Ponen en venta sus casas, abrumados por el colapso cloacal

¿NUEVOS EMIGRANTES INTERNOS?: LOS QUE PUEDEN, HUYEN DE LOS BARRIOS MAS AFECTADOS

Vecinos reclaman que desde hace más de 10 años se les inundan las calles y las casas por los derrames cloacales que emergen desde cinco tapas de registro. Planean hacer una manifestación sobre Circunvalación. No son pocos lo que piensan abandonar el barrio.
La pesadilla de los vecinos que viven en los barrios Fonavi 25 y 34 parece no tener fin. Hace años están reclamando por las malas condiciones en las que se encuentran debido a que emergen líquidos cloacales desde cinco tapas de registro, ubicadas en una distancia de 200 metros. La calle Anza, entre Lordi y colectora, es un río de desechos. El ambiente es irrespirable, a tal punto que quienes viven allí no pueden ventilar sus viviendas. Incluso, los desechos emergen por las rejillas internas de cada casa. En cocinas, baños, lavaderos, y en las fosas sépticas.
“Es una situación muy complicada”, expresó Jorge Huenchul, quien tiene su casa a metros de una boca de tormenta que recibe los desechos de tres tapas de registro, y lo que es peor, esa esquina siempre se inunda. El hombre describió la situación como “horrible” y comentó que existe la posibilidad de que junto a los demás vecinos realicen una manifestación sobre la Circunvalación Santiago Marzo (sur) para que las autoridades atiendan sus reclamos. Huenchul, por otra parte, le comentó a un cronista de LA ARENA que no son pocos los que están evaluando abandonar el barrio. Cuenta que un vecino suyo ya evalúa vender su propiedad e irse del barrio. “El dueño de esta casa (señalando el lugar) se quiere ir, imagínese que ni siquiera pueden bañarse en su casa y tienen que ir a lo de su hija a hacerlo. Encima hay una fosa séptica justo en la vereda”.

La mayoría se iría.
No es el único caso. Una recorrida confirma que es creciente el numero de vecinos que, si pudieran, abandonarían el lugar. Los que pueden ponen en venta sus casas o las alquilan para alquilar ellos a su vez en otro lugar. Uno de los vecinos que confiesa que se iría pero que no puede, explica: “es un barrio de gente trabajadora y no son estos tiempos para vender”, pero si pudiera, se irían la mayoría.
Mientras, las notas dirigidas al municipio parecen caer en saco roto y no obtienen respuesta. Alguna vez una cuadrilla con un camión desobstructor alivia un poco la situación, “vacían un poco las tapas y al poco rato ya empiezan a salir desechos otra vez”.

Laguna de desechos.
En la intersección de las calles Anza y Lordi se puede encontrar la primera tapa de registro por la que salen a la superficie los desechos cloacales. Es una verdadera fuente de aguas servidas que va acompañada de un olor horrible, que recorre el cordón hasta llegar a una boca de tormenta situada sobre Anza y Pedro Pico. Justo en esa esquina hay dos tapas de registro más que se encuentran en la misma situación y, como hay un badén, se forma una laguna que llega hasta la esquina de Anza y colectora, donde hay otra tapa rebalsando. No obstante esto, el paso de los vehículos ha formado un pozo, producto de la erosión que sufre el asfalto. Una mujer mayor de edad que vive en esa esquina sufre constantemente la salida de los desechos debido a que tiene la tapa de registro a escasos metros de la puerta de ingreso a su vivienda.

Angustia.
Jorge Huenchul manifestó que “no es culpa de esta gestión, ni de la anterior, porque tenemos esta situación desde hace 10 años o más, pero nosotros tenemos que tener una respuesta y solución a esto”. A su vez, expresó que “estos días que estuvieron lindos no pudimos ni ventilar, si abrís una ventana y se te mete ese olor horrible. Es muy feo porque hasta te da vergüenza invitar a alguien a tu casa”. Los días de lluvia son un calvario para ellos, porque comienzan a inundarse más calles y el problema se torna mucho más grave: “Cuando llueve sufrimos mucho”, aseguró el hombre.

Excrementos, con baldes.
Durante el mes de junio una vecina del barrio, Natalia Dittler, había manifestado entre lágrimas que tuvieron que sacar el agua que emerge del inodoro con un balde y tirarla a la vereda repetidas veces, porque sino se le llenaba la casa de desechos. “No puedo irme y abandonar mi casa, porque es mi casa. Tampoco la puedo poner en venta en estas condiciones, ya no sé a quién pedirle soluciones”. En aquel momento describió la situación como “una tomada de pelo” por parte de los funcionarios municipales.