Omitieron una pericia clave
En la jornada de ayer se escucharon nuevos testimonios en relación al crimen de Oscar Sol. El debate dejó en evidencia una grave omisión de la Fiscalía: no haber incorporado la campera de uno de los principales acusados como prueba de cargo.
El crimen del vecino oesteño ocurrió en horas de la madrugada del domingo 8 de julio de 2012 en un intento de robo de una vivienda de la localidad que, supuestamente, en ese momento estaba deshabitada. Sol, que se había quedado a dormir allí para evitar un hecho de esta índole, fue asesinado de 4 disparos. Cuatro jóvenes de la localidad y uno de Santa Rosa están procesados y detenidos por el crimen. Son: Lucas Martín Albornoz (27 años), Gustavo Gorostiague (24), Hernán Muñoz (23), Sergio Maximiliano Cabral y Diego López (22), este último radicado en Santa Rosa.
Ayer, el primero en declarar fue Diego Sol, sobrino del fallecido. El dato más trascendente remitió a un testimonio previo, el de su hermano Marcelo, que estuvo el martes frente al tribunal. Diego relató que su hermano Marcelo le había comentado que un joven de apellido Salazar le había mandado unos mensajes de texto a su celular en los que le decía que los autores del crimen habían sido Lucas Albornoz y Sergio Cabral.
La siguiente testigo, Romina Salinas, es amiga Yoana Maturana, actual novia de López. Contó algunos detalles sobre este joven en base a los dichos de su amiga. Uno de los datos fue que en una oportunidad su amiga le confesó que su novio tenía antecedentes de robos menores.
Mariela Sosa, novia del procesado Gorostiague, aseguró al tribunal que su pareja estuvo esa noche con ella y que, tras mantener relaciones sexuales, se quedaron dormidos.
Omisión.
El testimonio más importante de ayer fue el Cecilia Guinder, una policía que trabaja en la Dirección de Criminalística de la fuerza provincial, en el área de Química Forense. Tras explicar los procesos y procedimientos que realiza su área, la oficial informó que en las dos camperas que le entregaron para peritar restos de pólvora, el resultado fue negativo. Las camperas pertenecen a Muñoz y fueron secuestradas en un allanamiento en su casa. El dato no sorprende porque, según la reconstrucción, Muñoz no ingresó al domicilio donde estaba Sol sino que quedó en la vereda, haciendo de "campana".
En ese momento "saltó" que no estaba el peritaje de la ropa secuestrada en el domicilio de Albornoz, supuestamente uno de los autores de los disparos. La mujer policía informó que nadie le había pedido esa prueba y allí surgió que la Fiscalía no había incorporado la prenda al conjunto de evidencias. La fiscal Alejandra Moyano aseguró que sí lo había hecho pero la constatación del pedido de pruebas confirmó que la campera no había sido mencionada.
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