Passo confía que el “voto radical” lo respaldará

"UNO, UNO Y UNO"

Juan Carlos Passo asegura que su fe, su convicción y sus ganas lo ubican como diputado nacional a partir de diciembre. Afirma también que las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) se pueden leer en clave matemática o política. Y siguiendo con los números, dice que la mejor estrategia para quitarle un legislador al peronismo es el uno, uno y uno, como ya ocurrió en las legislativas de 1997 y 2013.
El piquense estuvo el miércoles por la noche en CPEtv, invitado al programa La Parte y el Todo, que emite el canal 2 del cable cooperativo. Allí fue consultado sobre su parecer respecto de la elección del domingo, con el sorpresivo triunfo del macrista Martín Maquieyra en la interna de Cambiemos, frente a dos contrincantes radicales, Francisco Torroba y Martín Berhongaray.
“Me da la sensación que hay una diferencia entre leer matemáticas y leer política. Aquí estaba el candidato del PJ, (Ariel) Rauschenberger, que sacó una cantidad de votos importante, algo así como 54 mil, y después había candidatos barriales, entre ellos (Leonardo) ‘Tapera’ Avendaño, que hizo una sumatoria de votos interesante pero minoritaria. Y después, había tres candidatos fuertes en Cambiemos, Maquieyra, por la representatividad del presidente Macri, Torroba, ex intendente de Santa Rosa, y Berhongaray, que es todo un apellido en la política pampeana. Eso dio un número que uno si quiere lo puede sumar. Eso es matemática. Pero lo que indica la experiencia es que las PASO son elecciones donde se eligen candidatos y luego hay mudanza de votos. En la elección pasada, se movieron 30 mil votos entre uno y otro espacio”, respondió.
-¿Considerás que esa volatilidad de los votos te puede favorecer?
-En esta elección hay una sola forma de quitarle un parlamentario al poder pampeano: uno, uno y uno. Lo demás es matemática. Ya ocurrió en 1997, con Passo y Pablo Fernández, y también en 2013, con Carlos Javier Mac Allister y Torroba. (NdR: hace 20 años la UCR y el Fregen compitieron por separado contra el PJ y hace cuatro, el PRO y la UCR hicieron lo mismo. En ambas oportunidades, cada fuerza logró una banca de las tres en juego). En esta PASO hubo tres candidatos fuertes en Cambiemos y el peronismo puso en la cancha un candidato nuevo, con perfil técnico, que indudablemente no apeló al sentimiento peronista. Ahora empieza una nueva etapa y vamos a esa pelea.
-Dijiste que sos el único radical en carrera para octubre. ¿Te considerás radical?
-Me considero una persona con una formación radical. Yo soy un radical alemniano. No soy de los que ingresó al radicalismo porque los papás lo llevaron. Mi familia no tenía vinculación con la política. Yo elegí el radicalismo y mi formación está en Além y en Yrigoyen y siento un pensamiento vinculado a esa estructura. Siempre me consideré radical y siempre consideré al GEN como una fuerza política muy vinculada a los sentimientos y pensamientos del radicalismo.
-¿Esa lectura la pueden hacer otros radicales?
-No. La gente va a votar aquí y ahora. Lo que puedo ofrecer a los pampeanos es un parlamentario que tiene experiencia y que ha sancionado leyes para la Nación. Por ejemplo: soy autor de la ley que elimina las jubilaciones de privilegio para el futuro. Además, nunca dudé en defender los intereses de La Pampa cuando estaban en disputa. Yo discutía con Marín porque él tenía un decreto presidencial para la Zona Franca. Yo decía que los beneficios fiscales no eran por decreto sino por ley, hasta que una noche me tocó transformar el decreto en ley. Fui el parlamentario que propuso que se transforme y, ahí, me di cuenta lo que vale la experiencia. Para tener una ley lo mejor era hacer antes un decreto, porque si íbamos a un proyecto de ley de movida, no íbamos a pasar. Eso es lo que puedo ofrecer. Además, le haría bien a La Pampa un equilibrio de poder.
-Cuando hablás del uno, uno y uno, como en 1997 y 2013, ¿no te parece que arrancás desde muy abajo? Tenés que remontar muchos votos.
-Es el lugar donde más cómodo me siento. Parecen muchos votos, pero no son tantos.
-¿Cómo vez el escenario de octubre?
-Empieza de nuevo. El candidato que gane lo hará con 65 mil votos. En la elección pasada, en 2013, el peronismo sacó más de 90 mil votos en la PASO, pero terminó con 60 mil en octubre. Es muy posible que un candidato de Torroba vote a Passo, que un votante de Berhongaray vote a Passo y que uno de Passo vote a Maquieyra. Es posible que un votante de Avendaño vote al Frente Progresista.
-¿No creés que jugarán las indentidades partidarias?
-Sí. Pero van a contener lo que contienen habitualmente. Si 90 mil votos fuera el número de Cambiemos, Torroba sería el gobernador de La Pampa.
-Si uno analiza esta PASO con la matemática, indudablemente ve un respaldo al gobierno nacional a pesar del maltrato a La Pampa.
-Esto bajará cuando se elija la representatividad. La gente votó en los partidos para elegir candidatos. Nunca la confusión es tendencia electoral. Por eso hay mudanza de votos. El que fue votar a Torroba, le gusta su estilo y se siente identificado con él, pero Maquieyra no es Torroba, ni Berhongaray. Está claro también que me toca una situación interesante, porque voy a competir con Rauschenberger y Maquieyra, a los cuales respeto en lo personal, más allá que no pienso parecido y veo que ellos dos sí piensan parecido. Y ambos tienen una estructura atrás. Yo voy a estar desde la calle dando esta pelea.

Polarización y caída de Massa
Passo aseguró que la elección nacional mostró una estrategia a dos puntas, entre Cambiemos y el kirchnerismo, que “en algún punto tenía encuentro”. El dirigente alineado con Margarita Stolbizer, sostuvo que ante la debilidad del gobierno nacional de no poder mostrar avances en la economía y en las promesas de campaña, el sector más radicalizado el kirchnerismo comenzó a azuzar la candidatura de Cristina Fernández.
Sumó a eso que la propia Casa Rosada, que venía del discurso inaugural de Macri apelando al diálogo, al advertir una caída en la imagen del presidente, se volcó hacia una política de confrontación con CFK, urdida por Durán Barba, y dejó de lado a los dirigentes políticos de otras fuerzas que, inicialmente, habían sido convocados al intercambio de ideas. “El diálogo fue una pose inicial”, lamentó.
“Salió a pelear con Cristina y algunos sectores del peronismo salieron a decir algo que, creo, sucedió: que si levantaban a Cristina, se venía una polarización. Y el gobierno jugó a eso: ‘no tenemos nada bueno para mostrar, pero si no nos apoyan, vuelve lo otro'”, explicó.
-Massa-Stolbizer sacaron una cantidad de votos inferior a la esperada.
-Sí, está claro.
-¿Cuál fue el error?
-Hicieron una campaña levantando las propuestas que el equipo liderado por Roberto Lavagna entendía que era positivo, pero es muy difícil moverse en una polarización tan grande. Hubo programas televisivos que se la pasaron hablando de la confrontación Macri-CFK y casi no mostraron que había otros candidatos.