Pesadilla entre excrementos

RIO DE DESECHOS CLOACALES EN LOS BARRIOS FONAVI 25 Y 34

Cuatro meses de reclamos y ninguna respuesta. El agua servida emerge por seis bocas de tormenta que están tapadas, por las rejillas internas y hasta por el inodoro. Vecinos aseguraron que “así no se puede seguir viviendo”.
Vecinos de los barrios Fonavi 25 y 34 exigen una solución urgente a la dramática situación que están padeciendo desde hace cuatro meses. Un río de desechos cloacales corre en un trayecto de entre 100 a 150 metros a causa de seis bocas de tormenta que se encuentran tapadas. La gente del lugar aseguró haberse comunicado con el municipio varias veces, pero no recibieron respuestas y mucho menos soluciones.
El olor nauseabundo habita en el aire. Prácticamente es imposible respirar. Las calles son intransitables y, las posibilidades de contraer enfermedades son altísimas. Así viven -si se puede decir- los vecinos que tienen sus hogares en las calles Pedro Pico, Pasaje Fernández, Anza, Lordi y Mariano Pascual. Todas ellas atravesadas por un río de desechos que emergen a la superficie. Al principio sólo sucedía en la vía pública. Pero desde hace unas semanas ocurre también dentro de las viviendas. El agua contaminada emerge por rejillas en los lavaderos, por las bachas de la cocina y hasta por el inodoro en los baños.
“Tendría que venir el intendente o quien sea a vivir acá, a ver si pueden”, exclamó ofuscada una vecina que tiene desechos cloacales a la altura del cordón, en la calle Pedro Pico al 1765, pero que también los padece dentro de su casa.
“Te piden que ventiles tu casa para evitar enfermedades como la Gripe, pero si abrimos no podemos respirar por el olor que entra por la ventana”, manifestó uno de los principales damnificados y aseguró haber tenido que realizar una canaleta desde el patio de su casa hasta la calle para lograr desaguar los líquidos que emergen por las rejillas en el interior de la vivienda.

Obstruidas.
Hay aproximadamente seis bocas de tormenta que se encuentran colapsadas, y por ellas emergen varios litros de líquidos con desperdicios. En la intersección de Pedro Pico y Pasaje Fernández se forma una laguna que corre a lo ancho y largo de la calle de tierra, y desemboca en Anza y Pico. Allí, justo en la esquina, sube el agua de otra alcantarilla. Ambas constituyen un río que recorre Anza en los sentidos norte y sur, a la vez que es acompañado de un olor que torna el ambiente irrespirable.
Una mujer mayor le relató a un cronista de LA ARENA que “la boca de tormenta que ha colapsado en Anza al 1415, casi esquina Lordi, hace desde febrero que está así. Nunca vino nadie”. La señora contó que vive con su marido, un hombre adulto que padece varios problemas de salud, y a causa del olor nauseabundo debe trasladarlo a la casa de uno de sus hijos porque “así no puede vivir”, aseguró.

¿Sana diversión?
Mientras los vecinos comentaban los problemas que tienen diariamente al vivir en estas condiciones, dos niños menores de edad, jugaban en la calle y saltaban los charcos que se formaron en varias sectores de una de las calles. Cuando se les preguntó si hacían eso con normalidad, una de las vecinas manifestó que “eso lo hacemos todos. Vivimos saltando los charcos”.

Compartir