Otro proyecto para el Molino

UN GRAN CENTRO CULTURAL JUNTO CON MERCADO CONCENTRADOR

Un joven arquitecto santarroseño propuso refuncionalizar el Molino Werner para convertirlo en un centro cultural junto con un mercado concentrador de frutas y verduras. La propuesta del “Mercado Cultural Werner” es darle vida a ese espacio a través de un “minucioso trabajo de restauración” que generará espacios para exposiciones y auditorios y se convertirá en uno de los centros culturales más grandes a nivel Regional. En el tercer proyecto que surge de la Universidad Nacional de Córdoba en poco tiempo.
El santarroseño Alejandro Luis Rodríguez accedió en agosto a su título de arquitecto otorgado por la Universidad Nacional de Córdoba con una propuesta arquitectónica que denominó “Mercado Cultural Werner” y que elaboró junto a un compañero de estudios, Ramiro Ramírez, oriundo de la localidad cordobesa de Ticino.
Entusiasmado con su proyecto y con la satisfacción del título obtenido, el arquitecto se acercó a esta redacción para compartir las ideas que plasmó en ese trabajo. “El ex Molino Werner es un edificio que pese a su estado actual de abandono y depredación, sigue siendo uno de las construcciones más importantes de la Ciudad de Santa Rosa, por su historia y por su impronta arquitectónica”, explicó el joven en la memoria descriptiva del proyecto.

“Obra de arte”.
La refuncionalización se planteó con la premisa de “respetar todo lo preexistente”, tanto por fuera como por dentro. El proyecto fusionó la idea crear un centro cultural junto con la de recuperar un mercado concentrador de frutas, todo ello con una fuerte intervención al predio para que el barrio se identifique y apropie del nuevo espacio.
La idea de Rodríguez y Ramírez es que el edificio funcione no solo como centro de exposiciones sino que “él mismo edificio se exponga como obra de arte”. El corazón del proyecto en la parte cultural sería el hall principal del Molino. Allí se realizarían las principales actividades vinculadas al mercado cultural.
Las dimensiones del hall permitirán exponer allí obras de gran envergadura. En el lugar es encuentra en este momento una gran estructura de hierro retorcido por el calor de alguno de los incendios que afectó al lugar,
Los jóvenes pensaron en un espacio en el que confluyera lo artístico con lo productivo porque, según entienden, “los equipamientos culturales por si solos no atraen”. La intención es que en el lugar haya otras dependencias para realizar actividades nocturnas, de manera que el edificio esté abierto la mayor parte del día.

Compromiso social.
En su visita a esta redacción, Rodríguez destacó que la mayoría de las ilustraciones y gráficos de la tesis se realizaron a mano, “sin tanto render”, lo que le da un carácter más sensible, más fácil de manejar y le otorga una impronta más personal.
Los dos arquitectos jóvenes se inscriben en una línea de pensamiento que rechaza “la arquitectura de revista” y entienden que lo bello debe ir asociado a lo honesto y a lo real. “Nos hacemos cargo de la preexistencia. Otros hubieran dejado la fachada exterior y modificado sustancialmente los espacios interiores. Nosotros respetamos el exterior y también el interior”.
Los muchachos realizaron la tesis en el marco de la cátedra Arquitectura VI, de sexto año, la misma cátedra donde se elaboraron las otras dos tesis. “Esto muestra el fuerte compromiso social que le imparten los docentes a sus alumnos”, destacó el santarroseño.

Compartir