Piden investigar a médicos

"HACE 40 AÑOS QUE BUSCO JUSTICIA"

Dardo Hernández, quien se desempeñaba como docente y fue detenido el 19 de febrero de 1977 en su casa de General Pico, declaró ayer en el juicio de la Subzona 14 II y recordó que por falta de lugar en la Primera de Santa Rosa fue alojado durante 11 días, esposado y vendado, en la Brigada de Investigaciones.
Fue torturado con picana eléctrica y golpeado. Al igual que otras víctimas, señaló que recibió golpes con guantes de boxeo. “Me pegaron muy fuerte en el abdomen, a tal punto de provocarme un semi desmayo y después me dieron corriente en la parte de los costados de las costillas. Eso me provocó un temblequeo constante y un horror tremendo”, contó.
Luego fue trasladado a la Unidad 4, donde era revisado por los médicos al ingresar, por lo que pidió que se investigue a los profesionales que intervinieron para la observancia de los detenidos, que eran torturados. Dijo que en esa oportunidad “me hacen sacar la camisa y el abdomen que era una sola hematoma, con dolores impresionantes, supuse que estos médicos me iban a dar un analgésico, pero no lo tuvieron en cuenta. Por eso sugiero al TOF si los días 1, 2 y 3, pueden investigar quienes eran estos señores de la U4, no digo médicos porque podían ser paramédicos”.
Señaló que luego fue alojado en la Unidad 9 de La Plata hasta que obtuvo el sobreseimiento en 1979. Dijo que para el traslado de diez detenidos, entre los que se encontraba él, los subieron a un avión esposados a unas cadenas atornilladas al suelo de la aeronave y eran golpeados por agentes del Servicio Penitenciario, en la cabeza, hombres y espalda. “El trayecto duró un par de horas hasta que nos llevan al ingreso del penal de La Plata”.
Sobre el ingreso al penal de La Plata dijo que “era muy violento, terrible, traían gente de La Perla, entre los que ingresaron eran Gerardo Luna y “Papi” Torres que nos contaron las palizas que recibía”. Agregó que en agosto del 77, recibió una comitiva enviada por el Juzgado Federal de La Pampa para iniciarle una causa por violentar la ley 2840, de atentar contra el Estado, la 2135 que prohíbe las actividades partidarias y el artículo 210 del código penal, con el argumento de que me podía caber la asociación ilícita por haberme confabulado con otras personas. Luego se retira, y alguien me amenaza diciéndome que esta vez la sacaste barata, la próxima no va a ser igual”.

CIDH e Iglesia.
Por otro lado, Hernández contó que en 1979 recibió al presidente de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y le pidió que prepare un escrito, y que habría represión del SPF. En ese momento, la CIDH realizó un informe sobre el aparato represivo en el país.
Por otro lado, dijo que Reinhart y Cenizo “tuvieron mucho que ver con mi tortura” y añadió que Fiorucci y Yorio eran parte de quienes lo amenazaron en la instrucción policial.
Hernández también contó que su madre, ante la desesperación por tener a su hijo secuestrado, se reunió con el obispo Arana para pedirle información. “Arana le dijo que vaya a ver a Baraldini y mediante una llamada telefónica le consiguió una audiencia”. Sin embargo, el jefe policial simplemente le advirtió a la mujer: “Su hijo es un delincuente subversivo, no venga más por acá, y diríjase al Regimiento 101 de Toay y pregunte por el capitán Amarante quien se va a encargar de darle la información, que era la misma que le dio Baraldini, no hubo otra información”, señaló.