Pena en suspenso por abuso

DELITO AGRAVADO POR CONVIVENCIA

El juez de control Fernando Rivarola condenó ayer a un empleado de 32 años como autor del delito de abuso sexual simple, agravado por la situación de convivencia con la víctima (artículo 119, primer párrafo en relación al último párrafo supuesto f del Código Penal), a tres años de prisión en suspenso.
Además, atento a la condicionalidad de la pena, le impuso por el término de dos años, el cumplimiento de las siguientes reglas de conducta: fijar residencia, de la cual no podrá ausentarse sin previa autorización; prohibición de acercamiento a la localidad donde vive la víctima, como así también de su persona, y a no mantener ningún tipo de contacto; y realizar un tratamiento psicoterapéutico .
La resolución de Rivarola fue dictada a partir de la presentación de un juicio abreviado propuesto por el fiscal Máximo Paulucci, el defensor oficial Pablo Maldini y el imputado, quien admitió la autoría del hecho. Incluso la madre de la menor, impuesta del acuerdo y de sus alcances, dio su conformidad con el mismo.
Durante la investigación fiscal quedó probado que el imputado le realizó tocamientos en reiteradas oportunidades a una menor de ocho años, en circunstancias en que se encontraba conviviendo con ella por ser la hija de su ex pareja. Incluso el propio acusado le había dado su apellido a la niña aún sin ser el padre biológico.