengo grabaciones y mensajes en donde ellos reconocen que a mi no me iban a dejar de pagar porque yo les había hecho un favor. En junio tenía que hacer el pago de unas motos que tenía en consignación. En ese momento ellos me dijeron que el 20 de julio me la iban a devolver, pero llegó el día y no me lo devolvieron", dijo Bertello, cuya concesionaria, SB Motos, está en la avenida Spinetto.
-¿Tenías una amistad con ellos?
-No, tenía una relación de conocidos. A Agustín lo conocí hace tres meses, el que más me estafó. Pero en realidad ellos son todos uno. La responsabilidad no es solo de Miguel Calamari, yo termino hablando con María Domínguez (ex pareja de Calamari, madre de los hijos del agenciero y empleada de la firma) quien me dijo que no iban a poder devolverme la plata y que si me enojaba me iba a comer un juicio penal.
-¿El dinero era tuyo?
-Gran parte era de las motos en consignación. Había plata mía y plata que yo tenía que pagar. Al no poder pagar las motos, un empresario de Bahía Blanca vino y se llevó ocho motos y una Volkswagen Amarok.
-¿El dinero a Agustín cuándo se lo prestaste?
-Lo primeros días de junio. Le di una tanda primero de 1.300.000 y después otros 400.000. En efectivo y unos cheques a cobrar que estaban por el pago de algunas motos.
-¿Qué te dijeron cuando les reclamaste el dinero?
-Que Calamari había ganado 22 millones por la venta de una de las sucursales. Fue a mediados de Julio la ultima vez que hablé con ellos, porque no me atendieron más el teléfono. Hoy no los puedo llamar porque tengo una restricción por 90 días después de que me fui muy enojado de la agencia y les rompí una puerta de una patada.
-¿Vos hiciste la denuncia?
-Yo fui a hacer la denuncia, con el registro de las llamadas y los mensajes que tengo con Miguel Calamari, pero los abogados me dijeron que con eso no me alcanza ni para entrar en el concurso de acreedores, ni para cobrarle. Sin embargo, cuando ellos hacen la segunda denuncia, Junior admitió que me deben plata.
-¿La plata que prestaste estaba declarada?
-No la tenía muy declarada porque tampoco era plata mía. A mí las motos en consignación que me mandan son valores grandes y no puedo declarar todo, porque no es plata mía. Acá el punto no es buscar si yo facturo o no facturo, acá el tema es que hay una gente que me robó.
-El problema es que, como te dijeron en el Juzgado, no tenés cómo justificar el "favor"…
-Acá lo que importa es que todos los Calamari saben lo que me deben. Miguel, Junior, Agustín y María, saben. Lo único que pido es que, si tienen un poco de dignidad, me devuelvan la plata.
-¿Cuánto le impacta a tu empresa haber perdido esa suma de dinero?
-Le impacta mucho. Hoy vinieron varios amigos para prestarme plata y así poder recuperarme. Tengo gente que me quiere dar una mano. Me cuesta entender que me haya pasado esto. Cómo Calamari me estafa tan mal. Esto fue premeditado, se hicieron los amigos, me abrazaban. A mí me cagaron (sic), como a otros tantos, y ahora lo estoy diciendo, me robaron la plata.
-¿Por qué pensás que nadie se anima a hablar?
-Si hace meses me preguntabas, para mí, estaba Cristina Kirchner y debajo Miguel Calamari. ¿Quién podía pensar que me iba a estafar a mí? Mi mujer me lo había dicho: ‘tené cuidado, sí esta gente se te acerca es por algo’. Estuve a punto de divorciarme por este tema. Yo sé que en los próximos meses van a salir a la luz un montón de casos.

Calamari no paga los aportes
La onda expansiva que generó el estallido de la empresa Calamari sigue propagándose. Tras la presentación del concurso preventivo de acreedores, cada día que pasa, se conocen los avances de la investigación y se abren nuevas aristas en el caso.
Ayer, este diario pudo saber que hace algunos meses la agencia dejó de pagar algunos aportes patronales de sus empleados y que incluso el sindicato Smata tuvo que "subsidiar" a las obras sociales de los trabajadores, ante el corte en el pago de aportes por parte de la firma.
Algunos empleados de Calamari SA son afiliados a Smata -Sindicato de Mécanicos y Afines del Transporte Automotor-, razón por la cual los aportes sociales y sindicales iban a parar a ese gremio y su obra social. Desde hace unos meses, los pagos fueron suspendidos por parte de la concesionaria Renault de Santa Rosa.
Según confió a este diario una fuente allegada al gremio, "Calamari debe 250.000 pesos" en concepto a aportes patronales. "Los propios empleados desconocen esta situación, no saben que desde hace dos meses el gremio les está pagando la cobertura social", concluyó la fuente.