“No tener miedo a nada”

María José Corral, integrante del colectivo trans de Santa Rosa, brindó un panorama de su situación laboral y de la del resto de las integrantes de ese grupo, al cumplirse un año desde su incorporación a la Oficina de Empleo de esta capital. La charla se realizó a las 18 en el Salón Azul del municipio.
La presentación estuvo a cargo de la subdirectora de Promoción de Empleo, Claudia Susana De Lorenzo; el intendente Luis Larrañaga; y un representante de la delegación local del Ministerio de Trabajo de la Nación. El organismo nacional tiene bajo su órbita las oficinas de empleo desperdigadas en todo el país.
Cabral aseguró que ella trabaja por y para las chicas trans de Santa Rosa, quienes la eligieron para cumplir ese rol.
Larrañaga resaltó el compromiso de su gestión con la problemática de ese colectivo social. “Aprendí a conocer la problemática trans a partir de los relatos de María José, a cuya casa caí durante la campaña electoral que me llevó a la intendencia. Un día hicimos una reunión allí a la que asistieron muchas chicas y contaron su problemática”, dijo.
El intendente dijo que era un desafío de su gestión lograr que el sector privado comience a incorporar a las chicas trans en el empleo formal.
María José Cabral relató que hasta el año 2007 las trans vivían en las cárceles, ya que la Policía las arrestaba cuando las veía en la calle. Discriminadas social y laboralmente, la prostitución suele ser su único modo de sustentarse. La última vez que se produjo una detención de trans en la ciudad fue en 2012. Cabral recordó que en esa oportunidad fueron denigradas por los efectivos policiales y que reaccionaron acudiendo al Inadi, los organismos de Derechos Humanos y los medios de comunicación para denunciar ese atropello.
En ese sentido pidió “no tener miedo a nada” y no autodiscriminarse. Destacó el buen trato que recibió por parte de sus compañeros y compañeras de trabajo en el municipio y del respeto con que la escuchan los estudiantes secundarios que asisten a sus talleres.
“Nuestra problemática es igual a la de otras personas, salvo que nos cuesta enfrentarnos a la sociedad y no autodiscriminarnos por el miedo que nos provocamos a nosotras mismas”, reflexionó.