Por las roturas, ya casi nadie transita por la ruta 152

UNA VERGÜENZA

“Cada vez más la gente prefiere ir por Bahía Blanca antes que por la ruta 152”. Así lo reveló un comerciante de la provincia de Río Negro que, según confesó, prefiere hacer un tramo un poco más largo antes que arriesgarse a cruzar por territorio pampeano. “Hay un sector que tenés que ir en primera y por la banquina”, aseguró.
Las quejas por el estado de la ruta nacional 152 en la zona de Lihue Calel no son nuevas pero reaparecen cada tanto. Las insistentes quejas de automovilistas y camioneros se vieron potenciadas el año pasado cuando la empresa de colectivos Vía Bariloche anunció a través de los medios de comunicación gráfico su intención de abandonar ese proyecto por la peligrosidad que reviste y el deterioro que el mal estado del asfalto provoca a los grandes colectivos.
Ahora quien reflotó el tema fue Carlos Puebla, un comerciante de la ciudad rionegrina de General Roca que hizo llegar su queja a través de una carta que envió a esta redacción. “Mi preocupación es el estado de la ruta 152 entre El Carancho y Puelches”, explicó allí. “Sé que es una ruta nacional pero si la provincia no peticiona, la misma va ha seguir como hasta ahora”. Y lo que está ahora es triste: “Vialidad rellenando lo pozos con tierra”, tal como LA ARENA ha publicado en varias oportunidades.
En una comunicación telefónica, Puebla comentó que posee un vivero en la ciudad rionegrina y por ello cada 15 días viaja a provincia de Buenos Aires a buscar plantas. “Ahora trato de evitar ese tramo porque me ha pasado que en un mismo viaje rompí dos cubiertas”, relató.
El tramo más crítico son los 12 kilómetros que están al norte de Lihué Calel, un sector tan deteriorado que “hay que circular por la banquina y en primera”, aseguró Puebla. Al sur de las sierras, hacia Puelches, también hay que avanzar a marcha lenta para evitar los pozos de la ruta. “En total, el tramo más feo debe ser de unos 70 kilómetros”, estimó el comerciante.
“Yo voy cada vez menos por La Pampa, y es una lástima porque es el camino más corto”, confesó. “No soy el único -aseguró-, porque otros transportistas tampoco van por ahí y los camiones que vienen a buscar fruta al Alto Valle la usan cada vez menos”. En este caso, explicó, no solo por la pérdida de tiempo y el desgaste de los camiones sino también por el daño que sufre la fruta por los constantes golpes.
“El gobierno de ustedes debería exigirle a Vialidad que repare la ruta, porque los que más están perdiendo son ustedes mismos”, aconsejó el comerciante.

Reparación demorada.
La repavimentación de la ruta nacional 152 en el tramo que va de El Carancho hasta Lihué Calel está frenada desde hace cinco meses ya que el gobierno provincial y la Dirección Nacional de Vialidad no dan garantías a la empresa constructora Jubete para que comiencen los trabajos.
En enero de 2014 el gobierno provincial había reclamado a Nación por el Estado y se solicitó el urgente bacheo hasta tanto se realizara la reparación integral de la misma. A mediados del año pasado, la empresa de colectivos Vía Bariloche publicó una solicitada en la que pidió al gobernador Oscar Mario Jorge “su intervención ya que por la situación nos veremos obligados a cambiar el recorrido de nuestros servicios dejando a muchas localidades sin transporte de pasajeros hasta tanto la normal transitabilidad sea reestablecida”.
También en julio el gremio de los trabajadores del organismo nacional denunció que no había “voluntad de arreglar la ruta” pese a la gran cantidad de muertes que produjo el mal estado de su carpeta asfáltica.
Fue entonces que se apuraron los tiempos en la DNV. La obra de repavimentación fue licitada en septiembre y la ganó la empresa Jubete. El jefe del Distrito 21 de Vialidad, Walter Bonetto, explicó que era “una obra de mínima para tratar de contener algo de la degradación que tiene el asfalto, es una obra de entre 31 y 34 millones de pesos, que permitiría sanear mínimamente la situación que tenemos hoy”.
Sin embargo, la empresa Jubete, pidió una garantía al gobierno provincial para comenzar la obra, ya que no tenía seguridad de cobrar a tiempo los trabajos y sobre todo ante una obra de tantos millones. Sin embargo, desde entonces el trámite se fue demorando y la repavimentación aún no comenzó.