“Pegaban con guante de boxeo”

En el juicio de la Subzona 14 II, declararon dos víctimas del operativo represivo realizado en perjuicio de alumnos de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) de General Pico después del golpe del 24 de marzo de 1976.
El primero en declarar fue el ingeniero Eduardo Oporto, quien señaló que ingresó en 1974 a la UTN y que integraba el centro de estudiantes, que resistió el recambio de autoridades universitarias.
Fue secuestrado el 26 de marzo de 1976 en un operativo dispuesto por el Ejército y la Policía, en el barrio Pampa, donde vivían estudiantes universitarios. Estuvo detenido en Santa Rosa, en la Unidad 4. En una oportunidad, recordó, lo llevaron a la Seccional Primera para interrogarlo sobre su actividad universitaria y fue torturado en la parta alta del edificio.
“Me pegaban con un guante de boxeo, fueron varias horas, yo tenía 21 años, fue una eternidad. Me decían que me iban a poner en una parrilla”, afirmó Oporto sobre lo que sucedía en la comisaría mientras estaba vendado y agregó que también lo “tocaban” con una picana.
Ante una consulta del juez Pablo Díaz Lacava, el testigo señaló que “intuyó” que su torturador era Cenizo. “La persona que me torturaba era baja y tenía un timbre de voz inconfundible, lo tuve presente durante años y su voz me atormentaba”.
Al finalizar la sesión de tortura tuvo que firmar una declaración con los ojos vendados y fue regresado a la U4, donde no lo querían dejar ingresar porque “estaba todo morado”, aunque finalmente entró. Fue liberado el 9 ó 10 de abril, tras declarar ante un juez piquense.

“A la parrilla”.

Por otro lado, también declaró Miguel Guinda quien fue secuestrado un día después del golpe militar cuando iba desde el comedor universitario de la UTN de la ciudad norteña a su casa en el barrio Pampa.
Al igual que Oporto, fue trasladado a la U4 y fue torturado en la Primera de Santa Rosa, mientras lo interrogaban también sobre cuestiones vinculadas a la actividad universitaria. “Me amenazaban que si no respondía me mandaban a la parrilla. Uno le dijo a otro que me ablandara un poco y me pegaron dos o tres golpes con una toalla o guantes de boxeo en el abdomen y me caí en un sillón. Eso duró media hora y terminé firmando una declaración”, sin leerla”, agregó.
Al finalizar esa sesión fue ubicado en un depósito o garage de la dependencia policial, y fue regresado a la U4 en la noche. Fue liberado tras 14 días de cautiverio desde la unidad carcelaria.